miércoles, enero 12, 2011

Comprar, Tirar, Comprar y la obsolescencia programada

Comprar un ordenador y que nos sirva dos-tres años, cuatro como máximo, es a día de hoy la tónica habitual de cualquier usuario del mundo de la informática. Esto se puede extender a móviles, electrodomésticos, periféricos y en general, una gran parte de todo lo que nos rodea. Partiendo de este tema, Televisión Española ha coproducido un interesante documental llamado Comprar, tirar, comprar, que emitieron en La 2 este pasado domingo (y que teneis en su web integro) y como de costumbre, ha pasado totalmente desapercibido en la pequeña pantalla, pero que está sonando bastante en internet.

El tema de la producción es el concepto que actualmente mueve el mundo del consumismo exacerbado y domina buena parte de nuestra sociedad en muchas de sus facetas: La obsolescencia programada, que según afirma Cosima Dannoritzer, directora del documental: “esta práctica empresarial se ha convertido en la base de la economía moderna, a pesar de las terribles consecuencias medioambientales de un sistema que genera toneladas de residuos inútilmente“.


Comprar, tirar, comprar se centra básicamente en tres casos, el primero es la famosa bombilla centenaria, que luce desde hace más de cien años en un parque de bomberos de California. ¿Cómo puede durar tanto una bombilla? O más bien, ¿Por qué las bombillas actuales no duran tanto, si tenemos mejor tecnología para fabricarlas? Otro de ellos es el caso de las impresoras que mienten sobre los cartuchos de tinta y dejan de funcionar pasado un tiempo (incluyendo un famoso vídeo que hizo las rondas por Internet allá por 2008) y el último es el notable problema de los primeros iPod de Apple, cuyas baterías recargables sólo duraban 18 meses y «oficialmente» no se podían reemplazar.

La tesis defendida por el documental es que desde principios del siglo XX muchas empresas de tipo industrial se organizaron en cárteles y asociaciones «secretas» (o casi) con el objetivo de aumentar sus beneficios a costa de crear productos inferiores. Si las primeras bombillas podían durar 1.500, 2.000 e incluso 2.500 horas, ¿por qué casi cien años después nos conformamos con que duren 1.000 horas? El documental mantiene que ese es el límite que se impusieron los fabricantes –compinchados– para poder vender más bombillas, una y otra vez.


El guía del documental es un chico que desea imprimir un documento desde su impresora, comprada hace sólo un par de años y que casualmente, y a pesar de mostrar un buen estado físico, ha dejado de funcionar. Todos los técnicos y vendedores de informática le recomiendan comprar una nueva impresora directamente, ya que el arreglo no le sale a cuenta. El chico se dispone a investigar la causa del problema y descubre que en el fondo, existe un chip que los fabricantes incorporan a dicha impresora, para que llegado un número determinado de impresiones, 5.000, el aparato deje de funcionar, aunque no esté averiado.

Es una técnica para que el consumidor tenga que volver a la tienda a comprar un nuevo modelo íntegro. Una técnica totalmente planificada por los empresarios, ingenieros, diseñadores y demás gremio conocida como la “obsolescencia programada“, fundamentada en escritos que estuvieron a punto de convertirse en obligatorios en un pasado no tan lejano. Sin embargo, en la práctica y pese a no ser oficiales, dicha técnica es utilizada en todas las cadenas de producción de nuestro dominante sistema consumista social y empresarial.

El documental cuenta que a nivel social y psicológico, la obsolescencia programada consigue despertar en el consumidor la actitud de comprar un producto totalmente nuevo, un poco antes de que se rompa, marcando un temprano fin de vida útil. Por lo tanto, los productos actualmente tienen una “fecha de caducidad“, a partir de la cual dejan de funcionar y pueden considerarse como muertos, siendo necesaria la re-inversión y compra nueva, fomentando el consumismo y alimentando una cadena económica que no se detiene nunca.

‘Comprar, tirar, comprar’ sitúa el origen de la obsolescencia programada en el crack del 29 en los EE UU. Este concepto fue una de las soluciones para recuperarse de la recesión económica y garantizar un flujo de movimiento económico relativamente constante en base a lo comprado, que además crearía puestos de trabajo. El documental muestra muchísimo archivo en blanco y negro de aquellos momentos, referencias en películas y entrevistas a descendientes directos de grandes responsables de grandes empresas que juegan o jugaron un importante papel en este aspecto, como Philips.

Los años 50, el sueño americano y la época dorada de la publicidad sentaron las bases y el precedente para que esta sociedad del consumismo continuara activa y con éxito durante décadas en el futuro. De esta forma, se conservarían dichos puestos de trabajo y las empresas podrían continuar ingresando millonarios beneficios en un flujo más o menos constante. Todo esto suena a teoría de la conspiración, sin embargo, el documental argumenta estupendamente dicha teoría bastante patente, tan real como observar lo que te rodea en el mismo entorno en el que te halles leyendo este artículo.

La otra cara mostrada en el documental es el vertedero de toda esta chatarra autodeclarada obsoleta prematuramente. Gran parte de ella va a parar a Agbogbloshie, un lugar en Ghana considerado como el mayor vertedero de productos electrónicos del mundo. Multitud de empresas anuncian por una cara que envían tecnología “de segunda mano” a estos lugares para sanar la brecha cultural existente entre los países desarrollados y el tercer mundo, cuando lo que realmente hacen es enviar toneladas y toneladas altamente contaminantes a un lugar en del que nadie quiere saber nada.


Por otro lado se ha calificado el docuental como controvertido y «falto de neutralidad», por ejemplo en las entradas en la Wikipedia tanto en inglés como en español.

Aquí cada uno que juzgue si ve esto como anecdótico, o si es algo global con respecto al los productos que usamos en nuestro día a día.

En cualquier caso, el documental muestra diversos aspectos interesantes que examinar y debatir: las estrategias de diversas industrias, los casos concretos y «sangrantes» que indignan a los consumidores, el problema del aumento del consumismo, sus implicaciones medioambientales y demás.

Puntuación: Un documental cojonudo, de unos 50 minutillos, (algunos dicen que es poco tiempo y que no da replica a las empresasque teneis colgado integro en el sitio de Televisión española a la carta aqui.

Fuentes:
vayatele.com
lainformacion.com
wikipedia.es
wikipedia.com
andrewmcconnell.photoshelter.com
google.es
humanismoyconectividad.wordpress.com
microsiervos.com
amazing.es
rtve.es

1 comentario:

Mikel dijo...

Una cosa es ser parcial, y otra cosa es tener razón. Si tiene razón, no importa que sea parcial. Normalmente, quien acusa de "parcial" tampoco suele ser imparcial, sino más bien interesado.

Parece interesante el documental! Habrá que echarle un vistazo...

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