jueves, enero 31, 2013

Bárcenas por Joaquín Reyes

Y mientras tanto, Arguiñano...


Rajoy hoy....


This is España


Documentos de Bárcenas revelan pagos a TODA la cúpula del PP



Las entregas periódicas de dinero afectarían al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy -25.200 euros anuales durante 11 años- y a altos cargos como Dolores de Cospedal, Rodrigo Rato, Mayor Oreja, Javier Arenas, Ángel Acebes y Álvarez Cascos, entre otros.

La noticia en El País.

La noticia en El Correo.

La noticia en El Mundo

La noticia en El Diario.

Booooommmmbbbaaaaaaaaaaaaaaaa......,,,,,,,........!!!!!!!!!!!!!!!!!!

martes, enero 29, 2013

Poseido/Reventaito...

domingo, enero 27, 2013

Con claridad

Domingo de cortos: El grifo

Decir muchos premios y nominaciones para este corto sería decir la verdad, y es que este grifo es sinónimo de calidad.

Una familia se prepara para salir de vacaciones, y la tensión es tan palpable que podría cortarse con un cuchillo. Las cosas se quedan sin decir, tratando de explicar... y el abuelo se queda solo al cuidado del hogar familiar. Una situación que se transformará en lo indecible. Alguien dijo grifo...???



Domingo de cortos: Broken Night

Ojito a este corto de Guillermo Arriaga, (si ese, el de Babel o Amores Perros) recién estrenado para el ciclo de cortos youtuberos del Festival de Sundance, al que entre otros, acompaña en la fotografía ni mas ni menos que Janusz Kaminski. (Si ese, el habitual de Spielberg, como en la de Schlinder, Amistad o la del Soldado Ryan.

Mal rollito con una madre y su de cuatro años viajando en coche por el culo del mundo tranquilamente hasta que...

No hace falta saber idiomas...


Domingo de cortos: Bottle

Premio potente en la gala Vimeo para esta animación stop motion de Kirsten Lepore.

Una conversación, una botella....


Bottle from Kirsten Lepore on Vimeo.

Domingo de cortos: El vendedor de humo

Porrón de premios y menciones, nominación a los Goya de 2013 incluida para este corto de animación.

Un vendedor ambulante llega al pueblo ofreciendo una extraordinaria mercancía, hacer realidad los sueños de sus habitantes, eso sí, por una módica cantidad. Sin embargo, los lugareños no tienen tiempo para fantasear mas ocupados en sus quehaceres. El comerciante tendrá que desplegar todo su potencial para atraerlos y conseguir ganar algo de dinero antes de que, como en todo sueño, todo se desvanezca y despierten...



sábado, enero 26, 2013

Pasa la pasta

El viaje hacia el mar

A pesar de que habían resuelto partir a las cuatro, Rataplán llegó a las tres. Era el primero en llegar.
En el café había un solo hombre, sentado al lado de la puerta, desconocido para Rataplán, lo que quiere decir que no era del pueblo.
–Buen Día –dijo aquél al entrar.
–Bueno –respondió el otro, y acercó una silla al recién llegado como si le conociera o estuviera esperándole y, tras un silencio, agregó:
–¿Madrugó, eh?
–Sí –respondió Rataplán–, estamos de viaje a la playa.
–¿A qué playa?
–¿Hay más de una?
–¡Uf!... Muchísimas. ¿No conoce el mapa?
–No señor, no lo conozco...
–Pues playas hay muchísimas...
–Habrá. A nosotros nos lleva Rodríguez. ¿No ve que nunca hemos visto el mar?
En ese momento llegaron el rengo "Siete y tres diez" con su perro, y "Leche con fideos", un hombre flaco, pálido, con una barba negrísima, de ocho días, peón de un horno de ladrillos.
Se sentaron junto a Rataplán y el desconocido. Pidieron una caña y al minuto ya estaban participando familiarmente de la conversación.
El desconocido hacía cuentos de tartamudos con los que ellos se destornillaban de risa. Fue Rataplán el que tuvo que pedirle al fin:
–No haga más, por favor... Guarde alguno para la playa...
"Siete y tres diez" se asomaba de rato en rato a la puerta, nervioso por la tardanza de los otros excusionistas.
Rodríguez y el vasco Arriola llegaron cuando ya era día claro.
Aquél –que era el dueño y el conductor del camión- descendió de éste, dejó el motor en marcha y se sumó a la rueda.
El desconocido, que advirtió la presencia de Arriola, se acercó a la puerta e invitó:
–Baje, tome una caña y nos vamos.
–El día va a ser bárbaro e'calor -dijo "Leche con fideos".
–Sí, nos a sacar lonjas -respondió Rodríguez.
Con dificultad, pues estaban muy pesados de caña, los que aguardaban en el café subieron al camión. Después lo hicieron Rodríguez y Arriola y partieron.

 
El camión, un viejo Ford de bigotes, era uno de esos vehículos que al marchar dan la impresión de andar atravesados, con un juego de adentro hacia afuera en las cuatro ruedas que parecía comunicarse al motor por sus explosiones fuera de ritmo. O tal vez, el motor por algún milagro de la mecánica era el que imprimía a las ruedas aquel movimiento. A guisa de toldo tenía una malla de alambre tejido, pues Rodríguez lo destinaba al transporte de gallinas.
Al lado de Rodríguez -piloto por supuesto- iba el Vasco.
 
Rodríguez sentía pasión por el mar. Cualquier pretexto le venía bien para llegar a él. No era pescador, ni le atraía el baño en las playas. Le gustaba el mar para verlo y sentarse a sus orillas, fumando en silencio, viendo nacer y morir las olas en un callado gozo.
"Siete y tres diez" era un viejo vendedor de billetes de lotería. Toda su familia la constituía su foxterrier al que había bautizado con el nombre de Aquino –el último cuatrero– como homenaje a éste y, además, porque el perro no podía ver a la policía. Apenas veía un guardiacivil huía ladrando en señal de protesta. Esto agradaba a "Siete y tres diez". Comentándolo decía que Aquino "en eso salía a él"; además tenía la seguridad de que el can era un animal "fino, lo que se dice fino, pues tenía el paladar negro y era rabón de nacimiento" lo que indicaba una segura aristocracia perruna.
Rataplán había sido basurero y ahora estaba jubilado. Era sordo de un oído y le faltaban dos dedos de la mano izquierda. Se los había deshecho una máquina de alambrar siendo mocito. Al revés de "Siete y tres diez" su perro hubiera sido feliz siendo soldado. El apodo le venía de su costumbre de seguir al batallón en sus desfiles por las calles del pueblo, repitiendo en voz baja el sonido del tambor.
El Vasco Juan era un hombre callado. Cuando no había trabajo en el horno acompañaba a Rodríguez en sus viajes a las chacras. Cuando estaba borracho -cosa que no ocurría muy frecuentemente- se le veía blasfemar e insultar a un desconocido- No se sabía de dónde había venido cuando llegó al pueblo. Los del grupo suponían que estos insultos iban dirigidos a alguien a quien había conocido antes, vaya a saber dónde, pues nunca se lo preguntaron. Sabían que no hay nada más sencillamente complicado que un vasco. Y que sólo un vasco -a pesar del alcohol- es capaz de guardar un secreto y hacerse enterrar con él.
 
Tomaron el camino de la sierra, el que termina en Pan de Azúcar, con sol alto ya. Fue aquí que Rataplán recordó los viajes que hacían los estudiantes y propuso que se cantara algo. Ninguno sabía canción alguna, con excepción del desconocido que sabía muchas, pero todas incomprensibles para ellos. Al fin coincidieron en Mi Bandera. Rataplán, a pesar de su parcial sordera era el que llevaba el compás con la mano y el único que cantaba. Los otros tarareaban y el desconocido imitaba un trombón.
Cuando hacía una variación macarrónica, los otros reían estrepitosamente interrumpiendo el canto.
Cuando llegaron a un trozo de camino plano, Rodríguez detuvo el camión.
–Parece una bolsa de gatos –dijo. Prendió un cigarro, dió dos o tres puntapiés a las gomas del automóvil y preguntó:
–¿Y para qué cantan si no hay nadie?
–Cantamos como los estudiantes cuando salen por ahí -respondió Rataplán.
–Pero ellos cantan en la calle para que los oigan los otros -insistió Rodríguez.
El desconocido dijo entonces:
-Se canta para uno... Por cantar... a veces estoy solo y canto.
Rodriguez se dió cuenta entonces que el hombre era medio raro y recién se le ocurrió pensar por qué estaba allí con ellos, camino a la playa.
Al reiniciar la marcha se lo preguntó al Vasco.
El Vasco señaló a los que iban en el camión y dijo:
–Ellos... yo vine contigo.
–¿Ellos? ¿Y el camión es de ellos? ¿No fui yo quien invité?
–Ahí tenés.
 
El camión marchaba. EL sol estaba alto. Dentro sólo se oía al desconocido cantando una canción en idioma extraño, de ritmo lento y triste. Los otros, abrumados por el sol y la caña, cabeceaban somnolientos.
El camión seguía jadeando, camino adelante. Reverberaba el sol. Algún pájaro carpintero dejaba oír su grito que rasgaba la soledad. Algunos ruidos metálicos de élitros le daban a esta una dureza febril y reseca. A veces pulsaba la ardiente distancia el canto de la cigarra. Algún árbol de "Sombra de toro" se achaparraba en los flancos del camino que descendían erizados de piedra y mora y tunas "cabeza de negro". Muy lejos, en el término del camino de descenso de la cuchilla, espejeaba algún pequeño cuenco azulado, presencia de una cañada que en seguida desaparecía corriendo bajo una red de berros y espadañas, dejando como señal de su camino un trozo verde oscuro, jugoso y sedante en la pastura reseca y azufrada del resto del campo.
Llegaban ahora frente a un desuñidero de carretas. Una docena de árboles daba sombra a viejos fogones sembrados de huesos.
Rodríguez detuvo el vehículo nuevamente. Por el tubo del radiador ascendía una nube de vapor.
–Alcanzá la damajuana –ordenó Arriola. "Leche con fideos" la puso en manos del Vasco. Este la sacudió. El recipiente estaba casi vacío.
–No tiene casi –comentó éste indignado–, ¿serán tan degenerados estos tipos?
Descendió y se dirigió a los hombres:
–¡Tendría que bajarlos a patadas por sinvergüenzas! –Calló un segundo y miró al desconocido:
–¿Y a usted quién lo invitó?
–Los señores –dijo, y continuó–: yo no tomé una gota, además...
Rodríguez vació el resto de la damajuana en el radiador.
–Dale manija –ordenó al Vasco.
Este dió dos o tres vueltas a la manivela, pero el motor no despertó. Luego repitió la maniobra sin resultado.
Rodríguez, fuera de sí, se encaró con el grupo:
–Bájensen plastas –dijo.
Uno tras otro recibía la manivela y ponía mano a la obra. Tras un esfuerzo que los dejaba congestionados iban subiendo nuevamente al camión.
El Vasco volvió a recoger la herramienta. Fuera de sí, dio como veinte vueltas al hierro hasta que Rodríguez lo detuvo.
–Pará. Pará. Sos capaz de desarmarlo.
Después levantó el capot. EL Vasco, inocentemente y recordando alguna frase oída en circunstancia parecida, preguntó a Rodríguez:
–¿No estará frío?
Rodríguez se volvió "hecho una víbora":
–¿Por qué no te vas a la grandísima perra?
El pobre vasco se sentó humildemente en el suelo mientras Rodríguez levantaba la tapa que cubría el motor. Tocó aquí y allá. Destornilló tuercas, unió y desunió cables sin resultado. Entonces el desconocido se ofreció:
–¿Quiere que pruebe yo?
Tocó una pieza y se dirigió al Vasco.
–¿Me hace el favor?
El hombre dio un golpe de manija y el motor empezó a marchar.
El rengo, "Leche con fideos" y Rataplán empezaron a aplaudir. El camión siguió huella adelante.
 
Serían las once, acaso las doce, cuando Rodríguez advirtió que el radiador había agotado el agua, pues ya no salía vapor. Además no podía soportar el calor que ascendía del motor. No podía soportarlo en los pies.
–Tenemos que echarle agua –dijo–. No podemos seguir más.
Pero el camino seguía por el lomo de la cuchilla. Por un plano muy tendido descendía esta. Casi borradas, como cicatrices de la luz brutal, se veían allá abajo las manchas verdes de la vegetación que anunciaban al nacimiento de las vertientes.
Rataplán, parado sobre un cajón, miró hacia allá y comentó:
–Ta feo para bajar y subir con agua...
Rodríguez recordó lo de la damajuana.
–Culpa de ustedes, degenerados... Bueno –terminó– vamos a seguir despacio.
El sol ascendía implacablemente mientras la damajuana de caña descendía también implacablemente. El perro, echado en el centro del piso, jadeaba con agitación creciente.
Rataplán lo observó y comentó:
–¿No se pondrá a rabiar este infeliz?
El desconocido lo miró y exclamó:
–No tenga miedo... Mientras esté la lengua húmeda no hay peligro.
El rengo le sonrió agradecido.
 
