sábado, noviembre 23, 2013

Beowulf


Dicen gentes mas listas que yo, en su momento y hoy en día, que el poema de Beowulf es la protopolla en verso, en su momento y hoy en día, por muchos y variados motivos. Por muchos y variados motivos esta historia de espadas, vísceras, sangre, violencia y se supone que heroísmo, ha influenciado y esta destinada a influenciar a gentes muchas y variadas. No es mi caso. A mi siempre me ha parecido mas bien un asunto juvenil, una historia más, sin ser excesivamente ducho en la materia. Materia sobre todo conocida por la información que me han dado un par de pelis que he visto basadas en este poema, una tirando a mala o peor con el inefable Christopher Lambert al frente, y otra que me gustó, la de Zemeckis con guión de Gaiman, esa de animación con actores reales, del tipo Polar Express, en la que si eliminas el pinchazo que supone la madre de Grendel interpretada por Angelina Jolie, la película es ciertamente entretenida.

Así pues entro en el cómic que nos ocupa al menos sabiendo cual es la historia que me puedo esperar de base, y con la duda de si los autores han cogido el texto y lo han manejado a su antojo.

Pues no es el caso.

En informática, y con los electrodomésticos en general, siempre se dice aquello de que si funciona no lo toques, y Santiago García, salvo un par de dudas que tengo por desinformación, sobre todo una que tiene que ver con una eyaculación grendeliana de la que he investigado en la red y nada he encontrado, con lo que creo que esta va de regalo, Santiago García decía, logra su mayor acierto seguro que para muchos, su mayor error seguro que para otros tantos, al no tocar la historia, al dejarla tal cual es, el poema épico de Beowulf, simple y llanamente ese relato derrotista, valiente, melancólico y para servidor no tan potente como cabe esperar de algo con tanta fama y prestigio. Un relato al que si le quitas la sangre y las vísceras y lo lees en modo plano, solamente como entretenimiento, sin análisis, es carne de estante juvenil de tu librería favorita. Si bien es cierto que tanto tu como yo hemos leído mucho, y ya es mas difícil sorprenderte, además, seguro que mucho de esto que hemos leído ha bebido de este poema, o de alguien que escribió algo que bebía de este poema. Seguro que si lo lees en modo análisis empiezas a darte cuenta del verdadero valor de lo que se te está contando, que va mas allá del mata-mata bicho con espada a degüello, logrando, entre otras cosas, la historia que se nos cuenta, entregar a su personaje principal uno de los anhelos eternos del ser humano, el ser recordado tras su muerte. Ese es el peso, el poder, la herencia de los clásicos. Esa es la historia de Beowulf, esa es la historia que nos ha contado Santiago García.

Y mas allá de este aporte esta y estará, la parte que le toque en cuanto a la composición de páginas, utilización de las soberbias dobles, situación de cámaras para diferentes perspectivas, etc, etc,etc, tratando siempre de dar una aire dinámico, a caballo entre lo vistoso de algunos recursos modernos y lo efectivo de otros mas clásicos, trabajo este entre guionista y dibujante, que unicamente ellos saben donde comenzó el deseo de uno y donde continuó el deseo del otro, pero que sin lugar a dudas en este caso es acertado, haciendo de la lectura una gozada para empujarse de una sola sentada.

Una gozada que, sinceramente, honestamente, no podría serlo sin el bestial dibujo de David Rubín.

Es este el momento en que no se que decir, se me acaban los calificativos.

Ese poderio del color...Esa mala uva que desprende el Grendel híbrido imposible entre Alien-Predator y una Mostrorrata, veneno puro el amigo, un monstruo en toda la extensión de la palabra. Esas ya comentadas dobles páginas...Las continuas, preciosas, gotitas, salpicaduras de pincel que redondean cualquier viñeta, que si para nieve, que si para brasas, que si para sangre....Que si un expléndido caballo por aquí...Que si un extrañamente atractivo peculiar dragón por allá....Que si una escena en la que saltamos con Beowulf dándole nuestra fuerza para empujar con él la espada por acullá....y asi página tras página...página tras página de puro nervio, de avalancha de energía, imparable, de la que sale de lo mas hondo de las tripas de un artista como la copa de un pino, que consigue con este, para mi, pese a no tener el sello de su propio guión, sin lugar a dudas su mejor trabajo, y que sobre todo consigue algo que esta al alcance de muy pocos, hacer crecer un clásico.

Puntuación: Sobresale
Abrumador, apabullante, para leer sin respirar de un tirón y disfrutar con las planchas después. Y después. Y después.

PD1: No lo compares con otros cómics de fantasía, o espada y brujería, de otros estilos, épocas o lugares, donde los habrá mejores y peores, este es el Beowulf de Santiago García y David Rubín, y ha venido para quedarse.

PD2: Arriba digo lo de "se supone que heroísmo", ya que pese a que me gustaría ser un héroe, y verme como tal desde fuera si fuese espectador de mis propios hechos, la linea que separa a un héroe, de un gilipollas o de un irresponsable y/o egoísta con los suyos, siempre me ha parecido muy fina, de ahí mis dudas al respecto, en este y en todos los casos en los que haya héroes de por medio.

PD3: Alguien se imagina ahora Beowulf, una vez visto este y con todo el respeto hacia él, con el dibujo de Olivares...??

PD4: Espectacular presentación es el libro en si, desde su potente portada, su gran tamaño sin peso en exceso, hasta su magnético lomo con el título a sangre. 200 páginas a todo color, nunca mejor dicho, por 25 euros que, una vez leídas, son un precio imbatible.

PD5: Esta va de coña,(o no) pero señores de Marvel, para cuando un Hulk vs La Cosa dibujado por Rubín a dobles páginas de albúm europeo, sin guión, simplemente hostias a saco en verdes y naranja ladrillo, molaría o no..?? Anda que no.

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