miércoles, febrero 16, 2011

Figth Club remember

Tenía que preguntárselo. Tenía que saber qué había estado haciendo Tyler mientras yo dormía. Si me despertara en un lugar distinto, en un momento diferente, ¿lograría despertarme siendo otra persona? Le pregunté a Tyler si era artista. Tyler se encogió de hombros y me indicó que los cincos troncos eran más anchos por la base. Tyler me mostró la línea que había trazado en la arena y la forma en que había calculado con ella la sombra proyectada por cada tronco. A veces te despiertas y tienes que preguntarte dónde estás. Lo que Tyler había creado era la sombra de una mano gigantesca. Sólo que ahora sus dedos eran tan largos como los de Nosferatu y el pulgar era demasiado corto, aunque me dijo que a las cuatro y media exactamente, la mano sería perfecta. La sombra gigantesca de la mano era perfecta durante un minuto y durante un minuto perfecto Tyler había estado sentado sobre la palma de esa perfección creada por él. Te despiertas y no estas en ningún sitio. Un minuto era suficiente, dijo Tyler; hay que trabajar duro para lograrlo, pero por su minuto de perfección valía la pena el esfuerzo. Lo máximo que podías esperar de la perfección era un instante. Te despiertas y basta.

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