Bajo un grupo de canelones al borde mismo del camino, había desuñido una carreta. El carrero había hecho fuego y aprontaba el mate. Los bueyes bajaban lentamente por el declive áspero hacia las aguadas perdidas en el espadañal del bajo.
El carrero, en cuclillas, parecía no haber visto ni oído la llegada de los excursionistas. Rodríguez bajó y se acercó al hombre:
–Buen día amigo –le dijo.
El hombre movió la cabeza. Si dijo algo, Rodríguez no lo oyó. Tras un silencio preguntó:
–¿No hay agua por aquí?
–Atrás –respondió el otro.
Rodríguez dió un rodeo y volvió a enfrentar al hombre:
–No vi –dijo.
El carrero enderezó el cuerpo, caminó unos pasos, se agachó evitando las espinas de un tala y señalando una roca hendida coronada por un coronilla retorcido señaló:
–¡Allí!
Un hilo de agua se deslizaba por la frente de la roce y caía en una pequeña hoya colmada.
Rodríguez, casi corriendo de alegría, se dirigió al grupo:
–¡Bajen! ¡Bajen! ¡Hay agua a patadas!
Bebieron todos. Después el perro. Luego refrescaron cabeza y cuello entre risas y carcajadas. Al fin empezaron a llenar la damajuana que vaciaron una, dos, tres veces en el radiador hasta que éste se enfrió completamente.
–Bueno –habló Rodríguez– ¡a bordo otra vez!
Cuando estuvieron arriba, "Leche con fideos" sintió un olor desagradable. Le preguntó al desconocido:
–¿Usted no siente olor feo?
–Siento. Hace mucho rato que siento.
Intervino Rataplán:
–Es la carne. Jiede que se las pela...
Y entonces "Siete y tres diez" dejó caer esta observación:
–¡Mire que la carne cuando jiede, jiede!
 
Habían andado media hora cuando divisaron una mancha negra violenta y prendida como un remiendo en el espacio dorado reverberante y como movido por una brisa que llegara desde abajo, del médano tendido.
–¡Allá es" –Dijo Rodríguez.
Los de adentro iniciaron entonces un nuevo coro lleno de desmayos e interrupciones. Iban semiacostados en el piso. Solo el desconocido, tocando su trombón y haciendo sus variaciones llenas de gracia, se mantenía en pie.
 
Ahora sí. Habían llegado. Al borde del monte de eucaliptos y pinos se detuvo el camión.
–Hemos pasao de todo –comentó Rodríguez– ¡pero ahora van a ver lo que es el mar!
Tiró el saco y la camisa en el césped, hinchó el pecho cubierto de sudor y volvió a hablar:
–¡Esto es vida!...
Miró el mar amorosamente y exclamó:
–¡Es loco que está lindo!...
El último en bajar fue "Siete y tres diez". Apenas pudo hacerlo con el perro en brazos. Este, apenas tocó tierra, levantó la cabeza y como atacado súbitamente por alguna droga desconocida inició una carrera frenética hacia el mar. "Siete y tres diez" lo vio alejarse con estupor. Luego comprendió la razón de la fuga y salió tras de él gritando a todo pulmón:
–¡No tomés de esa que es salada! ¡No tomés que es salada!... -repetía.
Y se fue tras el perro. Entre revolcón y otro, el rengo con su marcha despareja levantaba una nube de arena. Caía grotescamente mientras seguía gritando. Al fin el rengo y los gritos se perdieron tras el médano. Los del grupo reían a carcajadas. Rodríguez, ya dueño feliz de la inmensidad, lloraba de risa.
–¡Ay, mi Dios –decía– ésto es de más!... Es de más.
Después fueron todos a la cachimba a refrescarse y traer agua.
 
Ya ardía el fogón. EL Vasco lavaba por quinta vez la carne descompuesta. Vieron entonces llegar al rengo con el perro en brazos. El animal aparecía hinchado, con la barriga como un odre, a punto de reventar.
–Parece un perro de goma –comentó el desconocido.
–¿Lo trajiste para aprender a nadar? –preguntó Rodríguez.
Y empezaron otra vez a reír a carcajadas mientras el rengo miraba cariñosamente al perro tendido en la gramilla.
–No se asuste -consoló el desconocido a "Siete y tres diez" –el agua salada no mata... es un purgante.
 
Al rato llegó un hombre del lugar. Jinete en un caballo arenero de vasos como platos, venía a ofrecerse por si necesitaban alguna cosa.
Lo mandaron al boliche por caña y vino. Todos se sentían felices. Estaban en paz. Gozaban de aquella brisa que luego del viaje accidentado y ardiente resultaba deliciosa.
Con la excepción de una discusión entre "Siete y tres diez" y "Leche con fideos", que sostenía que la guerra de 1904 había empezado después que la de 1914, a la que puso fin Siete y tres diez" generosamente dándole la razón, todo marchó maravillosamente bien.
 
Habían almorzado. Habían sesteado. Tomaron mate, se refrescaron en la cachimba. Conversaron. Aprontaron el mate nuevamente.
Rodríguez, luego de hablar mucho del mar, se dirigió a la costa.
Estuvo allí un largo rato, callado, abstraído. Fumando en silencio, mirando a la distancia remota, siguiendo el vuelo de las gaviotas, viendo morir y renacer las olas interminables.
Los amigos lo veían allí, sentado, quieto, solo frente al mar y la tarde que expiraba ya.
–¿Qué estará haciendo? –Preguntó "Siete y tres diez".
–Mirando el mar y nada más –dijo el desconocido.
–Sí. Pero con verlo una vez alcanza –terminó Rataplán.
 
Como sus amigos –los invitados para ver el mar– no venían, Rodríguez fue al fogón a buscarlos.
–Vamos... –dijo–. Los traje a ver el mar y ustedes están aquí, bajo los árboles... Árboles hay en todos lados.
Los otros no dijeron nada. Lo siguieron callados y pacientes.
–El mar –decía Rodríguez– es una cosa muy soberbia y bárbara... Para mí es un misterio que no me puedo explicar...
Los otros seguían callados tratando de saber a que conclusiones quería llegar Rodríguez. Y tratando además de explicarse por qué éste les había hecho hacer aquel viaje para ver el mar. Cierto era que ellos nunca lo habían visto, pero bien se podía comprender sin verlo que el mar es el mar.
 
Ya estaban frente a aquella cosa soberbia, bárbara y misteriosa –según Rodríguez–, callados, esperando cada uno la voz del otro. Caía el sol.
–¿Qué te parece? –preguntó Rodríguez a "Siete y tres diez", señalando con el brazo extendido hacia el poniente.
–Y...–respondió aquél– es pura agua... Más o menos como la tierra que es tierra... nada más que es agua...
Rodríguez sintió rabia y desilusión. ¿Aquélla era una contestación? ¿El y el mar merecían esta afrentosa respuesta?...
–¿Y si es agua qué te voy a decir? ¿Qué es tierra? –terminó "Siete y tres diez".
El Vasco se había agachado. Apretaba y soltaba el puño levantando y dejando caer puñados de arena.
Rodríguez se dirigió a él:
–¿Y a vos qué te parece?
El Vasco lo miró como si hablara en inglés.
–¿El qué? –preguntó.
–¿El qué? ¿Qué va a ser? ¡El mar!
El Vasco lentamente dijo lo siguiente:
–¿El mar?... Lo más lindo que tiene es la arena... ¡No parece arena y es arena!
"Leche con fideos" estaba por allí. Rodríguez meneó la cabeza desilusionado. Con la vista lo interrogó:
–¡Qué cantidad de agua! -dijo "Leche con fideos"-.
De lo que no me doy cuenta es para dónde corre...
Se acercó a Rataplán.
–¿Qué decís, Rataplán –preguntó Rodríguez–, es grande o no es grande esto?
–Es –respondió y volvió a repetir– es. Pero no tiene barcos... Y para mí un mar sin barcos es como un campo sin árboles... ¿Entendés lo que te quiero decir?... Pintás un campo y si no le ponés un rancho o un árbol no te representa nada...
Eso ya era algo. Rodríguez se consideró obligado a explicarle a aquel infeliz que no sabía nada del mar, algunas cosas del mar:
–Mirá: los barcos pasar por el canal. Como a dos leguas de aquí... Ahora mismo estará pasando alguno.
Rataplán trato de pararse en puntas de pie y miró en la dirección que señalaba Rodríguez.
–Yo no veo nada, dijo.
–No los ves porque la tierra es redonda...
Se disponía a seguir cuando Rataplán, con sorna, preguntó nuevamente:
–¿Y el agua es redonda también?
Rodríguez no pudo más. Se dió vuelta e inició el camino de regreso hacia el campamento.
–¡Que Dios me castigue –pensaba– si alguna vez traigo más animales de estos a ver el mar!

El viaje hacia el mar de Juan José Morosoli


jueves, enero 24, 2013

Cansado de ser gordo y feo...???


Y mientras tanto, Los Vengadores...

Aprendiendo de la Historia: La crísis del Imperio Romano

«La principal lección de la historia es que los hombres no aprenden las lecciones de la historia» (Aldous Huxley).
 
En el siglo tercero después de Cristo el mundo sufrió un cambio climático. Hasta entonces el imperio Romano había disfrutado de un clima estable, cálido y húmedo, que incluso permitía el cultivo de la vid en Inglaterra, pero entre el año 200 y el 300 el clima se hizo más frío y seco, probablemente debido a varias importantes erupciones volcánicas registradas (ver bibliografía).
 
Como consecuencia del cambio climático la producción de cereal en Egipto, el norte de África y la península Ibérica, sus principales graneros, se redujo, como demuestran los registros. Al mismo tiempo las conquistas del Imperio Romano se habían detenido por falta de vecinos lo suficientemente ricos y débiles para que valiera la pena la expansión, y consecuentemente no había ingresos militares, pero los gastos militares no se redujeron sino que aumentaron. Las legiones debían mantenerse bien pagadas o se rebelaban y nombraban nuevos emperadores. La disminución de ingresos por debajo de los gastos y la reducción de cosechas provocaron la grave crisis económica del siglo tercero. La respuesta fue devaluar la moneda reduciendo su contenido en metales preciosos.
 
 
La inflación es tan antigua como el dinero: Contenido en plata del denario romano durante la crisis fiscal del siglo III.
 
El efecto de disminuir el valor del dinero es siempre el mismo, los precios se disparan, la economía se resiente y disminuyen aún más los ingresos por impuestos. La siguiente respuesta fue aumentar los impuestos y se incrementó la burocracia destinada a producir y hacer cumplir leyes cada vez más numerosas y complejas con el objeto de extraer la mayor cantidad de riqueza posible de las clases productivas, mientras los muy ricos estaban exentos de impuestos. El comercio a larga distancia, la principal fuente de riqueza del imperio, se colapsó por el exceso de impuestos, la inseguridad de las rutas, el empobrecimiento de la clase media y la devaluación de la moneda. Los ciudadanos hartos de impuestos abandonaban los oficios para vivir de los subsidios y en general los habitantes de las ciudades, la marca distintiva del imperio, las abandonaban por el campo. Los terratenientes cambiaban las cosechas de exportación por productos locales utilizados en trueque. Las monedas de oro y plata desaparecieron, acumuladas para retener su valor en una economía en declive. Aún hoy en día se siguen encontrando tesoros enterrados por sus dueños en los turbulentos siglos III y IV, y que no pudieron recuperar, como el reciente tesoro de 159 monedas de oro en St. Albans (Inglaterra).
 
 
Algunas monedas del tesoro romano de St. Albans (UK), encontrado por un buscador novato en su primer día.
 
La posesión de tierra no era una solución al problema de los romanos. Fácilmente imponible, estaba además sujeta al pillaje de las bandas de bagaudae, peligrosísimos indignados anti-sistema de la época. Para evitar que las tierras se abandonaran surgieron leyes obligando a los que las trabajaban a seguir haciéndolo de por vida y haciendo que los hijos heredaran esa obligación, creando la servidumbre que dio origen al sistema feudal, que sería adoptado dos siglos más tarde por los invasores bárbaros, que no eran terratenientes sino nómadas pastoriles.
 
En el año 251 una plaga de viruelas (auténtico cisne negro) diezmó a la población complicando la situación. En el año 260, aprovechando la derrota y captura del emperador por los persas sasánidas, el imperio se rompió en tres estados, los imperios Romano, Gálico y Palmirano, en guerra entre ellos y contra los invasores que los atacaban en todas sus fronteras. La Dacia y los Campos Decumanos fueron abandonados y Mesopotamia entregada a los persas, territorios perdidos para siempre.
 
 
El 260 fue el momento álgido de la crisis, con el imperio roto en tres estados y bajo ataque por todos los frentes.
 
A partir del 270 Aureliano empezó a restaurar el imperio expulsando a los invasores y derrotando a los secesionistas. Pero Roma nunca volvería a ser la que fue. A pesar de que el clima empezó a mejorar, su sistema económico había quedado irremediablemente dañado. Los bancos habían quebrado en masa. No había dinero para reconstruir lo destruido. La Pax Romana era una quimera y las ciudades se rodeaban de murallas. El imperio era ingobernable y se hizo necesario dividirlo. El feudalismo se extendía con los terratenientes que oprimían a sus siervos al amparo del estado. Lo único que quedaba de la antigua Roma era su ejército que se transmutó en un ejercito de mercenarios dirigido por mercenarios.
 
