martes, abril 30, 2013

El Bilbao Basket admite los pagarés enviados por el dueño de Uxue para saldar su deuda


El Uxue Bilbao Basket ha dado validez este martes por la tarde a los dos pagarés que Sergio Castro, dueño de la empresa Uxue, ha enviado al club con el objetivo de saldar la deuda de 900.000 euros que tenía comprometida con la entidad bilbaína desde finales de marzo. A través de un burofax, el empresario ha confirmado los efectos del pago del importe del primer año de patrocinio, que se efectuarán el 17 de mayo y 12 de junio. Según ha explicado Castro, la mayor parte del pago se realizará el 17 de mayo, en torno a "las dos terceras partes", unos 600.000 euros; y que el resto, unos 300.000, los abonará el 12 de junio. Asimismo, ha asegurado que su intención es mantener el acuerdo las próximas temporadas "por las mismas cantidades" que tenía acordadas. Los responsables del Bilbao Basket han transmitido a elcorreo.com "tranquilidad y optimismo" al comprobar que Castro enviaba los avales en la fecha límite establecida.

El responsable de la empresa de energías renovables debía de haber ingresado a finales de marzo los 900.000 euros correspondientes a este primer periodo de colaboración. Sin embargo, quince días después, el empresario maño no había cumplido su compromiso y solicitó una moratoria a Arrinda, que le fue concedida a cambio de comprometerse a ingresar el dinero en las arcas del Bilbao Basket a finales de este mes. Con el envío de los avales, y junto a la inyección económica de la Diputación, los responsables de la entidad bilbaína admiten "ver las cosas de otra manera".
Castro, que a finales de marzo pidió una moratoria y un fraccionamiento en dos partes de los 900.000 euros a abonar, ha apuntado que "hasta ahora" su empresa ha "manejado fechas" en función la marcha del "plan de lanzamiento" del "grupo Bioenergetic Uxue SA", pero ha asegurado que "Uxue tiene toda la intención de mantener el 100% del patrocinio". "Hemos tenido dos años increíblemente malos, pero creemos que ahora, que tenemos otra perspectiva, queremos continuar apoyando al club, al equipo y a la afición", ha dicho, añadiendo que "Uxue Energía y Renovables SL es una sociedad motora que sufrió mucho en el año 2012 por todos los cambios, los reales decretos y las órdenes ministeriales en el sistema energético español".
"Esto nos llevó a una situación de casi quiebra de la que estamos saliendo bastante reforzados y bastante bien, y que nos ha dado otro prisma. Independientemente a que mantendremos diferentes contenciosos contra el Estado para recuperar nuestra inversión de los años anteriores, que ha sido muy elevada", ha continuado. En ese sentido, ha comentado que está "hablando de un perjuicio superior a tres millones de euros más lo que no hemos facturado, que es una cantidad muy superior".
Castro ha asegurado que en el futuro quiere colaborar "de forma más activa, más en el día a día", con el Bilbao Basket y que la "manera de actuar" que ha tenido para el pago del patrocinio "será la misma en años sucesivos". El máximo responsable de Uxue, no obstante, se ha mostrado contrariado por ciertos comentarios e informaciones al respecto de como han se han ido sucediendo los acontecimientos en los últimos meses. Por ejemplo, en el asunto de la garantía de cobro, que, ha subrayado, es lo que les asegura que van a cobrar", ha comentado.
Fuente:
elcorreo.com

Iron Man 3 Trailer Parody

Uno de los nuestros - Entrada Bar - Plano secuencia

Bob Dylan - Mr. Tambourine Man

domingo, abril 28, 2013

Bilbao Athletic y Athletic Femenino jugarán en San Mamés


El Bilbao Athletic y el primer equipo femenino disputarán sus partidos oficiales del 4 y 5 de mayo, respectivamente, en San Mamés, circunstancia que servirá asimismo para que ambos equipos jueguen por última vez en el actual campo.

 Cronológicamente, el sábado 4 de mayo a las 17:30 horas, el Bilbao Athletic se medirá al Deportivo Alavés, encuentro correspondiente a la jornada 36 del grupo II de Segunda División B que, por otra parte y dada la expectación levantada, hacía muy difícil que pudiera celebrarse con todas las garantías en Lezama.

El domingo 5 de mayo, a las 12:00 horas, el Athletic Club se medirá al FC Barcelona en la 30ª y última jornada de la Primera División femenina, un partido en el que estará en juego el título.

Fuente:
athletic-club.net


Anoche ví a Iron Man



 Pues si, asi ha sido, anoche estuve con El Hombre de Hierro, ya que no me cabe, no cabe, duda que lo es y será siempre este que borda Robert Downey Jr.

 Como lo borda ya sin esfuerzo en esta regulera tercera parte, parte que hace que el asunto de síntomas claros de cansancio, y que al tratar de hacer una Nolanizacion del personaje, se muestra vulgar, quedándose en un asunto de redención con niño Disney.

 Peli que funciona bien cuando de relaciones de pareja se trata, como ya pasó hasta ahora con Pepper y Tony que siguen teniendo esa chispa costumbrista con vis cómica, pero que cuando trata de profundizar en los demonios internos del amigo Stark nos mete en un episodio del Equipo A.

Villanos del montón con sorpresa cojonuda, que pese al derroche de efectos especiales no funcionan per se, al tener carisma cero. Momento sopor a media peli, con niño repleto de tópicos y clichés, hasta entonces mejor que despues, en caida libre tras quedarse el amigo Tony desnudo...

En definitiva un cierre medio digno, que no es de esas pelis malas de superhéroes, pero de las buenas tampoco.

