lunes, enero 02, 2012

Dos de la actual cartelera, una del videoclub y una muy buena que se estrena en breve para empezar entretenidos el año nuevo

Empezamos con Rare Export, molona peli que nos viene con el frio de la Finlandia mas al norte, un lugar perdido de la mano de cualquier dios que se precie donde, un estupendamente retratado en tres esbozos, grupete de personas va a encontrar lo que parece ser la tumba de Santa Claus. Pero ojito, que como bien dice el chavalillo prota del asunto, no es el de la publicidad de Coca Cola, majete y entrañable el, sino el chungo que te cagas de las leyendas norteñas, que se zampaba a los niños estofados en el perol.


Tensión constante, brillantez en la escritura y puesta en escena, en una sorpresiva peli de los responsables de Troll Hunter (que tengo acá y que caera esta semana), que tal vez flojee en los previsibles minutos finales.

Jugando en la misma liga que por ejemplo Attack the Block, bienvenidas sean estas propuestas de Goonies 2.0 alejados de la sabrosa miel spielbergiana.

Puntuación: 7/10El momento olfateo, y toda la carectización del personaje, es de lo mejor de lo mejor.


Seguimos con Drive, cacareado acercamiento de supuesta estética ochentera al negro de aquella y otras épocas pretéritas, incorrectamente comparada con la magnífica Bullit, de la que algo bebe, pero no tanto, e igualmente incorrectamente llevada a los altares como película del año, lo cual le hace mas daño que beneficio, ya que puede producir expectativas amplias, muy amplias, cuando no deja de ser una buena película muy, pero que muy tramposa.



El danes Nicolas Winding Refn nos trae bien mezcladito un refrito de influencias tales como la mencionada Bullit de Peter Yates, los pasajes lentos previos a la acción del gran Sam Peckimpah o la estética pausada y elegante de Kitano antes y durante la violenta explosión, para darnos una historia que bien podría haber firmado el comiquero guionista Ed Brubaker.

Se sale en su alienada contención ese gigante que es Ryan Gosling, clavando a un conductor bueno en lo que sea, cuando y donde haga falta, que es especialista de cine de día, chofer de ladrones de noche, al que la serena mirada de una mujer le va a hacer replantearse su vida. Pero claro, estamos en Los Angeles, ciudad de oportunidades perdidas donde las haya, con lo que a nuestro prota las cosas se le van a complicar minuto a minuto, o mejor dicho, kilometro a kilometro, sacando todo lo que lleva dentro mientras vive una minimalista historia de amor.

Asi pues, tras una escena buena escena inicial que pudiera salir de un GTA cualquiera, seguiremos a un grupete de perdedores y perdidos en una serie de bandazos que nunca jamas llevaran a nada bueno, representados por un apañado reparto, en el que un error de casting enorme con Ron Perlman, me saca de la peli cada vez que aparece en pantalla el motero jefe de Hijos de la Anarquia, haciendo el mismo papel con distinta ropa y acento.

Cruda, elegante, sencilla, trabajada y directa.

Puntuación: 7/10
Cojonuda, pero no tanto.


Del vieoclub toca comentaros brevemente Matar al irlandes, entretenida peli basada en la vida del oriundo de aquel lugar Danny Green, que allá por los 70 puso en los mapas de lugares mafiosetes a la ciudad yanki de Cleveland.


Da vida al prota un Ray Stevenson que al principio no pega pero al que a base de hostias te lo vas creyendo, en una apañada peli, carne de videoclub, con un reparto trufado con actores de la talla o el nombre de Val Kilmer, Vinnie Jones, Vincent D'Onofrio, Fionnula Flanagan, Paul Sorvino, Robert Davi o Christopher Walken entre otros.

Topicazos a mansalva en una peli para ver sin exigencias, lo que hará que pases un buen rato conociendo como fue la vida de este pollo, una suerte de Robin Hood en ocasiones, pero vigorexico y desalmado practicante del valetudo callejero mayormente, que fue querido por pocos y odiado por muchos mientras, como bien indica el titulo....