 
El emperador Aureliano consiguió reunificar el Imperio pero no resolver la crisis económica.
 
Durante más de un siglo Roma fue capaz de contener militarmente a sus enemigos, aunque nunca volvió a tomar la iniciativa. Pero en el año 338 se inició en Asia Central la peor sequía en 2000 años de registro dendrográfico. Una sequía que duró 40 años hasta el año 377 y que dejó sin recursos a los nómadas pastoriles de esa amplia región, que se agruparon en la confederación Huna y se desplazaron hacia el Oeste arrasándolo todo a su paso y desplazando o destruyendo a todos los pueblos en su camino. Para el año 370 los Hunos habían llegado al Norte del Mar Negro, donde procedieron a conquistar a los Alanos y a destruir y poner en fuga a los Reinos Godos. En el 395 comenzaron a atacar el imperio Romano. Quince años más tarde Roma había sido saqueada por los Visigodos y agonizaría durante medio siglo.
 
La confluencia de factores climáticos, epidemias, malas decisiones políticas y económicas, guerras innecesarias, gasto por encima de lo recaudado, destrucción de la moneda y extracción abusiva de la riqueza de las clases productivas para sostener a las improductivas no ocurre por casualidad. Es una constante miremos donde miremos, los reinos musulmanes de la Península, el imperio Español, el Japón de 1930, los imperios de Mesoamérica, la Isla de Pascua y muchos otros. Siempre se añade una crisis de liderazgo, que es a la vez consecuencia de la crisis y causa de su empeoramiento.
 

Crisis de liderazgo: Durante la crisis del siglo III, entre el 251 y el 300 Roma tuvo 31 emperadores.
 
Los sistemas organizativos van incrementándose progresivamente en complejidad conforme se enfrentan a retos. Cada nivel de complejidad añadido supone un coste y produce un beneficio. Es una ley de los sistemas que debido a las ineficiencias ineludibles cada nivel que incrementa la complejidad presenta un mayor coste y un menor beneficio, al tiempo que hace el sistema menos robusto. Cuando la organización se ha hecho tan compleja que consume la mayoría de los recursos que se generan, el sistema deja de expandirse y entra en un estado en el cual trata de sobrevivir a las crisis mediante medidas cortoplacistas, dado que la completa regeneración del sistema es imposible de realizar por quienes se benefician de él. Es en ese estado cuando inevitablemente termina por haber una confluencia de factores que superan la capacidad del sistema y dado que no hay arreglo parcial posible, el sistema se derrumba, bien por agentes externos o internos. La aparición de un liderazgo fuerte y capaz, como el de Aureliano puede retrasar el final del sistema, pero no evitarlo.
 
 
Henos aquí en otra encrucijada de la historia, habitando el sistema organizativo más complejo jamás diseñado y que habiendo llegado a sus límites se enfrenta a una confluencia de factores que lo ponen a prueba. En ausencia de liderazgo que retrase su final, de nosotros depende, no salvar el sistema, sino desmontarlo y reconstruirlo bajo nuevos principios, dado que el sistema no puede ser salvado. No se puede construir un sistema sostenible bajo las premisas del actual y con las estructuras del actual. Todos debemos ser anti-sistema, pero en un sentido creativo, no destructivo, concentrándonos en el sistema que debe sustituirle, porque la alternativa es, como sucedió en Roma, dejar que el nuevo sistema lo organicen los ganadores de la crisis, lo que podría producir un feudalismo moderno.
 
Los que no creen en la fragilidad del sistema deberían saber que actualmente el mundo tiene reservas de comida para 74 días (ver llamamiento de la ONU), y que esa cifra sigue una tendencia descendente a lo largo de la última década, donde la mitad de los años se ha consumido más comida de la que se ha producido. Las cosechas son nuestro talón de Aquiles ante el cambio climático, como lo fueron para Roma.
 
Bibliografía científica de los cambios climáticos que se mencionan en el artículo:
Climate Change during and after the Roman Empire: Reconstructing the Past from Scientific and Historical Evidence.
Michael McCormick et al. Journal of Interdisciplinary History, XLIII:2 (2012), 169–220

La ONU avisa de la amenaza de una crisis mundial alimentaria en 2013.
The Observer. 13 de octubre de 2012.

Fuente:
cicloinversor.com

Explorador

Green Jello - Little Pig, Little Pig

Crean unos cubitos de hielo que alertan en qué momento hay que dejar de beber alcohol



Cada dispositivo incluye un diodo emisor de luz LED, un acelerómetro, un receptor de infrarrojo y una batería

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miércoles, enero 23, 2013

¡Hazte amigo de Malik!



Hola, me llamo Malik Sekuru, soy un futuro bebé que nacerá en Febrero.

Mi madre es seropositiva, pero existe un tratamiento sencillo para evitar que me contagie el virus del sida. ¡Hazte amigo mío! Enviando un SMS (1,2€) estarás haciendo posible que yo, y otros miles de niños de África, podamos acceder al tratamiento.

Te invito a vivir durante 15 semanas la experiencia de liberar una vida del sida, ¡la mía!. ¡Bienvenido a mi vida! Síguela y difúndela entre tus amigos.

Jeroglífico

Conocida combinación de palabras, en la que la primera, en plural, empieza por H y la última acaba en a....

El récord marciano del Athletic Club

 
 
Quizá los más jóvenes, y menos versados en la historia del balompié nacional, piensen que el actual dominio liguero del Barcelona y el Real Madrid sea algo propio de la última década. Y si bien hoy en día su primacía es descorazonadoramente abrumadora, no deja de ser más cierto que durante muchos tramos del pasado siglo el binomio merengue/culé —sobre todo por parte de los blancos— era asimismo muy frecuente. Como muestra valga el botón de los ganadores de los campeonatos ligueros que van desde la campaña 51/52 hasta la 63/64. En estas 14 temporadas, el Madrid se impuso en nueve ocasiones por cuatro del Barcelona, con la única interrupción —en la 55/56— del Athletic Club.
 
Aquel Athletic “intruso” ya no contaba con los Lezama, Iriondo, Venancio, Panizo o Zarra. Solo quedaba Piru Gaínza, el eterno once de Basauri. El que será recordado como el equipo de “Los once aldeanos” (bautizado así por el presidente Guzmán tras la consecución de la Copa del 58 contra el Madrid en feudo capitalino) lo formaban habitualmente Carmelo, Orúe, Garay, Canito, Mauri, Maguregui, Artetxe, Markaida, Arieta I, Uribe y Gaínza. Una alineación que se sabía cualquier aficionado al fútbol ya fuera de Vigo o de Almería. Aquella campaña 55/56 en la que los bilbaínos se llevaron el campeonato fueron flanqueados en el podio liguero por —cómo no— Barcelona y Madrid, a uno y diez puntos respectivamente.
 
Los de Chamartín contaban en sus filas con gente del nivel de Di Stéfano, Gento, Puskas, Kopa, Rial, Santamaría, Miguel Muñoz o Zárraga. En Barcelona, tampoco es que anduvieran mancos con los Kubala, César, Basora, Kocsis, Czibor, Ramallets, Luis Suárez o Biosca. Demasiado jamón para el escaso pan de los rivales. Y es que blancos y culés no solo dominaban las competiciones sino que trataban el balón de manera exquisita, jugaban otro fútbol nunca practicado antes por equipos españoles. A las nueve Ligas conseguidas durante estos 14 años, el Madrid logró sumar cinco Copas de Europa, una Copa del Generalísimo y una Copa Intercontinental. A los cuatro campeonatos ligueros del Barcelona hay que añadir dos Copas de Feria y cinco Copas del Generalísimo. Ya entonces se habían puesto en cotas inalcanzables para pretendientes a la máxima gloria como Athletic Club, Atlético o Valencia, por citar los más señeros.
 
Pero dentro de este somero análisis sobre cómo estaba la España del balón a lo largo de esta década y media, hay que acercar muchísimo más la lupa de los pequeños detalles para rescatar una concatenación de episodios de carácter casi sobrenatural que ocurrieron cuando 1958 llegaba a su fin y comenzaba a dar sus primeras bocanadas 1959, el año nuevo.
 
 
 
 
El Athletic Club acaba de empatar a cero en casa del líder, el Real Madrid. Los chicos entrenados por el brasileño Martim Francisco habían vuelto a Bilbao con la satisfacción de haber podido igualar a los Kopa, Di Stéfano, Rial y Gento de Luis Carniglia. Aquel lunes 14 de diciembre de 1958 se disputaba el último encuentro liguero hasta después del día de Navidad. Los merengues seguían al frente de la tabla, los rojiblancos conseguían subir un puesto a costa del Atlético de Madrid para ponerse cuartos.
 
Las fiestas transcurrieron con normalidad en Bilbao con la cena de Nochebuena y la comida de Navidad en familia. Y más les valía a los jugadores que así fuera porque el día 28 recibían al Sporting de Gijón. Un Sporting que ocupaba la antepenúltima posición en la tabla —la de promoción de descenso a Segunda— y que trataría de aprovechar la particularidad de las fechas para sacar algo en claro de San Mamés. El partido lo pitaba el colegiado Azón Roma. Martim Francisco alineaba a Carmelo, Orúe, Etura, Canito, Mauri, Maguregui, Artetxe, Merodio, Arieta I, Uribe y Gaínza. La recitada por todos con los únicos cambios de Etura por Garay y Merodio en lugar de Markaida, ambos de baja por lesión.
 
Nada más iniciarse el choque, una combinación entre Maguregui y Gaínza sirve para que Merodio adelante a los locales con el 1-0. Dos minutos después, otro balón del veteranísimo Piru es rematado con la testa por Ignacio Uribe para poner el 2-0. Eneko Arieta de duro disparo raso y otra vez Uribe de chut alto subían el tercero y el cuarto al marcador con tan solo 22 minutos disputados. Madriles, el portero gijonés, no hace sino viajar al fondo de la red. Sin tiempo para que los asturianos pudieran sobreponerse al chaparrón de goles, Mauri perforaba la meta por quinta vez y casi a continuación, Uribe firmaba su tercer tanto de la noche. En el descanso, un público lógicamente jubiloso da buena cuenta de la cazuela y la bota de vino con el 6-0 logrado por los de casa. No se vio cambio de rumbo en la segunda mitad y así los dos goles de Merodio (otro hat-trick, que ni se sabía que en algún lugar del mundo alguien los llamaba así) y uno más, este obra de Artetxe dejaban zanjado el encuentro con un 9-0 a 24 minutos del final. Menuda inocentada de día 28 para el Sporting y vaya trago para Madriles… Los capitaneados por Gaínza cerraban la primera vuelta escalando otro puesto y se colocaban terceros.
 
 
 
La segunda vuelta la iban a iniciar jugando de nuevo en casa el cuatro de enero. En esta ocasión el rival era el Celta de “Quinocho“, que acabaría siendo asesinado en medio de un robo en los años ochenta en las oficinas del club vigués. La alineación bilbaína no difiere en nada de la presentada siete días antes frente a los asturianos. Conviene recordar que hasta el mismo año 58 no se permitieron los cambios de jugadores y aun así, no fue hasta comenzada la década de los 70 cuando se decidió que las sustituciones pudieran ser por cuestiones técnicas y no por lesiones. Pitaba el colegiado Novella. El inicio del choque parecía un calco del de la semana anterior. Para el minuto cuatro, Merodio y Artetxe ya habían conseguido batir a Padrón. En el 10 y el 25, el segundo de penalti, el poderoso medio Mauri elevaba a cuatro el casillero de los locales. A falta de 13 minutos para el descanso, Uribe ponía el repoker para alegría del público asistente a San Mamés. A la vuelta del parón, los chicos de Francisco marcaban en el 52, 62 y 72 por medio de Merodio, Mauri y Uribe. Mauricio Ugartemendia conseguía así un hat-trick. El 9-0 final corrió a cargo del fino Artetxe a cuatro minutos del final. Segundo partido consecutivo ganado por 9-0. El respetable no daba crédito a lo que acababa de vivir en el transcurso de una semana. Los titulares de la prensa nacional tenían por fuerza que destacar la supergoleada de los rojiblancos… pero no. La victoria del Real Madrid a la Unión Deportiva Las Palmas por 10-1 en Chamartín —con tripletes de Di Stéfano y Puskas— dejó el huracán vivido en San Mamés en un segundo plano. Así fue.
 