Puntuación: Irregular
Para pasar el rato en modo comercial, demostrando que se juega mejor en equipo.

PD: Si quieres un Iron Man bueno de verdad, hazte con la etapa comiquera de Fraction y Larroca, que pese a un precipitado cierre obligado por el Now marvelita, es un Iron Man ciertamente bueno.

Domingo de cortos: Sorgin Gaua (Noche de brujas)

Donald Navas dirige este corto en euskera en base a un guión de Mikel Rodríguez, autor del libro Sacamantecas y otros relatos vascos de terror. Os lo dejo con subtitulos en español:

 
Sorgin Gaua (Noche de Brujas) from Donald Navas on Vimeo.

Domingo de cortos: Giant God Warrior Appears in Tokyo



Primera inmersión del Estudio Ghibli en acción real...he de decir más...???



Giant God Warrior por f711513007

sábado, abril 27, 2013

¿Quién puede matar a un niño? (Película completa en español)



Inolvidable, increible, inmensa...que decir de esta magnífica obra de Chicho (Narciso Ibáñez Serrador), peliculón absoluto...

 

Muchachada Nui - 3x12 - Celebrities: Arturo Pérez-Reverte

No me pises que llevo chanclas - Japón

Húmeda

Picking Up Girls With A Fake Boner

Orchestra Hidden Camera Prank

Juas, juas que te juas...

   

Rebelión en la Granja (Cap. X y último)

(Capítulo IX y anteriores aquí)


Pasaron los años. Las estaciones vinieron y se fueron; las cortas vidas de los animales pasaron volando. Llegó una época en que ya no había nadie que recordara los viejos días anteriores a la Rebelión, exceptuando a Clover, Benjamín, Moses el cuervo, y algunos cerdos.

Muriel había muerto; Bluebell, Jessie Pincher habían muerto. Jones también murió; falleció en un hogar para borrachos en otra parte del país. Snowball fue olvidado. Boxer lo había sido, asimismo, excepto por los pocos que lo habían tratado. Clover era ya una yegua vieja y gorda, con articulaciones endurecidas y ojos legañosos. Ya hacía dos años que había cumplido la edad del retiro, pero en realidad ningún animal se había jubilado. Hacía tiempo que no se hablaba de reservar un rincón del campo de pasto para animales jubilados. Napoleón era ya un cerdo maduro de unos ciento cincuenta kilos. Squealer estaba tan gordo que tenía dificultad para ver más allá de sus narices. Únicamente el viejo Benjamín estaba más o menos igual que siempre, exceptuando que el hocico lo tenía más canoso y, desde la muerte de Boxer, estaba más malhumorado y taciturno que nunca.

Había muchos más animales que antes en la granja, aunque el aumento no era tan grande como se esperara en los primeros años. Nacieron muchos animales para quienes la Rebelión era una tradición casi olvidada, transmitida verbalmente; y otros, que habían sido adquiridos, jamás oyeron hablar de semejante cosa antes de su llegada. La granja poseía ahora tres caballos, además de Clover. Eran bestias de prestancia, trabajadores de buena voluntad y excelentes camaradas, pero muy estúpidos. Ninguno de ellos logró aprender el alfabeto más allá de la letra B. Aceptaron todo lo que se les contó respecto a la Rebelión y los principios del Animalismo,especialmente por Clover, a quien tenían un respeto casi filial; pero era dudoso que hubieran entendido mucho de lo que se les dijo.
La granja estaba más próspera y mejor organizada; hasta había sido ampliada con dos franjas de terreno compradas al señor Pilkington. El molino quedó terminado al fin, y la granja poseía una trilladora y un elevador de heno propios, agregándose también varios edificios. Whymper se había comprado un coche. El molino, sin embargo, no fue empleado para producir energía eléctrica. Se utilizó para moler maíz y produjo un saneado beneficio en efectivo. Los animales estaban trabajando mucho en la construcción de otro molino más; cuando éste estuviera terminado, según se decía, se instalarían las dinamos. Pero los lujos con que Snowball hiciera soñar a los animales, las cuadras con luz eléctrica y agua caliente y fría, y la semana de tres días, ya no se mencionaban. Napoleón había censurado estas ideas por considerarlas contrarias al espíritu del Animalismo. La verdadera felicidad, dijo él, consistía en trabajar mucho y vivir frugalmente.
De algún modo parecía como si la granja se hubiera enriquecido sin enriquecer a los animales mismos; exceptuando, naturalmente, los cerdos y los perros. Tal vez eso se debiera en parte al hecho de haber tantos cerdos y tantos perros. No era que estos animales no trabajaran a su manera. Existía, como Squealer nunca se cansaba de explicarles, un sinfín de labores en la supervisión y organización de la Granja. Gran parte de este trabajo tenía características tales que los demás animales eran demasiado ignorantes para comprenderlo. Por ejemplo, Squealer les dijo que los cerdos tenían que realizar un esfuerzo enorme todos los días con unas cosas misteriosas llamadas «ficheros», «informes», «actas» y «ponencias». Se trataba de largas hojas de papel que tenían que ser llenadas totalmente con escritura, y después eran quemadas en el horno. Esto era de suma importancia para el bienestar de la Granja, señaló Squealer. Pero de cualquier manera, ni los cerdos ni los perros producían nada comestible mediante su propio trabajo; eran muchos y siempre tenían buen apetito.

