jueves, septiembre 15, 2011

No quisiera haber sido un niño de principios del Siglo XX


Hasta finales del siglo XIX, la idea de que los niños tuvieran algún tipo de derechos era prácticamente inexistente. Una de las primeras manifestaciones, en este sentido, fue la que realizó Kate Wiggin en "Children's Rights" en 1892, pero no fue hasta 1948, año en el que la organización de las Naciones Unidas aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, donde éstos derechos se reconocieron de manera detallada e implícita. A partir del año 1979, se comenzó a preparar una nueva declaración de derechos, específicos para los niños, firmándose en 1989 la Convención sobre los Derechos del Niño, en la ONU.

Menores de edad a principios del siglo XX, un rápido viaje por fotografías de principios de siglo, desde el año 1900 hasta 1925.


Podría ser irónico, pero también triste, que el propietario del kit de limpieza de calzado sea el niño descalzo, el mismo que lleva, además, una botella en el bolsillo trasero de su pantalón, del que ignoramos el contenido.


Estos niños, todos menores de 10 años, trabajaban abriendo las cáscaras de ostras y otros moluscos durante cuatro horas, cada día, antes de ir a la escuela. Los sábados su horario de trabajo era desde las 4 de la mañana hasta el mediodía. El domingo descansaban. Port Royal, Carolina del Sur en 1912.


Los niños que están en el carro de la izquierda usan ropa hecha de sacos, no llevan zapatos y miran alejados a los que juegan en los columpios, vestidos con la ropa de la época. La escena está tomada en Clark Park. Detroit, 1900.


Muchos niños en aquella época iban todo el día descalzos, sobre todo en las áreas rurales. También era bastante habitual, que los niños fueran descalzos en primavera y verano. La mayoría de los niños tenían solo un par de zapatos para todo el año y tenían que hacerlos durar. Si los niños tenían suerte acudían a la escuela hasta el octavo grado, pero la mayoría, especialmente los varones, solo estaban hasta el quinto o sexto grado.



Todos ellos están fumando, dos lo hacen en pipa. Están charlando a la puerta de la sucursal del periódico que distribuían, el ST. Louis Times de Missouri, una vez que han recogido sus ejemplares para la venta. 1910


A principios de 1900, la isla Harriet era el centro recreativo mas popular para los residentes de St. Paul que incluía un gimnasio al aire libre con clases de natación, juegos de agua, áreas de picnic, cancha de pelota, un pabellón para tomar refrescos, bandas de música y el primer zoo de St. Paul.



Una clase en la escuela de Potomac, Washington. En la pizarra, escrita con la cuidada letra del profesor, una cita de Kipling preside el aula. Las sillas y las mesas están atornilladas al suelo.


Estos niños trabajan de Breaker Boys, quitando piedras y otros escombros del carbón con la mano, al pasar debajo de ellos. El polvo es tan denso, a veces, como para nublar la vista y penetra en las profundidades de los pulmones de los chicos. El trabajo es extremadamente difícil y peligroso. Inclinados sobre las rampas, los muchachos se sientan hora tras hora, seleccionando las piezas de pizarra y otros desechos del carbón, que corren por debajo. Los accidentes en las manos, como cortes y rotura o aplastamiento de dedos eran bastante comunes. Este trabajo, lo realizaban muchos niños día tras día durante 10 horas seguidas, por 60 centavos de dólar al día, ya que muchas familias no tenían medios para sobrevivir si sus hijos no iban a trabajar a las minas. Los propietarios de la mina no pagaban un salario que permitiera a las familias vivir por encima del nivel de pobreza.


Equipo juvenil de futbol americano de la escuela Sidwell Friends en Washington, 1906. Un catálogo publicitario de la época nos aclara la función del extraño colgante que llevan algunos de ellos: "Mascarillas de goma, fabricadas con los mejores componentes. Se sujeta en la cabeza y proporciona una protección absoluta a la nariz y los dientes. Banda para el cuello cuando no esté en uso. 1.40 dólares + 14 centavos de franqueo".


Niños que trabajan en la bolera Subway Bowling Alleys, en South Street 65 de Brooklyn, Nueva York. Se les llamaba "pinboys" y trabajaban todas las noches. Tres niños más pequeños, de unos 9 años, se ocultaron para no salir en la foto.


Veintiún niños celebrando el cumpleaños de Johnny que cumple 11 años. Muy alegres no parece que estén a pesar de los sombreros que llevan, todos decorados con personajes de tiras cómicas.



Carrusel vagón con piano, los caballitos giraban con la manivela que hay en la parte posterior del camión. Aparcado en una calle de Brooklyn, en 1910.



Trabajan 12 horas por la noche, sin ningún tipo de tiempo de descanso. Uno de ellos dijo que llevaba trabajando en la fábrica desde hacía siete años. Fábrica de algodón Daniel Manufacturing Co. en Lincolnton, Carolina del Norte. 1908


Cada día se realizaba una minuciosa inspección de los dientes y las uñas en muchos colegios, éste de Oklahoma. Los alumnos mayores hacían la inspección bajo la supervisión del profesor que vigila atenta los resultados.


El teatro Ambassador abrió sus puertas en septiembre de 1923, con una capacidad de 1.800 espectadores. Siendo uno de los primeros cines de barrio en montar equipamiento para el cine sonoro, fue adaptado, en el transcurso de los años, como teatro hasta 1960. Antes de su demolición en 1969, el edificio tuvo un breve renacimiento como sala de reuniones (Norman Mailer y otros activistas contra la guerra se reunían allí, en 1967) y también se celebraban conciertos psicodélicos. En 1923 había 143.000 niños en los orfanatos de Estados Unidos y éstos, tan alegres en la foto, iban a presenciar el estreno de una película de Harold Lloyd.

Fuentes:
ibytes.es
shorpy.com
wikipedia.org

3 comentarios:

Mikel dijo...

Interesantes las fotos. De todos modos, a lo mejor algunos las miran con nostalgia... Quizá antes del final de ESTE siglo las cosas vuelvan a ser parecidas en el "primer mundo", al paso que vamos... porque en el "tercer mundo" este tipo de cosas son habituales, aún hoy!

Intruso dijo...

Exacto, al titular le falta el adjetivo "pobre"

No quisiera haber sido un niño POBRE de principios del Siglo XX.

lokodatar dijo...

Ciertamente a ambos

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