El lunes 11 de enero, el árbitro Caballero pitaba en el antiguo Campo de San Juan de Pamplona. El Osasuna, duodécimo de 16, recibía al Athletic Club del doble 9-0. Los bilbaínos volvían a presentar el mismo 11 de los dos encuentros anteriores. El aguerrido equipo navarro con una alarmante falta pegada delante aguantaba muy bien el tipo la primera media hora hasta que llegó Merodio para abrir la lata en el 30. Dos minutos después, Mauri marcaba el segundo y el propio Merodio ponía a los vizcaínos con una ventaja de 0-3 a los 37. Nada más comenzar la segunda mitad el navarro Marañón, que más adelante resultaría grave e involuntariamente lesionado en el abdomen por el meta Carmelo, anotaba para Club Atlético Osasuna. Era el 1-3. Bastaron diez minutos más para que el rojillo Glaría II perforara la meta… de su compañero Eizaguirre para que así el Athletic Club sumara el cuarto gol. Hubo que esperar hasta los minutos 74, 75 y 82 para que el centrocampista Merodio no solo pusiera el tanteo en un escandaloso 1-7 sino que conseguía el poco frecuente hito de marcar cinco goles en un partido fuera de casa. Ignacio Uribe cerró la cuenta para una victoria tan escandalosa (1-8) que no solo era el récord goleador a domicilio en Liga hasta la fecha, sino que demostraba que las dos goleadas anteriores no habían sido fruto de la casualidad.
 
La expectación en San Mamés el siguiente domingo era de órdago. Había quien pensaba que lo que había ocurrido en los tres choques anteriores no podría tener continuidad puesto que nunca se había vivido en el Botxo nada similar en un periodo de solo dos semanas. El rival en esta ocasión era el Real Betis Balompié del gran Luis del Sol, cuarto en la tabla justo por detrás del Athletic. A pesar de todo, los optimistas espectadores locales iban con la intención de ver otro huracán. Una bilbainada más.
 
 
 
18 de enero de 1959. La dirección del choque corría a cargo del trencilla Marrón (sic) y el viejo San Mamés rugía instantes antes del comienzo del encuentro. Eneko Arieta, el potente ariete local, marca en el minuto cuatro y medio. 1-0. 20 más tarde, Uribe anota el segundo. El hábil y joven interior moja por cuarto partido consecutivo. En el 29, vuelve a aparecer el Merodio de los cinco goles de Pamplona para perforar el arco de Menéndez por tercera ocasión. Artetxe subía el 4-0 al marcador en el minuto 37 y solo uno después, Portilla —sustituto de un lesionado Gaínza— marcaba su único gol como jugador del Athletic Club, si bien hay que aclarar que tan solo vistió cuatro veces la zamarra rojiblanca en su carrera. Curiosamente, Juan Portilla acabaría jugando en el Betis —el rival de esa tarde— en las temporadas 61/62 y 62/63 con 24 choques ligueros y cuatro goles en su currículum verdiblanco. Los jugadores se encaminaban al vestuario con otro 5-0 en su haber. Es la fiesta que no acaba, una lluvia de goles más persistente que un sirimiri de esa época. Poca historia más tuvo el partido salvo añadir que Arieta I logró un triplete al marcar los dos chicharros finales en el 66 y 67 para dejar el 7-0 definitivo.
 
El día 21, un Athletic al que comenzaba a temer todo el mundo caía por 2-0 en Zaragoza. El colegiado, González Echevarría, era el mismo que había pitado el empate frente al Madrid en Chamartín, el último disputado antes de la racha. 9-0, 9-0, 1-8 y 7-0. 33 goles en cuatro partidos consecutivos de Liga de Primera División. Un hecho sin precedentes que, es más, nunca jamás se ha vuelto a repetir. Aquel buen, que no excelso, equipo plagado de jugadores vizcaínos resultó una apisonadora que sin necesidad de mostrar semejante músculo ofensivo, simplemente arruinó las actuaciones de los porteros rivales para disgusto de sus señoras madres. Los 33 tantos fueron obra de Merodio (11), Uribe (7), Mauri (5), Arieta I y Artetxe (4 cada uno), Portilla (1) y el citado en propia puerta del osasunista Glaría II. Como curiosidad, destacar que Armando Merodio defendió los colores del Athletic Club durante 8 temporadas y que durante las mismas fue capaz de perforar la meta rival en Liga en tan solo 35 ocasiones, 11 de ellas en aquellos 4 partidos. Insólito.
 
Tras el 7-0 ante el Betis y con los 33 tantos ya anotados, una columna de opinión del diario barcelonés La Vanguardia decía lo siguiente:
 
Los bilbaínos inquietan. Esta es una realidad que se ha abierto paso bajo el empuje del baño de goles que el Atlético* viene propinando a sus adversarios, uno detrás de otro, sin que de él se haya podido librar ni el mismísimo Betis, el equipo sevillano, lo que constituye un síntoma inquietante para los dos líderes que temen ver compartir a los bilbaínos una posición descollante en la lucha por el título hasta ahora circunscrita a ellos dos. Los siete goles del domingo en San Mamés, sumados a los tres anteriores vapuleos, han sonado en el ruedo futbolístico como un clarinazo de atención”.
 
Pero no, los rojiblancos terminarían la competición liguera en tercera posición a 15 puntos del Barça. Eso sí, en las gradas de San Mamés nunca se olvidará una marca tan única como probablemente irrepetible. 33 goles en cuatro partidos consecutivos. Un récord marciano. Muy de Bilbao.
 
* Españolización del nombre Athletic impuesta en los años 40 por la dictadura franquista para terminar con todos los anglicismos tan presentes en el fútbol español.


 
Fuente:
jotdown.es

Earthereal (Tierra etérea)

Earthereal (Tierra etérea) son dos impresionantes películas realizadas por Adonis Pulatus con imágenes tomadas en 2011 y 2012 por los astronautas desde la ISS a 356 km sobre la superficie terrestre.



Timelapse: EARTHEREAL from Adonis Pulatus on Vimeo.

Timelapse: EARTHEREAL II from Adonis Pulatus on Vimeo.

Gracias Peio...!!!

Everybody Needs Somebody To Love - The Blues Brothers

Llevar la guillotina a la Puerta del Sol

flightradar24.com



Sigue en modo Google Maps el vuelo en directo de miles de aviones a lo largo y ancho del mundo mundial. Entre curioso, interesante y útil.

http://www.flightradar24.com/

martes, enero 22, 2013

lunes, enero 21, 2013

Superman vs Spiderman XXX

 
El crossover definitivo....

La película de superhéroes definitiva...

La porno parodia definitiva...

La chorrada definitiva....

Vosotros juzgais....ahí abajo os dejo con Luthor, Spidergirl, la Gata Negra u Octopus entre otros, dandole al tema supepornóico...




domingo, enero 20, 2013

Y mientras tanto, en España...

Lance Armstrong Nike Commercial

Altxa gaztiak...!!!


El Athletic presenta el logo y los actos de homenaje a San Mamés

La keta es para los caballos

Domingo de cortos: Bancos

Estupendo corto de Santi Amodeo y Alberto Rodriguez rodaron que nos hace ver con su voz en off, como un currela de un super, el siempre genial Alex O'Dogherty planea con todo lujo de detalles el atraco a un banco hasta que...


Domindo de cortos: #DIRTYLAUNDRY

Thomas Jane, protagonista de "El castigador" produce y protagoniza un cortometraje independiente en el que interpreta de nuevo a Frank Castle, el antihéroe de Marvel Comics, en este caso acompañado por Ron Perlman entre otros.

Cojonudo.

 

Domingo de cortos: BedHead

Ya que en las útimas entradas hemos tenido dosis de Tarantino, y como hace un par de años ya puse su corto primerizo My Best Friend’s Birthday, vaya ahora el primero de su colega Robert Rodriguez, BedHead....


sábado, enero 19, 2013

Y mientras tanto, ayer por la tarde en Bilbondo...

Trabajando la cantera con Garikoitz...!!!

Ocho hombres están vestidos con ropa negra excepto dos

Ocho hombres están vestidos con ropa negra excepto dos. Todos están entorno una mesa en el desayuno. Ellos son SR. BLANCO, SR. ROSA, SR. AZUL, SR. RUBIO, SR. NARANJA, SR. MARRÓN, EDDIE EL AMABLE CABOT, y el gran jefe, JOE CABOT. Han terminado de comer todos y ahora están por el café. Están conversando. Joe está con una vieja agenda, el Sr. Marrón está dando una larga charla sobre Madona.

SR. MARRÓN
Sabes de que va "Like a Virgin"? De una chica que se cuela por un tío que tiene una polla enorme. Toda la canción es una metáfora sobre las pollas grandes.

SR. RUBIO
No señor. Va, sobre una chica muy vulnerable, a la que han puteado varias veces y que conoce a un tío muy sensible.

SR. MARRÓN
Eh, eh! No te pases de polla. Eso cuéntaselo a tu padre.

JOE
(mirando su agenda de direcciones)
Toby... Toby... Quien cojones es Toby?

SR. MARRÓN
"Like a Virgin" no va sobre una tía sensible que conoce a un buen tío. Esa es "True Blue", no, sin duda, eso está muy claro.

SR. NARANJA
Cuál es "True Blue"?

EDDIE EL AMABLE
No has oído "True Blue"? Fue un exitazo de Madona. Que pasa, no escuchas los cuarenta principales?

SR. NARANJA
Oye, no he dicho que no la haya oído, yo sólo preguntaba de que va. No soy el mayor fan de Madona.

SR. BLANCO
Yo paso de ella.

SR. AZUL
A mí me gustaba al principio, en "Borderline", pero cuando empezó con el "Papa don't preach", me olvidé.

SR. MARRÓN
Con tanto rollo me habéis hecho perder el hilo de lo que estaba diciendo, que era?

JOE
Ah, Toby, esa chinita. Cuál era su apellido?

SR. BLANCO
Que es eso?

JOE
Una vieja agenda que me encontré en un abrigo que hacia mucho que no me ponía. Cómo se llamaba?

SR. MARRÓN
Que cojones estaba diciendo?

SR. ROSA
Que "True Blue" va de un tío. De una chica que conoce a un buen tío y que "Like a Virgin" es una metáfora sobre pollas grandes.

SR. MARRÓN
Voy a decíros de que va "Like a Virgin". Trata sobre una putita que es una máquina de follar, o sea, por la mañana, por la tarde, por la noche, polla, polla, polla, polla, polla, polla, polla.

SR. AZUL
Cuantas pollas son?

SR. BLANCO
Un montón.

SR. MARRÓN
Entonces, un día se encuentra con un hijo de puta que tiene un pollón y... ZAS! El tío es cómo Charles Bronson en "La Gran Escapada". Cava túneles. La tía ha encontrado la polla de su vida, y siente algo que no había sentido nunca, dolor. Dolor!

JOE
Chew? Toby Chew?

SR. MARRÓN
Le duele, le duele, y no debería, porqué el paso debería estar ya bien abierto, pero cuando ese pájaro se la folla le duele. Le duele, igualito que la primera vez. El dolor, le recuerda a la máquina de follar, lo que sintió cuando era virgen, de ahí, "Like a Virgin".

El grupo se decepciona.

JOE
Wong?

Sr. Blanco le quita la agenda de las manos de Joe. Ellos se pelean, pero sólo discutiéndose.

SR. BLANCO
Dame esa puta mierda!

JOE
Eh, que coño estás haciendo? Venga, dame mi agenda!

SR. BLANCO
Estoy hasta los cojones de oírte, Joe, de modo que te la daré al salir.

JOE
Cómo que al salir? Venga, dámela ahora!

SR. BLANCO
Llevas quince minutos dándome la bara, repitiendo nombres. "Toby. Toby... Toby Wong... Toby Wong. Toby Chung... El puto Charlie Chan." Tengo la polla de Madona en el oído izquierdo, y, a la chinita Toby no-sé-que-más en el oído derecho.

JOE
Dame la agenda.

SR. BLANCO
Dime, vas a guardarla?

JOE
Haré con ella lo que me salga de los cojones.

SR. BLANCO
Bueno, entonces tendré que quedármela.

SR. RUBIO
Eh, Joe. Quieres que le pegue un tiro?

JOE
Vete a la mierda.

SR. BLANCO
A mí, nadie me mata ni en sueños, sin disculparse.

EDDIE EL AMABLE
Habéis oído el programa de música de K-BILLY, el supersonido de los '70?

SR. ROSA
Sí, está de puta madre, verdad?

EDDIE EL AMABLE
Que me dices de las canciones?

SR. ROSA
Sabes la que oí el otro día? "Heartbeat - It's a lovebeat" de Tony DeFranco, de DeFranco Family. No escuchaba esta canción desde que estaba en quinto.

EDDIE EL AMABLE
Al venir he oído, "The Night The Light Went Out In Georgia", no, la había escuchado desde que fue un éxito. En su momento debí escucharla un trillón de veces, y ha sido hoy cuando me he enterado de que la chica que canta, es la misma que dispara a Andy.

SR. MARRÓN
Quieres decir que no sabías que disparaba ella?

EDDIE EL AMABLE
Creía que era el putón de su mujer.

SR. RUBIO
Lo dicen al final de la canción.

EDDIE EL AMABLE
Sí, ya lo sé, jilipollas, acabo de oírlo. A eso es a lo que me refiero.

SR. NARANJA
Aquí el único jilipollas eres tu.

Todos ríen y discuten. Joe se levanta con la cuenta en la mano.

JOE
Bueno, yo me ocupo de la cuenta, y vosotros de la propina. Tocamos a un pavo por barba. Y tu, cuando vuelva quiero mi agenda!

SR. BLANCO
Lo siento, ahora es mía.

