sábado, mayo 25, 2013

A toda hostia por sexta vez

Fuáááá´´aáá, directa al corazón de fan llegó ayer la sexta entrega de las aventuras y desventuras de Toretto y familia, que por supuesto servidor se zampó en el cine como las otras cinco.


Nuevo juego de manos del director, Justin Lin, que tiene demasiados comensales en escena para repartir los trozos de tarta de que verdad saben a algo, lo cual es sin duda el principal pero que se podría poner a otras dos horas de desenfreno, locura al volante y escenas imposibles, usease lo que promete. Usease lo que queremos.

Menos redonda que la quinta, que puso el listón muy alto con su mejora y frescor, sin embargo en esta entrega hay tres asuntos que mejoran a su predecesora, pese a un cierto regustillo de esto ya lo he visto (y qué si me lo he pasado bien).

El primer asunto el es el humor, que campa a sus anchas minuto si minuto también, bien sea con las frases de hipemegaduro que se gastan Toretto (Diesel) o Hobbes (La Roca), que de tan cojonudas y rompecaras igual funcionan como intimidantes que como graciosas, o sobre todo con el enorme cachondeo en modo bocazas que hay desde, con y alrededor de Roman (Tyrese Gibson), con un humor llano, sencillote al estilo vacile de cuadrilla de amigos o familia, que es de lo que se trata, tanto en la pantalla como en el público. Un acierto que conduce con agilidad la trama entre rato y rato de acción, a la vez que oculta lo forzado por necesidad, o las carencias de un guión sencillito, directo, con un par de sorpresillas, pero que como todos sabemos no es ni será lo mas importante de esto que nos ocupa.

El segundo asunto el el mencionado La Roca, Dwayne Johnson, empeñado en demostrar que es mas actor de lo que su 1,97 de exceso musculado aparenta, tarea ardua, mas que dificil, yo diría que imposible por mucha comedia que haga, ya que su fisico rotundo, su pasado y los prejuicios que todos tenemos siempre irán en su contra, pero sinceramente es un buen intéprete, que mejora día día, y que en este caso que nos ocupa le da un plus en ese sentido a la peli, aunque esta defensa suene a ciencia ficción.

El tercer asunto es esa sensación de familiaridad creciente, de cercanía de un grupo que lleva unos cuantos años con nosotros y que, como le suelta el malo de esta entrega a Toretto en una frase, "ha pasado de robar radicasettes en coches en Los Angeles a pegar un palo de 100 millones en Río de Janeiro". Y en esta entrega, como en las anteriores pero más, vemos como esto ha sido delante de nuestros ojos, haciéndonos partícipes de la evolución de los personajes, lo cual sinceramente pese a nos ser un crecimiento enorme, si que es verdad que ha creado su propia mitologia, y sus hits, que entran por vena desde los créditos iniciales de la película, o cuando alguno en su rato libre se pone a enredar con un motor, o cuando llegan las escenas de las carreras callejeras, que no deben faltar en esta serie ya que sería fallar a sus orígenes.

Dicho esto solo te queda verla y disfrutar si sabes adonde vas, sino pues no vayas, que tampoco pasa nada.

Puntuación: Quiero la séptima que esta rodandose para ya.
Y la quiero, por ser lo que es sin ninguna duda, pero porque además la escena extra final, antes de las letras de créditos pero con la peli ya acabada, es de lo mejor de lo mejor que he visto en cine como cliffhanger, por lo que implica, por cómo lo implica, y por a quién implica....

2 comentarios:

Yota dijo...


jejejej, yo la verdad es que también acabé encantado con esta película, es curioso ver como ha evolucionado la saga desde la primera entrega hace once años...

Tampoco esperaba que fuese a dar para tanto la verdad

lokodatar dijo...

Y con pinta de seguir dando..!!

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