En cuanto a los otros, su vida, por lo que ellos sabían, era lo que fue siempre. Generalmente tenían hambre, dormían sobre paja, bebían del estanque, trabajaban en el campo; en invierno sufrían los efectos del frío y en verano de las moscas. A veces, los más viejos de entre ellos buscaban en sus turbias memorias y trataban de determinar si en los primeros días de la Rebelión, cuando la expulsión de Jones aún era reciente, las cosas fueron mejor o peor que ahora. No alcanzaban a recordar. No había con qué comparar su vida presente, no tenían en qué basarse exceptuando las listas de cifras de Squealer que, invariablemente, demostraban que todo mejoraba más y más. Los animales no encontraron solución al problema; de cualquier forma, tenían ahora poco tiempo para cavilar sobre estas cosas. Únicamente el viejo Benjamín manifestaba recordar cada detalle de su larga vida y saber que las cosas nunca fueron, ni podrían ser, mucho mejor o mucho peor; el hambre, la opresión y el desengaño eran, así dijo él, la ley inalterable de la vida.
Y, sin embargo, los animales nunca abandonaron sus esperanzas. Más aún, jamás perdieron, ni por un instante, su sentido del honor y el privilegio de ser miembros de «Granja Animal». Todavía era la única granja en todo el condado —¡en toda Inglaterra!— poseída y gobernada por animales. Ninguno, ni el más joven, ni siquiera los recién llegados, traídos desde granjas a diez o veinte millas de distancia, dejaron de maravillarse por ello. Y cuando sentían tronar la escopeta y veían la bandera verde ondeando al tope del mástil, sus corazones se hinchaban de inextinguible orgullo, y la conversación siempre giraba en torno a los heroicos días de antaño, la expulsión de Jones, la inscripción de los siete mandamientos, las grandes batallas en que los invasores humanos fueron derrotados. Ninguno de los viejos ensueños había sido abandonado. La República de los animales que Mayor pronosticara, cuando los campos verdes de Inglaterra no fueran hollados por pies humanos, era todavía su aspiración. Algún día llegaría; tal vez no fuera pronto, quizá no sucediera durante la existencia de la actual generación de animales, pero vendría. Hasta la melodía de «Bestias de Inglaterra» era seguramente tarareada a escondidas aquí o allá; de cualquier manera, era un hecho que todos los animales de la granja la conocían, aunque ninguno se hubiera atrevido a cantarla en voz alta. Podría ser que sus vidas fueran penosas y que no todas sus esperanzas se vieran cumplidas; pero tenían conciencia de no ser como otros animales. Si pasaban hambre, no lo era por alimentar a tiranos como los seres humanos; si trabajaban mucho, al menos lo hacían para ellos mismos. Ninguno caminaba sobre dos pies. Ninguno llamaba a otro «amo». Todos los animales eran iguales.

Un día, a principios de verano, Squealer ordenó a las ovejas que lo siguieran, y las condujo hacia una parcela de tierra no cultivada en el otro extremo de la granja, cubierta por retoños de abedul. Las ovejas pasaron todo el día allí comiendo hojas bajo la supervisión de Squealer. Al anochecer él volvió a la casa, pero, como hacía calor, les dijo a las ovejas que se quedaran donde estaban. Y allí permanecieron toda la semana, sin ser vistas por los demás animales durante ese tiempo. Squealerestaba con ellas durante la mayor parte del día. Dijo que les estaba enseñando una nueva canción, para lo cual se necesitaba aislamiento.
Una tarde tranquila, al poco tiempo de haber vuelto las ovejas de su retiro —los animales ya habían terminado de trabajar y regresaban hacia los edificios de la granja—, se oyó desde el patio el relincho aterrado de un caballo. Alarmados, los animales se detuvieron bruscamente. Era la voz de Clover. Relinchó de nuevo y todos se lanzaron al galope entrando precipitadamente en el patio. Entonces contemplaron lo que Clover había visto.

Era un cerdo, caminando sobre sus patas traseras.

Sí, era Squealer. Un poco torpemente, como si no estuviera totalmente acostumbrado a sostener su gran volumen en aquella posición, pero con perfecto equilibrio, estaba paseándose por el patio. Y poco después, por la puerta de la casa apareció una larga fila de tocinos, todos caminando sobre sus patas traseras. Algunos lo hacían mejor que otros, si bien unto o dos andaban un poco inseguros, dando la impresión de que les hubiera agradado el apoyo de un bastón, pero todos ellos dieron con éxito una vuelta completa por el patio. Finalmente se oyó un tremendo ladrido de los perros y un agudo cacareo del gallo negro, y apareció Napoleón en persona, erguido majestuosamente, lanzando miradas arrogantes hacia uno y otro lado y con los perros brincando alrededor.

Llevaba un látigo en la mano.

Se produjo un silencio de muerte. Asombrados, aterrorizados, acurrucados unos contra otros, los animales observaban la larga fila de cerdos marchando lentamente alrededor del patio. Era como si el mundo se hubiera vuelto del revés. Llegó un momento en que pasó la primera impresión y, a pesar de todo —a pesar de su terror a los perros y de la costumbre, adquirida durante muchos años, de nunca quejarse, nunca criticar—, estaba a punto de saltar alguna palabra de protesta. Pero en ese preciso instante, como obedeciendo a una señal, todas las ovejas estallaron en un tremendo balido: «¡Cuatro patas sí, dos patas mejor! ¡Cuatro patas sí, dos patas mejor! ¡Cuatro patas sí, dos patas mejor! ».
El cántico siguió durante cinco minutos sin parar. Y cuando las ovejas callaron, la oportunidad para protestar había pasado, pues los cerdos entraron nuevamente en la casa.
Benjamín sintió que un hocico le rozaba el hombro. Se volvió. Era Clover. Sus viejos ojos parecían más apagados que nunca. Sin decir nada; le tiró suavemente de la crín y lo llevó hasta el extremo del granero principal, donde estaban inscritos los siete mandamientos. Durante un minuto o dos estuvieron mirando la paredalquitranada con sus blancas letras.
—La vista me está fallando —dijo ella finalmente—. Ni aun cuando era joven podía leer lo que estaba ahí escrito.. Pero me parece que esa pared está cambiada. ¿Están igual que antes los siete mandamientos, Benjamín?
Por primera vez Benjamín consintió en romper la costumbre y leyó lo que estaba escrito en el muro. Allí no había nada excepto un solo Mandamiento. Éste decía:

TODOS LOS ANIMALES SON IGUALES, PERO ALGUNOS ANIMALES SON MÁS IGUALES QUE OTROS. 

