Con Asha
Asha también había tenido otros amantes; algunos compartieron su lecho durante medio año; otros,durante media noche. Qarl la había complacido más que todos ellos juntos.
Él podría afeitarse cada quince días, pero una barba peluda no hace un hombre.
A ella le gustaba la sensación de su piel lisa y suave en sus dedos. A ella le gustaba la forma de su pelo largo y caído sobre los hombros. A ella le gustaba cómo la besaba. A ella le gustaba cómo sonreía cuando le cosquilleaba los pezones con los pulgares. El bello de su entrepierna era una espesura arenosa más oscura que el pelo de su cabeza, pero era magnífico si lo comparabas con el oscuro matojo que tenía ella entorno a su sexo. Eso le gustaba también.
Él tenía un cuerpo de nadador, largo y delgado, sin una sola cicatriz.
«Una sonrisa tímida, brazos fuertes, dedos hábiles y dos certeras espadas. ¿Qué más podría querer una mujer?»


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