miércoles, octubre 12, 2011

Un joven bilbaino intenta cruzar el estrecho en patera para repartir regalos en Marruecos, Sahara, Mauritania y Senegal

Este es un cuento de Navidad anticipado.Un cuento que habla de un viaje mágico protagonizado por el nieto del Olentzero que cruza el estrecho en balsa, con una tabla de surf rescatada a la deriva y neumáticos reciclados, para llegar hasta el norte de África y repartir ilusión. Encarnado en un joven bilbaino, de nombre Iru, provisto de zurrón, patinete y remo, llevará fantasía a lugares remotos con mensajes y regalos de esas personas que dejaron su casa en tierras africanas y hoy viven entre nosotros. Ayer, el nieto del Olentzero tenía mal día. Estaba en Algeciras fabricándose su propia balsa para alcanzar Marruecos y entregar su cargamento fantástico. La probó el sábado en el estanque de El Retiro, en Madrid, pero claro, no es lo mismo.


Con una vieja tabla de surf, neumáticos con las cámaras rellenas de globos de colores y docenas de botellas de plástico cerradas con mensajes escritos por escolares de ikastolas vizcainas en su interior, intentaba sortear catorce kilómetros de corrientes y mareas. Una locura en honor a una tabla de surf auxiliadora y a un jovenmarroquí que se salvó del naufragio de su patera gracias a un trasto de espumade poliuretano que encontró flotando. “Estaba destrozada, hecha polvo, pero la trajo hasta el País Vasco y me la entregó para que yo la utilizara en esta acción simbólica”, declara Iru, en medio de su rocambolesca travesía.

Olentzero alcanzará Marruecos (si la balsa le falla, tendrá que recurrir a métodos menos artesanales), Sahara, Mauritania y Senegal. Durante mes y medio, el mítico carbonero viajará a dedo, andando, en burro, en patinete o en camello con los regalos que las comunidades de inmigrantes quieren mandar a sus países de origen. “La iniciativa surgió porque soy actor y en una ocasión hice de Olentzero, me disfrazaron, me montaron una caseta y muchos niños inmigrantes me entregaron su cartas. En el sobre de un chaval senegalés había además cromos y dibujos y me quedó una sensación extraña, de trabajo incompleto”, relata el álter ego de Iñigo Iraultza, Iru.

Olentzero y su equipo han recogido durante los últimos meses cientos de regalos, mensajes, juguetes, móviles, fotos e incluso videomensajes. “Todo persiguiendo un proyecto poético, una idea romántica de despertar la ilusión de la gente”, declara. Por eso su inseparable remo es mágico, una especie de espada de Excalibur contemporánea, cargada de poderes extraordinarios.

El remo da además nombre a la iniciativa, arraun the world. El fotógrafo bilbaino Markel Redondo está documentando la aventura con el objetivo de hacer un documental y una exposición de fotos al término del viaje. Tampoco será una muestra al uso ni se organizará en una sala, se verá en la calle, adornando el mobiliario urbano o proyectando imágenes en los edificios. Porque el nieto de Olentzero se ha modernizado y se le puede seguir a través de www.arrauntheworl.com y por medio de redes sociales como Facebook en Olentzero munduan.

Fuente:
deia.com

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