Después de eso no les resultó extraño que al día siguiente los cerdos que estaban supervisando el trabajo de la granja, llevaran todos un látigo en la mano. No les pareció raro enterarse de que los cerdos se habían comprado una radio, estaban gestionando la instalación de un teléfono y se habían suscrito a John Bull, Tit-Bits y al Daily Mirror. No les resultó extraño cuando vieron a Napoleón paseando por el jardín de la casa con una pipa en la boca; no, ni siquiera cuando los cerdos sacaron la ropa del señor Jones de los roperos y se la pusieron; Napoleón apareció con una chaqueta negra, pantalones bombachos y polainas de cuero, mientras que su favorita lucía el vestido de seda que la señora Jones acostumbraba a usar los domingos.
Una semana después, una tarde, cierto número de coches llegó a la granja. Una delegación de granjeros vecinos había sido invitada para realizar una visita. Recorrieron la granja y expresaron gran admiración por todo lo que vieron, especialmente el molino.

Los animales estaban escardando el campo de nabos. Trabajaban casi sin despegar las caras del suelo y sin saber a quien debían temer más: si a los cerdos o a los visitantes humanos.
Esa noche se escucharon fuertes carcajadas y canciones desde la casa. El sonido de las voces entremezcladas despertó repentinamente la curiosidad de los animales. ¿Qué podía estar sucediendo allí, ahora que, por primera vez, animales y seres humanos estaban reunidos en igualdad de condiciones? De común acuerdo se arrastraron en el mayor silencio hasta el jardín de la casa.

Al llegar a la entrada se detuvieron, medio asustados, pero Clover avanzó resueltamente y los demás la siguieron. Fueron de puntillas hasta la casa, y los animales de mayor estatura espiaron por la ventana del comedor. Allí, alrededor de una larga mesa, estaban sentados media docena de granjeros y media docena de los cerdos más eminentes, ocupando Napoleón el puesto de honor en la cabecera. Los cerdos parecían encontrarse en las sillas completamente a sus anchas. El grupo estaba jugando una partida de naipes, pero la habían suspendido un momento, sin duda para brindar. Una jarra grande estaba pasando de mano en mano y los vasos se llenaban de cerveza una y otra vez.
El señor Pilkington, de Foxwood, se puso en pie, con un vaso en la mano. Dentro de un instante, explicó, iba a solicitar un brindis a los presentes. Pero, previamente, se consideraba obligado a decir unas palabras.
«Era para él motivo de gran satisfacción —dijo—, y estaba seguro que para todos los asistentes, comprobar que un largo período de desconfianzas y desavenencias llegaba a su fin. Hubo un tiempo, no es que él, o cualquiera de los presentes, compartieran tales sentimientos, pero hubo un tiempo en que los respetables propietarios de la "Granja Animal" fueron considerados, él no diría con hostilidad, sino con cierta dosis de recelo por sus vecinos humanos. Se produjeron incidentes desafortunados y eran fáciles los malos entendidos. Se creyó que la existencia de una granja poseída y gobernada por cerdos era en cierto modo anormal y que podría tener un efecto perturbador en el vecindario. Demasiados granjeros supusieron, sin la debida información, que en dicha granja prevalecía un espíritu de libertinaje e indisciplina. Habían estado preocupados respecto a las consecuencias que ello acarrearía a sus propios animales o aun sobre sus empleados del género humano. Pero todas estas dudas ya estaban disipadas. Él y sus amigos acababan de visitar "Granja Animal" y de inspeccionar cada pulgada con sus propios ojos. ¿Y qué habían encontrado? No solamente los métodos más modernos, sino una disciplina y un orden que debían servir de ejemplo para los granjeros de todas partes. Él creía que estaba en lo cierto al decir que los animales inferiores de "Granja Animal" hacían más trabajo y recibían menos comida que cualquier animal del condado. En verdad, él y sus colegas visitantes observaron muchos detalles que pensaban implantar en sus granjas inmediatamente.
»Querría terminar mi discurso —dijo— recalcando nuevamente el sentimiento amistoso que subsistía, y que debía subsistir, entre "Granja Animal" y sus vecinos. Entre los cerdos y los seres humanos no había, y no debería haber, ningún choque de intereses de cualquier clase. Sus esfuerzos y sus dificultades eran idénticos. ¿No era el problema laboral el mismo en todas partes?» Aquí pareció que el señor Pilkington se disponía a contar algún chiste preparado de antemano, pero por un instante le dominó la risa, y no pudo articular palabra. Después de un rato de sofocación en cuyo transcurso sus diversas papadas enrojecieron, logró explicarse:

« ¡Si bien ustedes tienen que lidiar con sus animales inferiores —dijo— nosotros tenemos nuestras clases inferiores!».
Esta ocurrencia les hizo desternillar de risa; y el señor Pilkington nuevamente felicitó a los cerdos por las escasas raciones, las largas horas de trabajo y la falta de blandenguerías que observara en «Granja Animal».
«Y ahora —dijo finalmente—, iba a pedir a los presentes que se pusieran de pie y se cercioraran de que sus vasos estaban llenos.
»Señores —concluyó el señor Pilkington—, señores, les propongo un brindis: ¡Por la prosperidad de la «Granja Animal!»
Hubo unos vítores entusiastas y un resonar de pies y patas. Napoleón estaba tan complacido, que dejó su lugar y dio la vuelta a la mesa para chocar su vaso con el del señor Pilkington antes de vaciarlo. Cuando terminó el vitoreo, Napoleón, que permanecía de pie, insinuó que también él tenía que decir algunas palabras.