JOE
(a Sr. Rubio)
He cambiado de idea, pégale un tiro a este mierda.

Sr. Rubio dispara a Sr. Blanco con la mano, simulando una pistola. Sr.
Blanco ríe. Joe se va.

EDDIE EL AMABLE
Bueno, todos a aflojar la mosca para la señorita.

Todos dejan un dólar excepto Sr. Rosa.

EDDIE EL AMABLE
Vamos, suelta un pavo.

SR. ROSA
Uh - uh. No doy propina.

EDDIE EL AMABLE
No das propina?

SR. ROSA
No. No creo en eso.

EDDIE EL AMABLE
No crees en dar propinas?

SR. AZUL
Sabes lo que ganan esas chicas? Una mierda!

SR. ROSA
No jodas! Si no ganan bastante que lo dejen!

EDDIE EL AMABLE
Ni un puto judío tendría huevos para decir eso. Bueno, a ver si me aclaro, tu nunca dejas propina?

SR. ROSA
Aunque este bien visto no me siento obligado a hacerlo. De acuerdo, si alguien se lo merece y si se esfuerza doy algo extra, pero dar propina porqué sí no va conmigo, es de bobos. Al fin y al cabo sólo están haciendo su trabajo.

SR. AZUL
La chica es simpática.

SR. ROSA
No está mal, pero tampoco es nada especial.

SR. AZUL
Que querías, que te la chupara debajo de la mesa?

Todos ríen.

EDDIE EL AMABLE
Yo por eso daría una buena propina.

SR. ROSA
Oye, he pedido un café, no? Llevamos un huevo de tiempo aquí y sólo me ha llenado la taza tres veces. Cuando pido un café, quiero que me sirvan seis veces.

SR. RUBIO
Seis veces? Bueno, y si está demasiado ocupada?

SR. ROSA
Ocupada no debería estar en el vocabulario de una buena camarera.

EDDIE EL AMABLE
Disculpe, Sr. Rosa, lo último que necesita es otro café, le pone muy nervioso?

Todos ríen.

SR. ROSA
Venga, estás tías no están muertas de hambre, cobran el salario mínimo. Yo también trabaje así, cobrando eso, pero entonces, no tuve la suerte de que alguien me diese propina.

SR. AZUL
No te preocupa que para vivir necesiten tus propinas?

Sr. Rosa hace el signo de dinero con los dedos de la mano.

SR. ROSA
Sabes que es esto? El único violín del mundo que escuchan las camareras.

SR. BLANCO
No tienes ni idea de lo que estás diciendo. Esta gente se rompe el culo, es un trabajo duro.

SR. ROSA
Y trabajar en McDonald's también, pero a ellos no les dejas propina, porqué no? Te sirven igual, pero no, la sociedad dice, no dejes propina a estos, pero sin embargo, dásela a aquellos. Jilipolleces!

SR. BLANCO
La hostelería es la mayor ocupación de las mujeres sin cualificación y sin estudios de este país. Es el único trabajo que cualquier mujer puede hacer para ganarse la vida. Y la base son las propinas.

SR. ROSA
Que les den por culo.

Todos ríen.

SR. RUBIO
Dios mío.

SR. ROSA
Siento mucho que el gobierno les haga pagar impuestos, pero que vamos a hacerle, no es culpa mía. Además, porqué tanto lío, las camareras no son las únicas a las que el gobierno jode por costumbre. Mira, si me presentas un escrito protestando para que no lo hagan, lo firmaré. Votaría en contra de ello pero te aseguro que no pienso tragar. Y en cuanto a lo de sin cualificación lo tengo muy claro, que aprendan a escribir a máquina, si están esperando a que les ayude a pagar sus gastos, van de culo.

SR. NARANJA
Me ha convencido. Devuélveme mi dólar.

EDDIE EL AMABLE
Eh! Dejad ahí la pasta.

Todos discuten. Joe regresa.

JOE
Bueno, tíos, es hora de abrirse. Un momento, quien no ha puesto?

SR. NARANJA
El Sr. Rosa.

JOE
(al Sr. Naranja)
El Sr. Rosa?
(al Sr. Rosa)
Porqué no?

SR. NARANJA
Nunca deja.

JOE
(al Sr. Naranja)
Nunca deja?
(al Sr. Rosa)
Porqué no dejas?

SR. NARANJA
No cree en eso.

JOE
(al Sr. Naranja)
Cállate.
(al Sr. Rosa)
Cómo es que no crees en eso? Vamos, suelta un pavo, maldito tacaño, te he pagado el desayuno.

SR. ROSA
Bueno, está bien. Cómo me has invitado pagaré, pero normalmente no lo hago.

JOE
Me da igual lo que hagas normalmente, tu suelta un pavo cómo todos los demás.

Los ocho hombres se levantan y marchan. Sr. Rosa da la propina. Todos salen del Uncle Bob's Pancake House, hablando.

Fragmento del guión de Reservoirs Dogs de Quentin Tarantino

Jim Croce - I Got a Name

Tarantino desencadenado

Mira tio, voy a ser breve, el amigo Quentin es su propio Dios.

Es seguro que no probable que, como todos quien mas quien menos, tuviera o tuviese en su momento sus pelis, actores, directores, libros, series o cómics favoritos, (ya sabeis esa leyenda de que a las churris las lleva a ver Río Bravo...), pero a día de hoy el amigo se gusta de si mismo, se homenajea a si mismo y se divierte consigo mismo.

Y conmigo. Y con aquel rubio del fondo. Y con la chica de los zapatos bonitos. Y con el gordo. Y con el flaco. Y con aquel alto de la tercera fila no....

Y por qué no...???

Pués porque no le gustan las pelis de Tarantino, su estilo, su sello personal que impregna todos y cada uno de los fotogramas, todos y cada uno de los segundos, todos y cada uno de los planos, de las canciones, de los diálogos de ese gran escritor que es el enorme director onanista Quentin Tarantino.

 
Magnífica película, esta su primera peli del Oeste nos demuestra que por el momento al de Tennessee le da igual el género para contarnos una historia impactante, mucho mas próxima al spaghetti que al western. Una historia de personajes charlatanes, de tensas situaciones, situaciones cómicas, juegos de cámara y oportuna banda sonora para una cinta, a la que como siempre en este director, el casting hace crecer. Usease, Tarantino al 200%.
 
La historia, de venganza y mas allá, nos lleva a ver crecer a un personaje, Django, protohéroe de un alegato anti-clasista y anti-racista principalmente, aunque haya mas de una carga de profundidad a lo largo y ancho del film. Buen Foxx.
 
Frente a él nuestro Sigfrido tendrá a un (estupendamente dibujado) señor feudal, que lo eran, en aquella época de la historia yanki en la que los negros recogian el algodón a base de latigazo literal, que ahora son figurados por allá y por otros muchos lugares del mundo mundial, no se nos olvide. Buen Di Caprio.
 
Por el medio pasaran un buen Samuel L. Jackson en un gran acierto de guión o el resurrecto Don Johnson, que encabeza unos sorprendentes, por lo tronchante y fuera de lugar minutos de peli que bien pudieran firmar los Monty Python, siendo ambos cabeza visible de un elenco de secundarios tan profundo en cantidad y variedad, como indudable en calidad, con nombres variopintos, por poner algunos ejemplos como Bruce Dern, RZA, Franco Nero, James Remar, Jonah Hill o el siempre impagable Walton Goggins entre otros.
 
Y dejo para el final porque merecere ser el primero al de nuevo deslumbrante Christioph Walz, que borda un nuevo papel escrito para él por Tarantino, robando de nuevo de calle la peli al resto, porque si inolvidable fue el Coronel Hans Landa, esperad a conocer a su reverso antepasado, el Dr.Schulz...ho ho ho...!!!
 
 
En definitiva, que se me acaba la bateria del portatil, unas dos horas y media me han dicho que ha durado...pues la verdad, no me he enterado....!!!
 
Puntuación: Si te digo que de una peli sus dos primeras secuencias, en un bosque y un Saloon, son de las mejores que se han visto en cine, que puntuación crees que sería justa con esta peli...???
 
Acabo hablando de esta película de Tarantino y mi opinión al respecto, parafraseando al Dr.Schulz, que en un enorme momento del film dice una gran verdad mientras abre sus brazos con resignación, constatando un hecho:  No lo puedo evitar...

martes, enero 08, 2013

History Channel - La verdadera historia de la Navidad

Sabías que las primeras versiones de la entrañable leyenda de Papá Noel describían a éste como un demonio terrorífico? Se hacía llamar Krampus, y golpeaba y raptaba a los niños que cometían travesuras. Quizá también desconocías que los primeros en cantar villancicos fueron juerguistas que iban de puerta a puerta intimidando a la gente en busca de alcohol y comida; o que en EE UU, durante los siglos XVII y XVIII, estuvo prohibido celebrar las Navidades.

Como ves, hay mucho que contar sobre esta celebración y el verdadero origen de sus tradiciones. Descúbrelo en este especial a la vez que encontramos a personajes como Ebenezer Scrooge, George Bailey, el Grinch o Rudolph... Solo falta que te sirvas un poco de ponche de huevo y un trozo de pastel y te dejes sorprender por la auténtica historia de la Navidad.

 

jueves, enero 03, 2013

El Athletic Club (desde mis gafas de pasta)

Magnífico artículo de Lartaun de Azumendi para jotdown.es
 
 
 
Al escribir esta pieza no pretendo pontificar, provocar adhesión, empatía, coincidencia, alterar los ánimos, ni siquiera una identificación con el texto. La única razón que me mueve a escribir este artículo es la de poner luz sobre qué es para mí el club de mis amores. Otra luz. Un foco tan válido, o no, como tantísimos otros que durante los más de 114 años de historia se han publicado sobre el Athletic Club. Nada más.
 
Un poco de historia
 
Hay que viajar dos siglos atrás para situar a la pujante industria vizcaína del momento. Los industriales de la margen derecha del Nervión —cuyos negocios estaban sitos en la margen contraria— miraban a una más avanzada Gran Bretaña para tratar de replicar los novedosos modelos que hacían de las Islas la avanzadilla europea en el marco de un nuevo paradigma.
 
Las relaciones vizcaíno-británicas conllevaron la llegada de nuevas sucursales inglesas, acuerdos de colaboración así como un enorme trasiego de capital humano que serviría de ayuda para comprender, digerir e implantar las claves de la nueva economía industrial. El Gran Bilbao se britanizó en unos pocos años.
 
Bilbao recibía así a numerosos jóvenes ingleses que en sus escasos momentos de esparcimiento aprovechaban para degustar la fecunda gastronomía local, acudir a los salones de baile y practicar, allí donde hubiera una campa, un juego llamado foot-ball que ya levantaba pasiones en su país de origen. Las relaciones fabriles entre ingenieros, químicos, capataces y mecánicos llegados de Inglaterra y los hijos de los industriales locales estaban abocadas a terminar encontrándose en un rectángulo verde. Y así fue.
 
La pericia, la técnica y el conocimiento del reglamento del juego eran la base sobre la que se hacían valer los extranjeros para batir en buena lid a los locales que no contaban con más formación atlética que la adquirida en los frontones de pelota vasca, el remo, el ciclismo o la gimnasia sueca, muy en boga en la época.
 
Dicen las crónicas que en 1894 un bravo ciudadano bilbaino retó a aquellos chicos llegados de las Islas a un encuentro de aquel sport del que tanto presumían. Las campas de Lamiaco vieron cómo los locales caían por seis tantos a cero, lógicamente.
 
En cualquier caso, aquellos vizcaínos de buena planta y mayor orgullo pusieron todo de su parte para en un medio plazo poder llegar a mezclarse con sus foráneos maestros en el mismo once. Porque ese momento llegó más pronto que tarde.
 
En 1898, y tras un aprendizaje necesario, 33 aficionados a la práctica deportiva crearon en el bilbaino Gimnasio Zamacois un equipo de foot-ball local. El Athletic Club. Ese fue, ha sido y es su nombre. El apéndice “de Bilba” al que siempre se hace referencia se debe a la villa que le vio nacer, pero no pertenece a su denominación. La fundación estatutaria del club, no obstante, no tuvo lugar hasta tres años más tarde, el 5 de abril de 1901.
 
Coetáneo del Athletic Club la capital vizcaína contaba con equipo local, el Bilbao F.C. Solían ambas escuadras retarse con regularidad en el probadero hípico de Lamiaco para dirimir la primacía local con entradas de hasta 3.000 espectadores que poco a poco se iban haciendo al nuevo espectáculo llegado desde Gran Bretaña.
 
En 1902 un combinado de ambos clubes se presentó para la disputa del primer trofeo nacional organizado, el de la Copa de Alfonso XIII. Bajo el nombre de “Bizcaya” acabaron imponiéndose fácilmente al Español de Barcelona (5-0), el New Club de Madrid (8-1) y por la mínima (2-1) al Barcelona.
 
El año de 1903 fue difícil para ambos clubes, el Bilbao F.C. se disolvió para integrarse sus socios en el Athletic Club y este estuvo a punto de desaparecer por una serie de vicisitudes de índole económica. Pero resistió. Tanto es así que ese mismo año de 1903 y el siguiente, y ya bajo el nombre que hoy todos conocemos, volvió a ganar la Copa.
 
