jueves, agosto 27, 2009

Sobre el Mazinger Z catalan

Puños fuera!! Era el grito de guerra del indestructible, el magnánimo, el invencible robot de la tele Mazinger Z. Sus antebrazos salían disparados lanzando proyectiles atómicos que noqueaban al enemigo. El niño Koji Kabuto lo manejaba inteligentemente en su cruzada contra el malvado Doctor Infierno, representante del Mal en la Tierra. El cómic manga, convertido en serie televisiva, arrasó en la pequeña pantalla en los años 70. Hoy sigue despertando pasiones. Los nostálgicos y forofos del manga viajan en peregrinación para rendirle tributo hasta un santuario muy peculiar que. ojo, no está en Japón.


Un hercúleo Mazinger en fibra de vidrio de 12 metros de altura descansa plácidamente entre pinos desde hace más de 30 años, en una urbanización perdida del interior de Tarragona, cercana al pequeño municipio de Cabra del Camp. Muy pocos han sabido de su existencia durante todo este tiempo. Pero Internet lo ha rescatado del olvido en el siglo XXI. Por la Red empezó a correr el rumor de que esa estatua efectivamente existía, y ahora no hay fin de semana que no reciba decenas de visitas de fans, que se acercan a palpar atónitos el insólito monumento para cerciorarse de que no se trata de ningún espejismo.

¿Pero qué diablos hace un Mazinger gigante plantado en medio de la nada, en un entorno que muy poco tiene que ver con las luchas de rayos fotónicos que solía protagonizar? ¿Ha sido cosa de los extraterrestres? ¿O de las fuerzas de alguna divinidad? En realidad la respuesta es bastante mundana. Tiene que ver con intereses comerciales. Corría el año 1978 cuando los promotores de una nueva urbanización en el interior de Cataluña diseñaron la estrategia perfecta para endosar los chalés que preveían construir. Como explica el publicitario Josep María Rovira, que entonces trabajaba en la empresa promotora, «se ideó instalar figuras de los héroes infantiles de la tele para que los niños, cuando oyeran el anuncio por radio o televisión, rogaran a sus padres que les llevaran a conocerlos».

Fue el mismo Rovira quien se encargó de encontrar la empresa que fabricaría la estatua de Mazinger en fibra de vidrio. Acudió a una fábrica de la zona que construía barcos. No fue fácil convencer a los operarios. «Vuelva otro día cuando haya bebido menos, aquí hacemos barcos», le espetaron tajantes los trabajadores, relata con sorna el publicitario. Pero finalmente vieron que no era una broma y accedieron. El resultado no pudo ser mejor. La estatua fue forjada con una resistente estructura de hierro y una gran base de hormigón armado. El robot ha resultado ser indestructible. Ha resistido 30 años de olvido y se conserva intacto.

Es además el único superviviente de una panda de personajes de la tele construidos a escala mucho más pequeña para hacerle compañía. Allí estaban todos: Marcos, Heidi, el mono Amedio, el perro Niebla. Los fines de semana, la empresa promotora montaba una especie de Disney World en miniatura con niños correteando por todos lados y melodías de series infantiles atronando por los altavoces. El famoso «¡Puños fuera!» retumbaba a través un sistema de megafonía instalado en la cabeza del robot gigante. Como hacía el protagonista Koji en la serie, los niños podían subir hasta el interior del cerebro del Mazinger a través de unas empinadas escaleras a las que se accedía por una trampilla situada en la parte posterior de su pie derecho.


La estrategia publicitaria tuvo su repercusión. Fueron muchos los progenitores que accedieron a comprar aquellos terrenos llevados por el entusiasmo arrollador de sus criaturas. Entre esos padres se encontraba Amelia Eslava, una extremeña residente en Cataluña que hoy es la presidenta de la Asociación de Vecinos de la urbanización Mas de Plata. Recuerda que compró la parcela «por tan sólo 200.000 pesetas». Explica con orgullo que Mazinger Z es un «símbolo» de la urbanización. Junto a él se reúnen los vecinos para tomar el fresco y organizar alguna que otra reunión.

La urbanización ha vivido tiempos mejores; sufre una falta de servicios crónica por problemas de presupuesto. Pero Amelia está dispuesta a hacerla revivir, aprovechando el tirón del personaje manga. «Organizaremos fiestas para los visitantes que lleguen a conocer a Mazinger», anuncia emocionada.

Fuente:
elcorreodigital.com

Las imagenes son de Google.

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