Como en todos sus discursos, Napoleón fue breve y al grano. «Él también —dijo— estaba contento de que el período de desavenencias llegara a su fin. Durante mucho tiempo hubo rumores propalados —él tenía motivos fundados para creer que por algún enemigo malévolo— de que existía algo subversivo y hasta revolucionario en sus puntos de vista y los de sus colegas. Se les atribuyó la intención de fomentar la rebelión entre los animales de las granjas vecinas. ¡Nada podía estar más lejos de la verdad! Su único deseo, ahora y en el pasado, era vivir en paz y mantener relaciones normales con sus vecinos. Esta granja que él tenía el honor de controlar —agregó— era una empresa cooperativa. Los títulos de propiedad, que estaban en su poder, pertenecían a todos los cerdos en conjunto.

»Él no creía —dijo— que aún quedaran rastros de las viejas sospechas, pero se acababan de introducir ciertos cambios en la rutina de la granja que tendrían el efecto de fomentar, aún más, la mutua confianza. Hasta entonces los animales de la granja tenían la costumbre algo tonta de dirigirse unos a otros como "camarada". Eso iba a ser suprimido. También existía otra costumbre muy rara, cuyo origen era desconocido: la de desfilar todos los domingos por la mañana ante el cráneo de un cerdo clavado en un poste del jardín. Eso también iba a suprimirse, y el cráneo ya había sido enterrado. Sus visitantes habían observado asimismo la bandera verde que ondeaba al tope del mástil. En ese caso, seguramente notaron que el asta y la pezuña blanca con que estaba marcada anteriormente fueron eliminados. En adelante, sería simplemente una bandera verde.

»Tenía que hacer una sola crítica del magnífico y amistoso discurso del señor Pilkington. El señor Pilkington hizo referencia en todo momento a "Granja Animal". No podía saber, naturalmente —porque él, Napoleón, iba a anunciarlo por primera vez— que el nombre de "Granja Animal" había sido abolido. Desde ese momento la granja iba a ser conocida como "Granja Manor", que era su nombre verdadero y original.
»Señores —concluyó Napoleón—, os voy a proponer el mismo brindis de antes, pero de otra forma. Llenad los vasos hasta el borde. Señores, éste es mi brindis: ¡Por la prosperidad de la «Granja Manor!»
Se repitió el mismo cordial vitoreo de antes y los vasos fueron vaciados de un trago. Pero a los animales, que desde fuera observaban la escena, les pareció que algo raro estaba ocurriendo. ¿Qué era lo que se había alterado en los rostros de los cerdos? Los viejos y apagados ojos de Clover pasaron rápida y alternativamente de un rostro a otro. Algunos tenían cinco papadas, otros tenían cuatro, aquellos tenían tres. Pero ¿qué era lo que parecía desvanecerse y transformarse? Después, finalizados los aplausos, los concurrentes cogieron nuevamente los naipes y continuaron la partida interrumpida, alejándose los animales en silencio.

Pero no habían dado veinte pasos cuando se pararon bruscamente. Un enorme alboroto de voces venía desde la casa. Regresaron corriendo y miraron nuevamente por la ventana. Sí, se estaba desarrollando una violenta discusión: gritos, golpes sobre la mesa, miradas penetrantes y desconfiadas, negativas furiosas. El origen del conflicto parecía ser que tanto Napoleón como el señor Pilkington habían descubierto simultáneamente un as de espadas cada uno.

Doce voces gritaban enfurecidas, y eran todas iguales. No había duda de la transformación ocurrida en las caras de los cerdos. Los animales asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo; y, nuevamente, del cerdo al hombre; pero ya era imposible distinguir quién era uno y quién era otro.


Capítulo X de Rebelión en la Granja de George Orwell.



(Capítulo IX y anteriores aquí)


viernes, abril 26, 2013

Bilbao Basket: Agradecimiento a la afición

El coste de ser Iron Man

Video- Enfrentamiento entre Ada Colau y Carlos Iturgaiz en el Parlamento Europeo

Aquí llega Condemor, el pecador de la pradera (Película completa)



Tu tocales los cojones a mis perros....

Pacific Rim Official Trailer #1 (2013) - Guillermo del Toro Movie HD



Gggggggggggggaaaaaaaaaaannnnnnnnnnnnaaaaaaaaaaassssssssssssssssss..............!!!!!!!!!!!!

'Trabajo seguro' para los ecuatorianos en España que quieran volver a casa


El Gobierno de Ecuador crea un plan con 20.000 puestos de trabajo al menos para los ecuatorianos que regresen, el Bienvenido a Casa.

Mas info aqui.

María de los Llanos de Luna y los pijos (video)


Info sobre este despropósito de la Delegada del Gobierno aquí.