En aquel Bizcaya de 1902 jugaron la Copa ingleses como Davies, Evans, Langford y MacLenan. Más tarde pasarían por las alineaciones bilbainas otros isleños como Burns, Cockram, Dyer, Graham, Martins, Mills, Sloop, Smith y Veich. Habían sido ellos, y muchos otros, los maestros. Y en Bilbao se les valoraba, respetaba y se les quería. Eran parte importante del Athletic Club del inicio del siglo XX.
 
Los últimos británicos en vestir la zamarra del club lo hicieron en 1911. Desde entonces, y por expreso deseo de la masa social, solo jugarían jugadores de los alrededores. Comenzaba por tanto una nueva época para el Athletic Club en la que la que la juventud local estaba ya lo suficientemente preparada para hacer frente a durísimos rivales vascos como el Racing Club de Irún y el Irún Sporting Club (posteriormente fusionados resultando el Real Unión de Irún), el Arenas de Guecho o la Real Sociedad de San Sebastián (Club Ciclista de San Sebastián en sus inicios), entre los más destacados.
 
 
 
En aquellos comienzos del balompié solo se disputaban torneos regionales y la Copa de España. La fundación de la Liga no llegaría hasta 1928. El Athletic Club se hizo, hasta la llegada del torneo de la regularidad, con diez Copas de España (una con el nombre de Bizcaya y que nunca se le suma oficialmente a las 23 que ha ganado hasta el día de hoy como Athletic Club) y otros diez Campeonatos Regionales de Vizcaya o Campeonatos Regionales del Norte, como se les llamó en un principio.
 
Por fin se fundó la Liga en 1928 y diez fueron los clubes fundadores y participantes en la primera edición de la competición. Cuatro equipos vascos —el Athletic Club entre ellos—, tres catalanes, dos madrileños y uno de Santander. Comenzaba así una época en la que convivían los torneos regionales, la Copa de España y la flamante y nueva Liga. Desde entonces, y como por todos es sabido, solo tres de aquellos clubes han acudido —sin fallo y por mérito propio— a su cita con la Primera División: el Athletic Club, el Real Madrid C.F. y el F.C. Barcelona.
 
La primera Liga (28/29) se la llevó el Barcelona siendo para los vizcaínos las dos siguientes, la primera de ellas invicto y logrando los dos primeros dobletes de la historia en España. Eran años de dominio bilbaíino en los que lo habitual era que Liga o Copa llegaran a la vitrinas del club vasco casi cada temporada. Estaban dirigidos por Mister Pentland, el coach del bombín que dejó para siempre el apelativo de “míster” en el fútbol español para referirse a los entrenadores.
 
Para entonces los rojiblancos no solo contaban con una sala de trofeos envidiable, sino que habían tenido en sus filas jugadores que pertenecerían por derecho propio a la historia del balompié nacional. Los Rafael Moreno Pichichi“, el goalkeeper Gregorio Blasco, José Mari BelausteguigoitiaBelauste” (a mí, Sabino, el pelotón que los arrollo), Ignacio Aguirrezabala “Chirri II”, Victorio Unamuno, Agustín Sauto “Bata”, José “Chato” Iraragorri o Guillermo Gorostiza “Bala Roja”, siguen siendo aún muy renombrados muchas décadas después.
 
El alzamiento franquista y la posterior contienda entre los bandos en que se dividiría España provocaron que la Liga 35/36 (ganada por los rojiblancos) fuera la última disputada hasta el restablecimiento del torneo liguero tras la guerra. Muchos fueron los futbolistas de todo el país que se vieron obligados a luchar en el frente, si bien los mejores de entre los vascos salieron de España enrolados en la selección de Euzkadi camino de Europa. La selección emprendió así un éxodo promovido por el entonces Lendakari José Antonio Aguirre, exjugador del Athletic Club, con el fin de recaudar fondos para ayudar la causa republicana en la cruenta contienda española.
 
Entre los seleccionados que pudieron salir en 1937 para defender los colores de Euzkadi destacaban: Gregorio Blasco, Ángel Zubieta, “Chato” Iraragorri y Guillermo Gorostiza (Athletic Club), Serafín Aedo (Betis), Pedro Areso (Barcelona), Emilín Alonso y Luis Regueiro (Madrid), Isidro Lángara (Oviedo) y Chirri II (ex del Athletic Club pero entonces sin equipo). El entrenador era Pedro Vallana, exfutbolista del Arenas, único jugador en la historia de España que participó en tres JJ. OO. y que acabaría como colegiado de Primera.
 
Durante el 37 y el 38 recorrieron el viejo continente jugando contra equipos y selecciones, sobre todo de la Europa del Este, con grandes resultados a favor. Baste como muestra que su último partido del periplo acabó con una gran goleada a favor (11-1) con la selección danesa como víctima. Una vez caído Bilbao del lado del bando nacional, los componentes de Euzkadi tomaron rumbo a América donde harían grandes campañas. En México y en Cuba se impusieron a prácticamente cuantos rivales se les pusieron enfrente.
 
La selección vasca llegó a disputar una de las dos ligas más pujantes del país azteca bajo la denominación de Club Deportivo Euzkadi en la temporada 38/39. Según contaron los participantes vascos, ganaron el campeonato, aunque si hacemos caso a los apuntes de la Federación Mexicana de Fútbol, el C.D. Euzkadi fue segundo tras el Asturias F.C. Un éxito en cualquier caso. Aquella selección en el exilio contaba con siete jugadores del Athletic Club y Chirri II. Formaban la columna vertebral del combinado.
 
Acabada la guerra hubo rojiblancos que se quedaron, con gran éxito, en América como fueron los casos de Zubieta, Iraragorri y Blasco, y Chirri II o José Muguerza —tío del también eibarrés José Eulogio Gárate— (estos dos últimos para retirarse). Otros regresaron a España como Gorostiza y Roberto Echevarría para seguir jugando algún año más en Bilbao antes de pasar al Valencia y la Real Sociedad, respectivamente.
 
El fútbol volvería a disputarse de manera organizada en España en la temporada 39/40 y el Athletic Club tuvo que pescar en los clubes vecinos para formar un equipo de garantías. A la vuelta de los veteranos Gorostiza y Unamuno, se unieron las llegadas de jóvenes como Lezama (procedente de la liga inglesa), Zarra, Iriondo, Panizo o Gaínza. Costó, pero se aseguró el relevo.
 
La temporada 42/43 resultó todo un éxito para el Athletic Club, a la habitual Copa se sumó la consecución de la Liga para lograr otro doblete. Este grupo de jugadores a los que se sumaron Venancio y un veteranísimo Iraragorri, vuelto de hacer las Américas para jugar del 47 al 49 y entrenar al equipo nada más retirarse, fue capaz de llevarse además las Copas del 44, 45, 50 y 55. La segunda delantera histórica del club (Iriondo, Venancio, Zarra —récord no superado de seis “Pichichis”—, Panizo y Gaínza), heredera de la primera de los 30 (Lafuente, Iraragorri, Bata, Chirri II y Gorostiza), pasarían a la historia del fútbol español como icono futbolístico del balompié de la postguerra.
 
 
 
 
Agustín “Piru” Gaínza, 19 temporadas en el primer equipo a gran nivel, sirvió como enganche entre la generación de Zarra y la de los Carmelo, Orúe, Canito, Garay, Mauri, Maguregui, Artetxe, Markaida, Arieta, Uribe y el propio Gaínza. El equipo de “Los once aldeanos” como lo bautizaría el presidente Guzmán después de imponerse al Madrid de las Copas de Europa en la final de Copa del 58 en el mismo Chamartín. Aquellos chavales fueron capaces de lograr una Liga (55/56) y dos Copas (56 y 58) y por consiguiente otro doblete. En 1959 “Piru” decía adiós y con él se cerraba definitivamente un época dorada del fútbol en el Botxo. Su envidiable palmarés mostraba la consecución de dos Ligas y siete Copas, tan solo comparable a las del athlético más laureado, el “Chato” Iraragorri de las cuatro Ligas y cuatro Copas.
 
Los años 60 vieron el nacimiento de otro mito rojiblanco. Un portero tan solo comparable a gigantes como Ricardo Zamora, Luis Arconada e Iker Casillas en la historia del fútbol español: José Ángel Iribar, El Chopo”. Formado en el fútbol playero de Zarauz y fichado del Basconia, Iribar fue el portero más importante de la segunda mitad del siglo XX en España. El “Iribar es cojonudo” se hizo más famoso que el Porrompompero de Manolo Escobar, y es que el efecto que supuso la llegada del meta guipuzcoano trascendió más allá del ámbito rojiblanco. Con él, un Athletic Club al que cada vez le costaba más competir contra los grandes rivales que contaban con los mejores extranjeros y el famoso coladero de los oriundos, se consiguieron dos Copas (69 y 73), dos subcampeonatos coperos (66 y 67), la pérdida de una Liga que ya se veía bilbaína en la temporada 69/70 y un subcampeonato de la UEFA (77), el mismo año que se perdía otra Copa más, esta a penaltis contra el Betis de Rafa Iriondo. Fueron 18 temporadas de indiscutible titularidad en las que contó con compañeros tan ilustres como Fidel Uriarte, Antón Arieta, Chechu Rojo, Ángel María Villar o un excelente interior zurdo al que las lesiones le apartaron demasiado pronto de la práctica deportiva, Javier Clemente. Asimismo, fue campeón de la Eurocopa de 1964 con la selección española.
 
Iribar hizo de puente entre “Los once aldeanos” de los últimos 50 y primeros 60 y los leones de Clemente de los primeros 80. El rubio de Baracaldo, un entrenador sin más experiencia que la de dirigir al Arenas, el Basconia y el Bilbao Athletic, llegó al primer equipo del club para dar la vuelta a la mentalidad de una plantilla cuyos integrantes gozaban de una mezcla de experiencia (provenientes del Athletic de la “Operación retorno” de los 70) y bisoñez —no exenta de calidad— surgida de un equipo filial en auge. Así los Rojo, Guisasola, Goikoetxea, Dani, Sarabia y Argote veían cómo iban a compartir caseta con integrantes de una generación como la de los Zubizarreta, Cedrún, Liceranzu, De la Fuente, De Andrés, Gallego, Sola y Urtubi. Pronto asomarían también los hermanos Salinas, justo a tiempo.
 
El equipo base lo conocíamos todos de memoria: Zubizarreta, Urkiaga, Goikoetxea, Liceranzu, De la Fuente, De Andrés, Gallego, Urtubi, Dani, Sarabia y Argote. Con Núñez, Sola y Noriega como recambios más frecuentes en unos tiempos en los que no existían las rotaciones y solo se permitían dos cambios por partido. Clemente era un treintañero muy echado para delante, conocedor del club, excelente motivador, exprimidor hasta el límite de sus plantillas y listo como los ratones colorados. Polémico, defensor a ultranza de lo suyo y su plantilla, provocador… quizá pueda recordar, siquiera levemente, a alguien de hoy en día. Con él, aquel aguerrido y extramotivado plantel fue capaz de ganar la Liga 82/83 (27 años después de la última), lograr el doblete de Liga y Copa en la 83/84 y llegar a la final copera el año siguiente. Todo ello frente a rivales como la Real, que venía de ganar dos Ligas consecutivas con Arconada, Zamora y Satrústegui, el Barcelona de Schuster y Maradona o el Real Madrid de Stielike, Juanito y Santillana.
 
El citado trienio de Clemente, de una trascendencia y mérito tremendos para Bilbao, fue un legado excelente dejado por el rubio. Esa fue la de cal. La de arena, hasta el punto de que resquebrajó por la mitad la armonía de la hinchada rojiblanca y dejó una enorme herida social que tardó años en cerrar, fue la obstinación del técnico vizcaíno por prescindir de Manolo Sarabia por razones tan extradeportivas como ignotas, o al menos no explicadas con sinceridad.
 
El traumático cese del joven técnico y la más tardía salida de Sarabia del club dieron paso una época más bien gris en la que solo la llegada de tres técnicos (Howard Kendall, Jupp Heynckes —en su primera etapa— y Luis Fernández) pusieron al Athletic Club en puestos de cierta relevancia. Tres momentos concretos en un lapso de casi 15 años que llevarían al equipo a la UEFA en alguna ocasión y a la Champions League tras hacerse con el subcampeonato liguero en la 97/98, el año del centenario de la institución.
 
Hay que destacar asimismo dos temporadas negras antes de cerrar el repaso al siglo XX. El año de Iribar como técnico (86/87) y la campaña 95/96, con Dragoslav Stepanovic. En ambas se vivieron flirteos con el descenso, situaciones nuevas para el aficionado bilbaino, sin duda.
 
El tránsito entre siglos vio cómo en el verde de San Mamés crecía el que ha sido el último gran ídolo de la parroquia bilbaína: Julen Guerrero. Con una primera mitad de carrera de primerísimo nivel internacional y una segunda etapa de doloroso y pronunciado declive, Guerrero resultó un jugador cuya impronta no quedaba marcada de una forma tan indeleble entre la afición de San Mamés desde la irrupción del genio de Sarabia en los ochenta.
 