Puntuación: 6/10
Cuidadin que ademas jugaba a muchas bandas, y con cartas marcadas.


Y acabamos con una nueva joyita llegada de oriente, segunda peli del norcoreano Na Hong-jin con la cual llevose recientemente el premio al Mejor director del Festival de Sitges ademas de estar presente en el concurso de Cannes, lo cual podría no significar nada, pero ahí queda.

En su día comenté lo mucho que me había gustado su primera peli, The Chaser,(que aprovecho para rerecomendar) y decía que iba a estar al tanto de su producción, por ver un diamante en bruto, y este mar amarillo me hace ver que no me equivoqué.


Magnífico thriller, uno mas que nos viene de Corea del Sur, y que sigan llegando para nuestro gozo, pese a que puedan ser copiados y estropeados mayormente por la todopoderosa maquinaria yanki. Estamos entre fronteras, las que une el Mar Amarillo, usease las de China y las dos Coreas, donde la historia nos pone en la piel de un inmigrante norcoreano que vive en China, Gu-nam (repite con el director bordandolo el actor Ha Jung-woo), que se ve acuciado hasta sus últimas consecuencias por las deudas de juego, que le sumen en la miseria, asi como destrozado por la ausencia de su mujer, que marchó hace ya a buscarse la vida a la vecina y prospera Corea del Sur, sin que haya vuelto a saber nada de ella, lo cual hace que se haga los mil y un cocos.

En estas, uno de los mafiosos de medio pelo a los que debe pasta, como ve que no cobra y que matarle no le sale a cuenta, decide ponerle en contacto con un mafioso aún mayor, el temible Myum (magnífico una vez mas Yun-seok Kim, que también repite con el director), que le propone hacerse cargo de la deuda si le hace un favor, darse una vuelta a Corea del Sur, a su capital Seoul, donde habrá de cepillarse a un hombre y traerle su pulgar.

Como ya he dicho, thriller cojonudo, que ademas en este caso consigue implicarnos sin apenas darnos cuenta en una pelicula de corte social, a raiz del problemón de la inmigración de norcoreanos en China y Corea del Sur, que se ve detallado principalmente en las dos primeras de las cuatro partes diferenciadas del film, donde conoceremos de primera mano la pobreza de estos emigrantes, estupendamente fotografiada, y donde veremos como las pateras no son solo de uso común en el Mediterraneo....

Historia contada con brio, cuyo ritmo va creciendo implacablemente con dos o tres giros de guión clave que aceleran el asunto, asunto en el que seremos testigos de
como las mafias de Corea del Sur resuelven sus diferencias sin pistolas, a la antigua usanza, a base de cuchillos grandes y hachas, con lo cual aquellos que ademas del costumbrismo quieran sangre la tendrán, vaya que si la tendrán. No nos confundamos, en el thriller surcoreano la violencia es una de las partes mas importante, con lo que en esta peli que no ocupa....

Una buena historia de un director que se confirma y al que se perdonan sus trampas y algun fleco por pulir, si nos trae cine como este, que da un paso adelante en su género dominandolo mientras trata de hacerlo crecer. Poderosamente representada por dos actores al frente en estado de gracia, parece que perpetuo, clavando dos personajes con mas vidas que muchos gatos de Seoul, para una peli de dos horas y media que en realidad son dos pelis de dos capítulos cada una (con lo que eso cunde si merece), y que aún y todo se hace corta por momentos debido al continuo acelerón,(literalmente en barco, nadando, corriendo, en coche o en camión que yo recuerde) que vive el bueno de Gu-nam desde que decide aceptar el encargo. Porque lo acepta, o es que pensabas que no..??

Puntuación:9/10
La primera vez que sale un hacha en escena, es inolvidable.

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