How Animals Eat Their Food

Gandalf Sax guy 10 Hours

The Matrix - Bullet Time

Así publicará Dolmen a Johan y Pirluit



Después de casi 35 años sin publicar en castellano, desde que Bruguera editara El Señor de Pikoduro en 1979 dentro de la colección Olé, por fin volveremos a ver las aventuras de Johan y Pirluit en nuestro país.

Será el próximo mes de junio cuando aparecerá el primero de volúmenes en nuestro país conteniendo los álbumes 10 y 11 de la edición francesa: La Guerra de las Siete Fuentes (1961) y El anillo de los Castellac (1962). La idea era la de incluir también El País Maldito, hecho que no será finalmente posible al tratarse de álbumes de 60 páginas (en vez de las 44-48 habituales) y contener un amplio abanico de extras.


 El formato de los integrales será de 22×29 cm, a color y tapa dura, siendo el precio inicial barajado de 29,95 euros, al tratarse de una edición limitada que ni por asomo se acerca a la que, por ejemplo, debió de hacer Dupuis en Francia.

 A continuación aparecerá un segundo volumen con los álbumes 12-14 de la edición francesa: El País Maldito (1964), El sortilegio de Malasombra (1970) y el inédito en castellano La Horda del Cuervo (1994).

El tercer volumen contendrá las tres últimas historias de los personajes publicadas hasta el momento entre 1995 y 2001. La idea es continuar posteriormente con otros tres volúmenes que recojan las 9 primeras aventuras de Johan y Pirluit. Cada integral irá numerado en función de los seis tomos que se pretende tenga esta colección.

 Dolmen, siguiendo su política de intentar cuidar al máximo la edición de sus obras y de escuchar las sugerencias de sus lectores, ha decidido mantener el formato original, publicar numerosos extras en cada tomo o mantener los nombres más tradicionales de los personajes, (evitando denominaciones como Jano, Juan o Jan y Guillermo).

 Fuente:
dolmeneditorial.com


Recordando el cumpleaños de Shakespeare con Throne of Blood de Akira Kurosawa (Completa) y el Macbeth de Norma

Tal día como hoy hace la hostia de años, se dice fiable que nació en 1564, vino al mundo el amigo William Shakespeare, del que creo no hace falta presentación, y si la hace ahí dejé linkado su sitio de la Wikipedia.

Huelga decir a estas alturas lo importante que es ha sido y será este irrepetible, magnífico escritor, que además de reconocido por la crítica estudiosa, es uno de los favoritos de mucha gente de pie, entre los que me incluyo.

Pues bien, los amigos de Norma Editorial, atentos ellos, casualmente sacaron los pasados días, durante el Salón del Cómic de Barcelona una estupenda adaptación de la una de las más clásicas tragedias de Shakespeare, Macbeth.

.

Estupendo cómic, en el que los autores van mas allá de la simple adaptación, poniendo su grano de arena tanto en el texto, que pese a su fidelidad absoluta se nos presenta actualizado y fresco, adaptado al lenguaje del cómic actual, como en el dibujo, que se beneficia de un trazo poderoso a la vez que sutil, (al igual que la propia pluma de Shakespeare), y de una paleta de colores potente pero sombría, triste, pobre, húmeda, fría,  una clara referencia la época en la que se desarrollan los acontecimientos, en la que destacó el brillo del  rojo de la sangre sobre todo lo demás. Como en este cómic.

Asi pues ya sabes, si te apetece recordar aquella época, y como nos la contó el bardo inglés por excelencia, con las traiciones de Lord y Lady Macbeth, y con esos amigos y enemigos que fueron Banquo, Lennox y McDuff y otros implicados en lo acontecido con el Rey Duncan, esta es una buena oportunidad.

Como buena es la libre adaptación de este texto que hizó para la gran pantalla en su día Akira Kurosawa, que dejo abajo completa con subtítulos en inglés.

Cine del bueno del magnífico director japonñes con su actor fetiche al frente, Toshiro Mifune en otra de sus excelsas interpretaciones.

Tragedia shakespeariana llevada al Japon feudal, que de nuevo nos trae a un hombre fuerte en la lucha, pero débil ante su mujer....





throne_of_blood_1957_part_1 por the_scary_one
throne_of_blood_1957_part_2 por the_scary_one
throne_of_blood_1957_part_3 por the_scary_one
throne_of_blood_1957_part_4 por the_scary_one
throne_of_blood_1957_part_5 por the_scary_one

Por qué los muertos en Siria interesan menos que en Boston


Durante los días siguientes al atentado de Boston, a 15 kilómetros al suroeste de Damasco, en Jdeidet al-Fadel, morían docenas de sirios. El recuento varía: desde al menos 85 a más de 250 personas.
Pero el mundo estaba pendiente de Boston, donde murieron 3. Algunos culpaban de este desprecio a los medios y a la falta de sensibilidad occidental. Quizá sea así. Pero es más natural de lo que parece, por estos tres motivos:

1. Interesa lo nuevo, inesperado y cercano. La actualidad es clave en periodismo porque lo que acaba de pasar interesa más. El funcionamiento del FBI y sus errores son más seguidos cuando se descubre que la agencia no prestó suficiente interés a Tamerlan Tsarnaev. Hace un mes, cuando nada hacía prever algo así, un artículo sobre el FBI no se hubiera publicado.

En 2012 murieron 31.672 americanos por armas de fuego y solo 17 por terrorismo. Todos sabemos cómo y dónde ocurren los tiroteos: barrios degradados, drogas, peleas, accidentes. Son lugares y situaciones a evitar. Pero el terrorismo es más imprevisible. En Estados Unidos, la mayoría conoce a alguien con armas. Pero, ¿por qué un ciudadano se vuelve terrorista? Es una pregunta sin respuesta, pero que fascina.
El éxito también atrae. Desde Boston, los servicios de seguridad canadienses y españoles han detenido a sospechosos de preparar atentados. Nadie les ha prestado mucha atención. Sus historias se hubieran convertido en atractivas si hubieran logrado el objetivo de matar. La cercanía geográfica de la amenaza también hace algo más interesante.