 
 
Un poco de filosofía autoimpuesta
 
La elección de unos criterios de procedencia de los jugadores por parte de la masa social del club —y a veces mangoneada por sus dirigentes— es, a estas alturas, el principal signo de distinción de esta entidad más que centenaria. La “filosofía” —como se la llama— no ha sido, empero, siempre la misma aunque sí similar. Volvamos al pasado.
 
Los primeros trece años del Athletic Club los hijos de los burgueses locales (los Acha, Sota y compañía) se alineaban junto a los venidos de Gran Bretaña, costumbre que terminó en 1911, dos años antes de que se inaugurara San Mamés.
 
A partir de que los alumnos creyeron estar a la altura de los teachers y de una desagradable denuncia —que no prosperó— por parte de los vecinos de San Sebastián, los dirigentes de la institución decidieron que “con la gente de casa” sería suficiente para competir con iruneses, santanderinos, madrileños o barceloneses. Y así fue.
 
Cuando el Athletic Club se planteó no seguir con los ingleses, las alineaciones de sus equipos estaban formadas mayoritariamente por vizcaínos. Si bien guipuzcoanos, alaveses y navarros fueron teniendo cabida en las filas rojiblancas de manera natural con el paso de los años. Las razones de esa apertura a las provincias cercanas pudieron ser dos principalmente: la necesidad de complementar un plantel al que le faltaba calidad por nutrirse solo de jugadores de Vizcaya, y la importancia económica y laboral del Gran Bilbao como foco de atracción de muchos jóvenes de las cercanías para finalizar sus estudios y buscarse una primera oportunidad laboral en un mundo tan cambiante, también en aquel entonces.
 
La llamada filosofía del Athletic Club no ha sido bien detallada a lo largo de los tiempos y como consecuencia de ello y de las, en ocasiones, errantes voluntades de quienes han estado al frente de la entidad, ha tenido viajes de ida y vuelta a terrenos que a veces han resultado poco lógicos.
 
Durante una época, el club no permitía que la primera plantilla contara con jugadores no nacidos en alguna de las siguientes provincias: Vizcaya, Guipúzcoa, Álava y Navarra. Era algo que durante parte de los años 50, 60 y 70 se llevaba a rajatabla. Uno podía nacer en Soria y ser trasladado al mismo Bilbao en menos de un mes que no podría jugar en el Athletic Club ya jugara como los ángeles. Alguien pensó que ser tan estrictos haría del club un lugar más… algo. Vaya usted a saber.
 
El caso es que durante los años 30 y 40, y lejos ya de los recuerdos de los profes ingleses, jugó como brillante defensa un cántabro de nacimiento, de la localidad montañesa de Escalante para más señas, que rindió excelentemente y nunca abrió entre la afición ningún conflicto por su distingo natal. Me refiero a Isaac Oceja, de quien todo buen aficionado rojiblanco habrá oído hablar. Sin embargo, no se sabe por qué, un día alguien se levantó todo estupendo, purista, señalando con el índice la línea de marras en las partidas de nacimiento.
 
Y así se pueden citar casos de jugadores que nunca pudieron vestir la rojiblanca como el de Miguel Jones, delantero negro nacido en Guinea Ecuatorial pero que vivía en Bilbao desde los cinco años de edad. Acabó siendo un futbolista importante en el Atlético de Madrid. Otro caso es el de Chus Pereda, nacido en Medina de Pomar (Burgos) pero jugador del Valmaseda ya a los 15 años donde estuvo tres campañas antes de fichar por el segundo club de Bilbao, el Indauchu. Su origen hizo que el Athletic Club lo desestimara pese a haberse formado en Vizcaya y acabó fichando por el Real Madrid a los 20 años. El más sangrante, el de Gárate. José Eulogio Gárate, hijo, nieto y biznieto de eibarreses, vio la luz en Argentina porque sus padres estaban de vacaciones visitando a su abuelo exiliado en la localidad de Sarandí. Pocos meses después viajó a Eibar para no salir del pueblo hasta alcanzar la mayoría de edad. Comenzó jugando en la S.D. Eibar, fichó por la S.D. Indauchu y de allí hubo de marchar al Atlético de Madrid —donde hoy es auténtica leyenda— por la absurda pega del Athletic Club a que hubiera nacido en Argentina.
 
Por último citaré a uno cuya historia, amén de injusta, pudo de alguna forma vengar su hermano. Lázaro era un buen futbolista cuya ilusión era a comienzos de los 70 jugar en su Athletic del alma. Calidad le sobraba, compromiso, no digamos. Solo presentaba un problema, insalvable le dijeron mientras lloraba amargamente la noticia. Había nacido en Torres (Jaén) y pese a haber vivido toda la vida en Gallarta (Vizcaya) no podía jugar en su Athletic. Su hermano Manuel le dijo al verle absolutamente derrotado: “No te preocupes, Lázaro, que yo jugaré en el Athlétic, porque he nacido aquí y a mí no me pueden decir que no.” Y bingo, acabó ocurriendo. Manolo Sarabia vengó la afrenta sufrida por su hermano para convertirse en una figura del fútbol defendiendo los colores rojo y blanco.
 
 
 
A finales de los setenta la norma no escrita aparecida de repente años atrás se volvió más laxa desde los despachos. Así futbolistas como Luis Fernando, Patxi Ferreira, Loren o Ernesto Valverde, cuyas madres habían parido en Castilla o Extremadura, jugaron en el Athletic en los 80 y los 90. Aunque el caso más llamativo fue el del riojano Luis De la Fuente. Nacido y criado en Haro, el estupendo lateral izquierdo de la época dorada del Athletic de Clemente apareció en Lezama en edad juvenil a mediados de los 70. Algo había cambiado en las reglas sin que los socios hubieran participado en la discusión de las mismas, una vez más.
 
De la Fuente reabrió el camino y desde entonces la casuística ha sido tan variada como incomprensible en algunas ocasiones. Cualquier jugador criado en el País Vasco o Navarra o formado en las categorías inferiores de Lezama no tenía por qué haber nacido en el Vizcaya, Guipúzcoa, Álava o Navarra para llegar al primer equipo. Incluso para fichar a Bixente Lizarazu se apeló a que como había venido al mundo en San Juan de Luz (País vasco-francés o Iparralde) era vasco y por tanto susceptible de ser fichado. Sorprendió a pocos, y más de uno lo utilizó para decir que el Athletic Club jugaba ya con foráneos. Lo que no tuvo pase alguno, si se miraba a la eterna y etérea norma, fue la decisión de fichar a dos futbolistas riojanos que habían pasado por Osasuna pero no se habían formado en la cantera de Lezama. Aquello fue algo totalmente nuevo y soy de los que opinan que no había por dónde cogerlo. Me refiero a los casos de Ezquerro y José Mari, primera vez que se cruzaba una línea roja autoimpuesta sin dar cuenta de qué se estaba haciendo. Porque ni eran vasco-navarros, ni habían pasado por las inferiores del Athletic. Una vez más los regidores del club reinventaban la regla sin previa consulta a los dueños de la entidad. Un desprecio a los socios y la tradición.
 
Desde la salida, años más tarde, de José Mari y Ezquerro, no se ha vuelto a incurrir en fichajes de jugadores en similares circunstancias aunque alguna vez se ha intentado dejar claro desde la entidad que la trampa que se hicieron en el solitario había podido abrir una espita a la que poder acudir cuando se considerara oportuno.
Por su interés reproduzco textualmente el pequeño escrito que aparece en la web del club desde, al menos, 2010 y que atañe a la nueva definición de la filosofía del Athletic Club:
 
“El Athletic Club está radicado en Bilbao, provincia de Bizkaia (País Vasco). Nuestra filosofía deportiva se rige por el principio que determina que pueden jugar en sus filas los jugadores que se han hecho en la propia cantera y los formados en clubes de Euskal Herria, que engloba a las siguientes demarcaciones territoriales: Bizkaia, Gipuzkoa, Araba, Nafarroa, Lapurdi, Zuberoa y Nafarroa Behera, así como, por supuesto, los jugadores y jugadoras que hayan nacido en alguna de ellas”.
 
Dos casos curiosos a los que quisiera hacer mención son los de alguien que no fue y otro que apenas fue pero trajo cola. Me refiero a Benjamín (ex de Valladolid y Betis) y Mario Bermejo (aún jugando en el Celta en Primera). Benjamín Zarandona, de sobra conocido por cualquier aficionado al fútbol, era un jugador de raza negra de padre vizcaíno y madre guineana. Su buen nivel futbolístico hizo que sonara (y algo más) para el club de Ibaigane. Conozco varios socios —jovenes, por cierto— que me dijeron que romperían el carnet “si el Athletic ficha a un negro por mucho que su padre sea de aquí”. Hoy sigo convencido de que la junta directiva no se atrevió a cerrar el fichaje precisamente por el color de la piel del simpático Benjamín, porque nivel deportivo atesoraba. Y es que de pronto, los hijos de vascos también eran bienvenidos en el primer equipo del Athletic aunque fueran de Almería o de Santander, como era el caso de Mario Bermejo. De Bermejo se dijo que su padre había nacido en Bilbao y de ahí la posibilidad de jugar en el primer equipo. No es que jugara mucho, aunque le dio para debutar en la UEFA incluso, pero siendo como era cántabro un buen día fue llamado para jugar con la selección de Cantabria. El Athletic le prohibió jugar con la selección de su autonomía para que su ya de por sí polémico encaje en la tradición del club no diera más que hablar y se diera cuenta la gente de que se sentía cántabro.
 
Por cierto, el primer equipo ya ha jugado en varias ocasiones con un futbolista negro en sus filas, afortunadamente. Se trata del canterano Jonás Ramalho, baracaldés de nacimiento, de padre angoleño y madre vasca.
 
Sea como fuere, el Athletic Club sigue librando —porque así lo desea— una lucha desigual ante sus rivales por las extraordinarias limitaciones de sus caladeros futbolísticos. Limitaciones que van variando según la época, las circunstancias y el capricho de los de la corbata, pero de las que se sienten orgullosos la mayoría de sus socios y aficionados. Aunque no todos las mantendrían.
 
Un poco de presente
 
En la primera temporada completa del XXI el Athletic Club decidió dar una segunda oportunidad a Jupp Heynckes en el banquillo. Fueron dos años en los que se estuvo cerca de entrar en Europa pero al equipo aún le faltaba una renovación más profunda y un entrenador con ilusión por su trabajo.
Las dos campañas siguientes fueron del agrado del aficionado. Con el “Txingurri Valverde en el banco y una propuesta futbolística atractiva, el equipo quedó quinto y se ganó el derecho a jugar la UEFA. La 2004/05 se comenzó muy bien con aquella goleada a domicilio al Standard de Lieja por 1-7 como hecho llamativo. El equipo fue pinchando hasta acabar fuera de puestos uefos y con Valverde negándose a renovar. Nadie podía imaginar lo que esperaba a la vuelta de la esquina.
 
Las campañas 2005/06 y 2006/07 helaron la sangre a los seguidores del Athletic. En la primera de ellas se comenzó con un entrenador plano como Mendilibar para terminar sustituyéndole un Javier Clemente en la que iba a ser su tercera etapa en el banquillo. El Athletic Club se salvó de bajar a Segunda en la penúltima jornada al vencer por 1-2 en Riazor. La segunda temporada tuvo a Sarriugarte como jefe hasta que fue relevado por Mané. El drama, esta vez, llegó más allá. Hubo que esperar a la última jornada para derrotar en casa por 2-0 a un Levante que no se jugaba nada en lo deportivo con goles de Serrano en propia puerta e Igor Gabilondo, ambos en la segunda parte. Un partido del que muchos, por lo menos, dudamos. Y es que, tiempo después, el periodista valenciano Vicente Ordaz emitía una grabación sobre una conversación telefónica entre el granota Iñaki Descarga y el rojiblanco Joseba Etxeberria que hablaba por sí sola. La Justicia prefirió mirar para otro lado. Así se cerraba el bienio negro.
 
 
 
La llegada de Joaquín Caparrós a la caseta del equipo resultó muy positiva. Fueron cinco años de equipo sólido, canteranos promocionados y el brillo de dos futbolistas de primera línea: Javi Martínez y Fernando Llorente. No es que el fútbol de Caparrós gustara a casi nadie, pero no se le podía negar robustez y una cierta eficacia. Dos clasificaciones para la Europa League y la disputa de una final de Copa 24 años después son mérito del utrerano y su plantilla. En su haber también hay que destacar su visión para rescatar, de una cesión, a un aparente jornalero del fútbol de bronce llamado Toquero. Gaizka Toquero respondió a la confianza que el míster depositó en él y desde la fuerza de sus armas —alejadas de esa técnica tan ensalzada como único valor hoy en día— fue capaz de dotar al equipo de un corazón y una entrega del nivel de las que mostraron mitos rojiblancos como Belauste, Mauri, Uriarte, Guisasola, Goiko, o Dani. La tan necesaria función de un jugador del Athletic Club con el que el público de San Mamés se pudiera identificar.
 
