viernes, septiembre 25, 2009

El oro del rey

Terry Herbert ha dedicado parte de su tiempo libre durante los últimos 18 años a rastrear campos con un detector de metales. «La gente se ríe de nosotros. Me he encontrado con personas que al verme espetaban: 'bip,bip, está buscando peniques'». Pero difícilmente se mofarán ahora de Herbert, de 55 años y desempleado, puesto que halló el mayor tesoro anglosajón jamás encontrado, que arrojará nueva luz sobre la Inglaterra de la alta Edad Media, y que, presumiblemente, le hará rico.

Justo bajo la superficie de las tierras cultivadas de un amigo en Staffordshire (no se dio a conocer la localización exacta) encontró el pasado julio, entre otros objetos, espadas con empuñaduras de oro e incrustaciones de piedras preciosas, un casco y un fragmento de oro con una inscripción bíblica en latín.

El hallazgo, que ayer fue declarado como tesoro por un juez, ha dejado boquiabiertos a los expertos. «Me quedé literalmente sin palabras ante el volumen y la calidad del material», afirmó Duncan Slarke, el primer profesional en asistir a la excavación. Hasta el momento se han examinado 1.345 objetos. De ellos 650 son de oro y pesan en su conjunto más de 5 kilos. También hay 530 artefactos de plata con un peso que supera los 2,5 kilos, pero se sospecha que el número total de objetos podría llegar a los 1.500, puesto que se han listado 56 franjas de tierra que contienen objetos metálicos, según los exámenes con rayos X. El descubrimiento supera con creces el de Sutton Hoo, hasta ahora el mayor tesoro anglosajón, con un peso de 1,5 kilos, encontrado en 1939.


El entusiasmo se ha apoderado de los expertos. «Va a alterar nuestra percepción de la Inglaterra anglosajona tan radicalmente, si no más, como los descubrimientos de Sutton Hoo», dijo el responsable del departamento de Prehistoria del Museo Británico, Leslie Webster. El arqueólogo Kevin Leahy explicó ayer en la Galería de Arte del Museo de Birmingham, donde se exhibirán hasta el 13 de octubre parte de las piezas, que dada la riqueza del tesoro, fechado entre los años 675 y 725, éste debió de pertenecer a un rey. Parece una colección de trofeos, aunque es «imposible decir» si fue el resultado de una batalla o de una larga y exitosa carrera militar. Ello abrirá un debate que «puede durar décadas».

Fuente:
elcorreodigital.com

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