El modo más cínico de hacer que la guerra en Siria se vuelva importante para Occidente es que jóvenes occidentales que hayan ido allí a luchar -hay unos centenares- vuelvan radicalizados y atenten. Los gobiernos de Europa y Estados Unidos presionarían para solucionar Siria.

2. En Siria ocurre lo mismo desde hace meses. La masacre de Jdeidet al-Fadel no es la primera que ocurre en Siria. La guerra entre el régimen y los rebeldes islamistas y seculares lleva ya más de un año. Es así de extraño, pero hoy es más noticia la destrucción de un minarete del siglo XI de la Mezquita Omeya de Alepo que las muertes cotidianas de docenas de personas. Aquí hay más fotos de antes y después:




La sociedad occidental ha pasado por todas las etapas de interés sobre Siria: una revolución auténtica, represión puntual, masacres mayores, masacres con imágenes (el brutal río de Alepo), el uso presunto de armas químicas. He podido comprobar esta evolución a través del blog y twitter: el interés es descendente desde la primera vez que se dice que ocurre. (Las visitas en el blog o los retuits son un buen modo de comprobar el interés de una noticia y a menudo exime de pecado a los periodistas.)

3. La información de Siria es incierta. Los rumores perjudican la causa de la oposición. El régimen sirio lo sabe y juega a la ambigüedad: ¿una masacre? Han sido los islamistas fieles a Al Qaeda; ¿armas químicas? Ha sido Al Qaeda. Siempre son los malos. Ante la falta de información fiable, basta con tener una excusa. Los periodistas y la gente se cansan de no saber qué hay de verdad y el alcance de cada noticia que llega de Siria. La confusión provoca desinterés.

Seguro que hay juicios morales que cada cual debe hacer sobre esta diferencia entre Boston y Siria, pero lo mejor es ahorrarse lecciones. Los medios en español podrían hacer más, pero hay suficiente información en el mundo para que uno se informe de lo que quiera. Si uno cree que su obligación es saber qué pasa en Siria, puede hacerlo.

Para quien le interese, esto es un resumen de lo que pasa en Siria.

Nadie gana de manera definitiva. El régimen se ha hecho fuerte en Damasco y la costa. Los rebeldes controlan buena parte del noreste. Ninguno de los dos bandos parece tener fuerza para dar un golpe definitivo, aunque es más probable un avance de rebeldes hacia una posible batalla de Damasco. Cuanto más meses dure la incertidumbre, mejor para el régimen. Asad ha convencido a los alauíes que luchan por su supervivencia, que está ligada al destino del régimen.

Irán y Rusia no han abandonado al régimen. Los dos grandes aliados del presidente Asad siguen ahí. El régimen se encarga de darlo aconocer tanto como puede. Es un modo de avisar que les queda cuerda. En la foto, un avión de carga ruso trae ayuda para el pueblo sirio en su lucha contra “la conspiración dirigida por Estados Unidos, la OTAN y sus 




La oposición no está unida. Un periodista del Guardian acaba devolver de Damasco con una visa del ejército. Dice que nadie allí prevé un futuro estado islámico, aunque caiga Asad. Pero en las zonas que controla la oposición, hay fricciones graves entre los rebeldes islamistas y seculares.

Estados Unidos tiene más dudas. El Departamento de Defensa haenviado 200 soldados a Jordania para vigilar qué ocurre en Siria. Si cayera el régimen y llegara el caos, esos 200 podrían convertirse en 20 mil. El primer objetivo sería el control de los arsenales de armas químicas.

El ejército israelí dijo el martes que tenía pruebas de que Asad había usado armas químicas. Obama dijo que si Siria usaba armas químicas, habría cruzado una línea roja. El problema de las líneas rojas es que si se traspasan y no haces nada, quedas mal y débil. Por eso, Estados Unidos dice que no tiene pruebas definitivas de su uso. Aquí dicen que la CIA ha pedido muestras de tierra y orina a los rebeldes. Asad podría tantear el terreno para comprobar si Obama tendrá valor de intervenir.

Estados Unidos teme cada vez más un derrumbe del régimen. Preferiría ahora una salida pactada. Pero ya hace meses que se hace difícil imaginar que la oposición pueda pactar con el régimen. Haría falta, como mínimo, que Asad se fuera. En 2014 se acaba su mandato y debería haber elecciones. No parece que nada vaya a cambiar antes.

Estados Unidos tiene solo dos prioridades en Siria hoy: el control de las armas químicas y que Siria no se convierta en una base para terroristas como lo fue Afganistán y pueden serlo zonas de Yemen, Somalia o incluso Mali. Una prioridad menos publicada es evitar que la guerra en Siria afecte a los países vecinos. Al principio se hablaba de una zona de seguridad para proteger a los sirios, ahora para que la guerra no traspase fronteras.

Hay ahora 3,6 millones de refugiados, 6 millones de desplazados en el interior del país y unos 70 mil muertos. Nada prevé una mejora en breve, más bien al contrario. Los sirios han aceptado que su país no volverá ser normal durante bastante tiempo. No solo huyen, sino que trasladan sus negocios al extranjero; el mejor shawarma del país, también.