Pero llegaron las nuevas elecciones a presidente de la entidad y Fernando García Macua —tremendamente perseguido por socios, aficionados y cierta prensa por no ser nacionalista— pretendía repetir cuatro años más. Para impedirlo, el partido que hegemónicamente ha dominado la sociedad vasca y el club desde la llegada de la democracia puso a sus fontaneros al servicio del aspirante: Josu Urrutia. El excentrocampista de Deusto, además de los avales económicos de una de las constructoras de cabecera del PNV y el apoyo de los batzokis y demás tentáculos sociales, necesitaba un frontman, un entrenador que hiciera que los dudosos acudieran a confiarle su voto. Alguien que fuera lo opuesto a Caparrós y que el solo hecho de pronunciar su nombre generase ilusión a espuertas.
 
Entran Valdano y Segurola.
 
Quienes conocen a Jorge Alberto Valdano saben que es un absoluto enamorado de San Mamés. Valdano acude al campo bilbaino varias veces al año, bien por trabajo o por simple devoción. A Santiago Segurola no hace falta presentarle ni medirle su amor por el Athletic Club. Pues bien, Marcelo Bielsa dice no al Sevilla, a la Real Sociedad, al Inter y hasta al sursuncorda porque Segurola y Valdano le convencen para ir a Bilbao de la mano de Urrutia, presumible ganador de los comicios.
 
Urrutia ganó y comenzó la era Bielsa. Del “Loco” se decía saber poco en un inicio. Que si había dejado tirado al Espanyol hacía unos años para irse a entrenar a Argentina, que si su apodo era por algo, que había logrado aupar a Chile muy por encima de sus posibilidades, que era amigo de Guardiola, que no concedía entrevistas… pequeñeces. ¿Y de fútbol, qué?
 
De fútbol todo. A Bielsa le costó unas semanas desplegar su libreta y que los jugadores entendieran ese juego preciosista, de imprescindible solidaridad extenuante, un fútbol de rabiosa presión desde el ariete al último de los defensas. Los jugadores aprendieron nuevos caminos, el balón volvía a ser necesario para ganar, el esfuerzo y la generosidad se tornaron indiscutibles. Y así fueron capaces de realizar una brillantísima Europa League, una muy meritoria Copa y una más que aceptable Liga. Los Llorente, Iraola, Javi Martínez, Herrera, De Marcos y Muniain dieron un salto hacia arriba de un par de escalones para dejar boquiabiertos a crítica y público.
 
Poco a poco se fue sabiendo que las formas de Bielsa no resultaban del agrado de todos, pero el equipo iba como un cohete y merecía la pena. Se disputaron las dos finales de los torneos del KO y si bien las actuaciones en las mismas dejaron mucho que desear, los aficionados del Athletic exudaban alegría ante la tremenda transformación del equipo. “A lo Loco se vive mejor”, le cantaban a Bielsa una y otra vez. Con denuedo, sin descanso.
 
El rosarino renovó su contrato por otra temporada, y a mediados de julio todos esperaban que las cosas se mantuvieran al nivel de la temporada 2011/12. O que fueran a mejor, que para eso “somos de Bilbao”.
 
Pero nada de eso iba a ocurrir. Recién llegado de sus vacaciones, Bielsa incendió el verano por considerar que las obras que había ordenado realizar en las instalaciones de Lezama estaban mal e iban con retraso. El proyecto de transformación parcial de Lezama había sido realizado por —oh, sorpresa— la mujer del técnico argentino, arquitecta a la sazón. El matrimonio Bielsa había estado toda la temporada previa viviendo en el Hotel Embarcadero de Getxo y la esposa del “Loco” no quería pasar ni un minuto más allí. Necesitaba un hogar en Lezama. El asunto se le fue tanto de las manos al entrenador que llegó a violentar físicamente al responsable de la obra en un hecho sin precedentes en la historia del club. Mal inicio.
 
Por su parte, Fernando Llorente y Javi Martínez, recientemente proclamados campeones de Europa, mostraban de una u otra manera su deseo de abandonar el club. Al tratarse de dos casos distintos, necesitan dos tratamientos diferentes.
 
El navarro, excelente medio centro pese a haber jugado como central con Bielsa, tenía una oferta firme del Bayern de Múnich. Un ofrecimiento que satisfacía, sobre todo, las aspiraciones deportivas del de Aiegi. Durante semanas pidió a Urrutia que le dejara marchar a Alemania por una cantidad sensiblemente inferior a la que marcaba su cláusula. El club, lógicamente, se remitió a la cifra pactada en contrato entre ambas partes. O ponía 40 millones sobre la mesa o no le quedaba otra que permanecer en Bilbao. Hubo tiras pero no aflojas. Los padres del navarro llegaron incluso a pedir un gesto a la entidad de Ibaigane, dejando a Javi en una situación un tanto ridícula para alguien al que se le supone la madurez de un adulto. El caso es que finalmente el club bávaro llegó con el cheque por valor de 40 kilos y Martínez acudió a depositarlo a la sede de la LFP como marca la norma. Se ponía así fin a muchos días de incertidumbre, mal ambiente, peticiones de rebaja y hasta un viaje a escondidas a Alemania para pasar el reconocimiento médico con el club alemán.
 


A nadie se le puede afear el deseo de mejorar deportivamente, solo faltaba. De hecho, su propia llegada al primer equipo procedente de Osasuna siendo un juvenil tras el pago de la cláusula de 6 millones de euros era exactamente lo mismo, o casi, ya que en aquella ocasión el Athletic Club puso el dinero sin regatear ni desestabilizar el ambiente durante semanas. Llegó, pagó y se lo llevó. En cualquier caso, Javi fichó por la entidad bilbaina para mejorar en su carrera como futbolista. Ahora hacía lo mismo. Se fue, eso sí, algo a la francesa como él mismo reconocería días más tarde desde Múnich. En una rueda de prensa con cara compungida relató su intención de volver pronto a Bilbao y despedirse de todos como una persona educada. Perfecto. La cuestión es que el chico cuyos padres pidieron árnica al Athletic para que pudiera cumplir su sueño bávaro apareció por las instalaciones de Lezama acompañado de varios amigos para, con alevosía y nocturnidad, saltar la valla del recinto rojiblanco y así poder vaciar su taquilla —que ya estaba vaciada por el club— y recoger sus pertenencias. El pastel se descubrió gracias a una información publicada en la web vizcaína de El Desmarque y nadie pudo desmentirla. Ahí acabó la relación de afecto de los aficionados rojiblancos hacia quien con gran valor y destreza había defendido los colores del Athletic durante seis campañas.
 
El caso de Fernando Llorente, que aún colea, tiene otro perfil. Durante muchos meses, el hermano y representante del ariete campeón del Mundo y de Europa había estado negociando en Ibaigane una mejora y ampliación de contrato cuyo fin señala el 30 de junio de 2013. La directiva del club, tras muchas conversaciones, dijo que no podía subir de cuatro millones y medio netos anuales para el de Rincón de Soto. Urrutia estaba dispuesto a invertir cada año del futuro contrato de Llorente un 10% del presupuesto total del club. Pero Fernando y su hermano pedían cinco millones y medio. Alrededor de un año negociando por dinero para que a mediados de agosto, con la temporada a punto de iniciarse, el representante llamara al presidente alegando que su hermano se quería ir “por aspiraciones deportivas que el club no podía colmar”. Todo un año yendo a por Rolex y ahora pedían perretxikos. Una auténtica tomadura de pelo. ¿O es que acaso el Athletic Club se había deshecho de sus principales activos de la temporada pasada al estilo Valencia o Málaga y ya no podían aspirar a nada? ¿No contaban prácticamente con el mismo plantel que les había hecho llegar a las finales de Bucarest y Madrid? ¿Por qué negociaron tantos meses por dinero si el proyecto deportivo les era insuficiente? Son preguntas que algún día Fernandito (Clemente dixit) podrá responder si tiene a bien. Aun así, Floris (como le llaman sus compañeros de vestuario) siguió y sigue pidiendo su salida del club aunque a diferencia del caso Javi Martínez nadie venga con el cheque que muestre la cantidad íntegra de su cláusula. Por pedir que no quede… y por el camino, mal ambiente en la primera plantilla en la que están hasta la coronilla de Llorente.
 
Mucho se ha escrito sobre si el club le tendría que haber vendido en verano o ahora en invierno. Cualquiera de las posturas tiene sus pros y sus contras y son claramente defendibles pero desde mi punto de vista —que puedo compartir o no— Urrutia ha querido marcar un camino para futuras peticiones de jugadores clave o canteranos con buen cartel. Quien juega en el Athletic sabe que puede hacerlo hasta que se retire en muchos casos. La inversión en los jugadores es grande, se les paga muy bien y tienen la titularidad casi asegurada. Además, el caladero en el que puede pescar el club para poder competir es voluntariamente estrecho. Por eso, creo que el mensaje a navegantes está siendo nítido: “Si te quieres ir algún día, por la razón que fuera, que sepas que nosotros respetamos los contratos y pedimos que se respeten. O traes hasta el último céntimo o vas apañado”. Más o menos.
 
La temporada, casi perdida con la eliminación de Europa y Copa, queda para ver si más temprano que tarde el equipo consigue alejarse de los puestos de peligro y se salva para el mes de marzo o abril. Cualquier pensamiento en luchar por clasificarse para Europa es ahora mismo poco menos que una quimera. No han sido solo los casos de los futbolistas que han querido salir, el mismo Bielsa está siendo un generador de ruido sobre todo interno. Es de sobra conocido que la plantilla está harta de sus métodos, sus caprichos y la rigidez con la que funciona en el día a día. Y eso se nota, vaya que si se nota. El equipo no juega ni parecido al año pasado, el compromiso pétreo de la temporada anterior no aparece por ninguna parte. Las alineaciones no parecen tan equilibradas y continuistas como las de la campaña anterior. Javi Martínez se fue, Llorente ya ha anunciado que se va en junio y casi nadie duda que Bielsa tiene fecha de caducidad coincidente con la de Llorente.
 
El caso de Fernando Amorebieta, el sobrevalorado central internacional venezolano, es otro de los granos con los que cuenta ahora el club; si bien menor. El central, cuyos defectos relucen mucho más que sus virtudes en el campo, se ha descolgado con una petición millonaria para renovar. El Athletic Club, en una decisión que no alcanzo a comprender ni lo más mínimo, le ofrece dos millones limpios por año. Una barbaridad por alguien que no es capaz de hacer un año, ni siquiera uno, al más alto nivel. De ahí que Bielsa haya colocado como titular a un chico francés de la cantera de 18 años y que responde al nombre de Aymeric Laporte. Y ciertamente no desentona más que Amore.
 
Mientras tanto, el último jugador realmente especial salido de Lezama, Iker Muniain, se encuentra con la moral por los suelos según se dice. Muniain es un extraordinario jugador al que quizá la cabeza no acompañe tanto, pero que podría llegar a marcar una época en el equipo si se centrara y quisiera crecer. Podríamos estar ante un fenómeno del calibre de Julen Guerrero si explotara pronto. Pero aún es un melón parcialmente por abrir; dependerá, sobre todo, de él ponerse las pilas y decidir quién quiere ser. Porque si quisiera, marcaría una época en el verde de San Mamés Barria.
 
No quisiera dejar la labor de Josu Urrutia de lado. El que fuera notable jugador rojiblanco en los noventa, no parece preparado para la labor que implica presidir una institución como el Athletic Club. Pondré un ejemplo para hacerme entender. Cuando se hicieron públicas las dos grabaciones de la charla privada de fin de curso de Bielsa, el club tardó en salir a la palestra. Siendo muy graves las filtraciones —que no el contenido de las mismas— Urrutia despachó el asunto en rueda de prensa con un “ni las he oído ni las pienso oír”. Solo caben dos opciones ante esas palabras. La primera, y más probable, es que el presidente mintiera. Mal. La segunda, e improbable, que estuviera declarando que un asunto de tamaña gravedad le importaba un comino al máximo dirigente del club. De locos.
 
Corolario
 
Creo firmemente que el club de mis amores es algo muy especial. No digo que sea mejor que cualquier otro, de verdad. Solo quiero dejar claro que para alguien que como yo lleva viendo partidos del Athletic desde hace 35 años, su planteamiento , su filosofía, su representatividad, lo hacen único pero no mejor.
 
En las últimas décadas hemos sufridos algunos altos y muchos bajos, lo sé. Pero a mí eso me preocupa relativamente. Lo que yo le pido al Athletic Club es seriedad, compromiso, que compita, respeto por los más de 114 años de historia que le contemplan y que los cambios de rumbo —si los hubiere— los decida directamente el dueño que no es otro que el socio. Solo así las dificultades lógicas derivadas de la auto elegida forma de ser podrán ser combatidas de la mejor manera posible. Y si algún día caemos al pozo de la segunda división, que sea siendo el club que hemos sido durante tantísimos años. Una institución que representa algo más que un equipo que juega al fútbol todos los domingos, el Athletic Club. Como dijera L’Equipe en su día: caso único en la historia del fútbol mundial.


Fuente:
Lartaun de Azumendi para jotdown.es

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