jueves, octubre 28, 2010

El actor que perdió la chaveta (y se fue a Canadá)

Un actor estadounidense causa daños en una mansión (que no es suya) y acaba siendo demandado por una cantidad millonaria. El citado actor decide darse el piro y cruzar la frontera hasta Canadá. Cuando llega allí intenta pasar desapercibido hasta que un día dos agentes municipales le piden que se identifique. Al chequear la base de datos descubren que al hombre se le busca en su país de origen y lo llevan hasta el juez. Una vez allí solicita ser acogido como refugiado político. "¿La razón?" Le preguntan los atentos funcionarios de inmigración. "Me persigue un escuadrón de la muerte enviado por los grandes estudios de Hollywood con el objetivo de acabar conmigo" responde el actor, como si hubiera perdido el control de su propia voz. Finalmente un juez dictamina que el chiflado y también su mujer, igual o más afectada que el marido, estén unos días en las instalaciones del departamento de inmigración hasta que se decida qué hacer con ellos.

Todo esto sería material de primera para una comedia, una auténtica demostración, silaba por silaba, de aquello tan célebre de "la realidad supera a la ficción". El protagonista de la historia (real) no es otro que Randy Quaid (1950, Texas), hermano de Dennis Quaid y eterno aspirante a actor secundario. Durante un tiempo la historieta (su historieta) le salió bien, hizo mucho teatro, logró construir un camino relativamente sólido y hasta logró colarse en el reparto de Independence Day, aquella película sobre alienígenas con problemas informáticos donde Quaid interpretaba a un piloto bebedor y desquiciado (aquí algunos querrán añadir la palabra "paradoja" y otros la palabra "presagio"), que finalmente salvaba al planeta.

Lamentablemente Quaid ya habrá hecho bastante si logra salvarse a sí mismo. Su carrera yace ya en la cuneta, justo al lado de la de Mel Gibson, otro que cayó (aunque desde mucha más altura) sin paracaídas.


La historia, delirante, arrancó después de que Randy Quaid hiciera un papel secundario en Brokeback Mountain, donde ejercía de capataz homófobo que no quitaba el ojo de encima a los actores Jake Gyllenhaal y Heath Ledger. La película supuso un triunfo crítico y tampoco le fue nada mal en la taquilla. Aquello mosqueó sobremanera al buen Randy que exigió un porcentaje de los beneficios. Cuando los productores le preguntaron -no sin razón- por qué deberían darle nada de nada, él contestó que cuando le contrataron le dijeron que le pagaban poco porque se trataba de un proyecto independiente. "Las películas independientes no dan dinero" vino a decir Quaid. Ante la calidad y sutileza del razonamiento los productores se lo pensaron durante cinco segundos y le dieron su respuesta: "no". El actor decidió entonces demandarlos a todos y cobrar lo que merecía. Perdió.

Desde entonces y con una X del tamaño del Madison Square Garden grabada en la espalda, ha reptado de papel en papel, con mucho vídeo y mucha tele, con saltos esporádicos al teatro (el hombre es un actorazo, de eso no hay duda) y solo se le ha podido ver en la gran pantalla en cosas como Los fantasmas de Goya donde Milos Forman le dio otra oportunidad de remontar al concederle el papel del rey Carlos IV.

Sin embargo parece que en 2010 Quaid decidió que era el momento de descarrilar definitivamente, así, a lo grande. Hace unos meses, el actor y su esposa, Evi, ocuparon una casa que había sido suya en el pasado y la destrozaron de arriba abajo. La autoridad les cazó in fraganti y una juez de Santa Bárbara les condenó a pagar los destrozos.

La pareja optó entonces por huir del país y refugiarse en Canadá, seguramente pensando que nadie les buscaría allí. Sin embargo, y en una inspección rutinaria, la policía local les aprehendió a ambos y descubrieron (con una simple comprobación de identidades) que los dos tenían ordenes de busca y captura en Estados Unidos por un importe total de medio millón de dólares. Fueron llevados ante el juez y allí decidieron pedir refugio en Canadá, ya que sus vidas estaban "en grave peligro".

El juez ordenó su traslado y fueron llevados al comité que se ocupa de evaluar estos casos. Una vez allí, el matrimonio soltó a los demonios: "ocho amigos nuestros han sido asesinados bajo extrañas circunstancias en los últimos años. Nosotros podíamos ser los próximos. Creo que mi marido está en peligro", declaró la señora Quaid. Al parecer, los responsables de estas muertes ("asesinatos" según la extraña pareja) fueron cometidos por un escuadrón formado por asesinos a sueldo detrás de los que se encontrarían oscuras fuerzas hollywoodienses. Ellos se habrían cargado -entre otros- a Heath Ledger o David Carradine y tendrían en su punto de mira al propio Quaid, razón por la que esté habría decidido en última instancia emigrar a Canadá. Lamentablemente, marido y mujer fueron incapaces de explicar más detalles (igual es que no les dieron suficiente tiempo o que los funcionarios creyeron que la primera parte de la teoría ya les daba una idea del conjunto y prefirieron ahorrarse el resto) y el comité se lo está pensando.

La opinión general es que los dos acabarán delante de un juez en Estados Unidos, donde les tocará pagar por sus pecados. Con un poco de suerte, y mucha terapia, quizás hasta volvamos a oír hablar de Randy Quaid... siempre que el escuadrón de la muerte no le elimine antes. Cosas más extrañas se han visto en las entrañas de Hollywood.

Fuente:
elpais.com

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