miércoles, julio 18, 2012

La chica mecánica de Paolo Bacigalupi

La chica mecánica es un libro dificil.

Ojo, no me malinterpretéis, es un libro enorme, tremendo, por lo que nos cuenta, por cómo nos lo cuenta, y sobre todo porque con la suma de estas dos acciones nos lleva a un futuro, no muy lejano, ciertamente tan sombrío y desesperanzador, como certero en lo factible de su proximidad.

Y es que lo que espera al humano medio de Paolo Bacigalupi es cuando menos sobrevivir, al día sino al momento.

Ya dije en su dia, tras la lectura de El cementerio de Barcos del mismo autor, que en sus páginas se habla de cosas importantes como la familia, la amistad, el amor, el odio, el sufrimiento, el honor, el valor, la naturaleza, el ser humano en toda su decadencia y/o esplendor, con sus errores y sus aciertos, barnizados para aligerar y engañar nuestra demanda de disfrute con una buena capa de la más pura aventura, lo que a mi modo de ver convertía aquel título en un vehículo ideal para adentrarse en este personal universo, lo cual no ha de impedir que todo aquel que quiera pueda entrar por esta puerta grande.



















En esta novela que nos ocupa, La chica mecánica, inequívoca hermana mayor y pilar en torno al que ha de girar la obra futura de este premiado autor (con esta chica hizo historia y se llevó de una tacada el Hugo, Nébula y John W. Campbell Memorial a la mejor novela de ciencia ficción así como el Locus a la primera novela de ciencia ficción), esta novela que nos ocupa decía, nos lleva al mismo Siglo XXII que la otra y, tras un arranque de tres o cuatro capítulos durillos que tumbaran para su desgracia a mas de uno, presentarnos a Anderson Lake, uno de los pocos occidentales que ha obtenido permiso de trabajo y residencia en Tailandia, en su capital. Capital de un reino que se ha mantenido cerrado al extranjero, al menos a groso modo, mientras es gobernado con mano férrea por los mandamases de diferentes ministerios, enfrentados en una cada día menos oculta lucha de poder, con una Reina Niña que poco o nada pinta en el tablero, y con el odio hacia el extranjero y lo que representa enquistado en unos, mientras que otros sueñan con los beneficios de todo tipo que podría traer la entrada sin límites de un mercado exterior.

Estamos en una ciudad hostil, en un mundo más hostil donde el cambio climático ya se produjo, casi se han agotado el petróleo, el gas y el carbón, la tracción animal ha reemplazado los motores de combustión, la ingeniería genética se aplica en cultivos, animales e incluso humanos, y las multinacionales biotecnológicas controlan la principal fuente de alimentos: las semillas transgénicas.

Y hete aquí que nuestro prota no es lo que parece, ya que la fábrica que dirige es una tapadera: su misión es descubrir la reserva de semillas no modificadas de plantas desaparecidas hace muchos años en el resto del planeta, que misteriosamente se han conservado en el aislado reino asiático, y entregarla a la multinacional biotecnológica para la cual realmente trabaja....

Reparto coral, con el mencionado Anderson, con Jaidee y Kanya, empleados del Ministerio del Medio Ambiente en continua cruzada contra el exterior, Hock Seng, el superviviente nato, anciano chino que ya se librara de una masacre, y que hará lo que haga falta para seguir salvando el pescuezo, y así, entre otros, por supuesto llegamos a Emiko, La chica mecánica, el último eslabón de la ingeniería genética. Como los demás neoseres a cuya raza pertenece, fue diseñada para servir. Acusados por unos de carecer de alma, por otros de ser demonios encarnados, los neoseres son esclavos, soldados o, en el caso de Emiko, juguetes sexuales para satisfacer a los ricos.

La chica mecánica es un libro difícil, ya que disfrazado de pseudo-tecnothiller de ciencia ficción, accesible a todo tipo de lector, porque estamos aquí al ladito mismo, en el pueblo-espacio-tiempo entre Blade Runner y Mad Max, con un enredo, que produce un lio, que lleva a un follón que nos da páginas de nuevo que nos hablan de cosas importantes, las ya comentadas en el anterior acercamiento a este mundo de Bacigalupi, y además crítica social, económica y ecológica, fundamentalismo religioso, xenofobia y corrupción, ahí es nada.

La chica mecánica es un libro difícil si, difícil de encontrar. Oye, quién sabe, igual dentro de unos cuantos, no muchos años, nuestros descendientes hablen de este texto como nosotros hemos hablado de otras grandes novelas distópicas, así a bote pronto y por similitudes, Blade Runner de Dick, Hijos del los hombres de P.D.James, El rebaño ciego de John Brunner, Leyes de mercado de Richard Morgan, o una de mis lecturas favoritas de todos los tiempos, Las torres del olvido de George Turner.

Puntuación: Sobresaliente
Un mundo terrible, un mundo fascinante.

PD1: Quiero más.

PD2: Las ediciones de bolsillo que algunas editoriales están poniendo en el mercado son cada día mejores, en este caso que nos ocupa tenemos un magnífico ejemplo, ya que tras una preciosa edición de tapa dura llega una soberbia en bolsillo, 540 páginas que ni ocupan ni pesan, perfectamente maquetadas y respetando la bonita portada de la primera edición. Bien.

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