Fuente:
obamaworld.es

25A - La policía evita la celebración de un cumpleaños no autorizado

En Espagne, "sans l'économie souterraine, il y aurait déjà eu une révolution"


Artículo en Le Monde

Missing Brown University student found dead in Providence River, authorities confirm



  Info aqui.

jueves, abril 25, 2013

2013 NBA Playoffs: Feel This Moment

Dora cualquier día de estos...


Uno de perros...


Rasputin vs Stalin. Epic Rap Battles of History Season 2 finale.

Monster de Urasawa a la HBO con Del Toro al frente


Y con guiones de Steve Thompson, responsable de otros escritos como Doctor Who y Sherlock...casi ná...

Toda la info aquí.

Mortadelo y Filemón: el caso de los problemas idiomáticos y culturales.

Mortadelo y Filemón, la historieta cómica más famosa de la cultura española, de la cual creo sobran las presentaciones, habla desde hace años diferentes idiomas. Y es que el famoso cómic de Francisco Ibañez se puede encontrar traducido en más de una docena de idiomas, de los cuales se destacan para este interesante artículo sus adaptaciones en alemán y francés.




 Mas en el link resaltado arriba o aquí.

Need a Hand? A Pokemon Flash Cartoon

Game of Thrones theme music performed on the UW-Madison Carillon

Brushy One String - Chicken in The Corn

Esto es una bici...

En la ducha

miércoles, abril 24, 2013

Jo, jo, jo...!!!



Sinceramente pensaba que la cosa iba a ser para Dortmund, pero más picado....jo, jo, jo...!!!!

Y mientras tanto Daft Punk....

Hedningarna - Drafur Och Gildur

martes, abril 23, 2013

Se viene, y lo vengo...



....diciendo todo el año, que equipazo es este Bayern...¡¡¡

(Javi partidazo por cierto)

¡Suertudo! Joe Berti sobrevivió a explosiones en Boston y Texas


Toda la info aqui.

Poster y trailer de Manborg


Descubierto una vez mas gracias a Uroloki.

Los ejércitos del averno han llegado a la Tierra, y todo lo que se opone al paso del villano Conde Draculon (Adam Brooks) y a la total extinción de la humanidad es un grupo de tipos bastante especial liderada por el poderoso Manborg (Matthew Kennedy), un guerrero medio humano, medio máquina y todo héroe!

Flipante es poco...

 
Manborg trailer from MPI Media Group on Vimeo.

¿Realmente estás haciendo lo que te hace feliz? - Subtítulos en Español

Y desde el miércoles hasta el domingo en Abusu (La Peña)


Non è facile - La Pegatina

lunes, abril 22, 2013

Kárate a muerte en Torremolinos (Película completa)



Kárate a muerte en Torremolinos es una película de cine española del 2003, dirigida por Pedro Temboury. Según la revista Fotogramas es "La peor película estrenada en una sala española". 

El título de la película es igual que el de Kárate a muerte en Bangkok del mítico Bruce Lee.


Año 2000. El malvado doctor Malvedades va a Torremolinos para resucitar a cuatro karatecas ahogados en la bahía de Málaga mientras ejercían como mercenarios en la Segunda Guerra Mundial. Con la ayuda de los zombis, secuestra a cinco jóvenes recién desvirgadas, con la intención de despertar al monstruo Jocántaro, bestia mitad pulpo-mitad centollo, y con su ayuda dominar el mundo.
Jess, un surfista católico y célibe, reúne a un grupo de amigos (un karateca, un cura, una monja y un yuppie) y acuden al rescate de Danuta, una de las chicas secuestradas y novia de Jess. Para enfrentarse a los secuaces de Malvedades, invocan el espíritu del señor Miyagi para que les enseñe kárate.
Paralelamente, las autoridades han puesto en manos de Chuck Lee, famoso karateca, y el doctor Orloff, parapsicólogo adicto al cannabis, la resolución del secuestro de las adolescentes.
Con Curro Cruz, Jess Franco, Sonia Okomo, Paul Lapidus, Julio San Juan, Juanma Lara, Carol Salvador, Lucio Romero, Manuel Romo, Angie Barea, Pedro Temboury y Jordi Costa. 
Aquí os la dejo:

Robber gets a warm welcome by home owner

If the Moon were replaced with some of our planets

El video de Ellie Coles bailando en la parada del autobús

Llega la Basauri Kómic Azoka



El Basuri Komik Azoka, el único mercado de cómic de segunda mano y de coleccionismo de Bizkaia, contará con trece stands. El próximo domingo, día 28 de abril, la Torre de Ariz acogerá este espacio que se enmarca dentro de las actividades del programa Basauri Komik, una propuesta de la casa de cultura que nace con la intención de aglutinar y dar un impulso a su apuesta por todo lo que rodea a esta forma de expresión artística. Los escaparates presentes en este mercado, abierto de 11.30 a 14.30 horas y de 17.00 a 20.00 horas, contarán con publicaciones de segunda mano, ocasión, coleccionismo y autoeditados.
Con Basauri Komik, la casa de cultura pretende mostrar la actualidad del mundo de las viñetas a través de diferentes actividades. Además del mercado, el programa de Basauri Komik se completa con el concurso de cómic Ganorabako -que cumple su décimo aniversario-, exposiciones, charlas, etc.
Fuente:
deia.com

Poster y trailer de Man of Tai Chi



Pinta bien, pese a que eso de que director Keanu Reeves asusta...

 

2312, la novela de Kim Stanley Robinson nominada al Hugo llegará en junio



Info aquí.

Is tropical - Dancing Anymore

IS TROPICAL - "Dancing Anymore" / NEW SINGLE! from Maison Kitsuné on Vimeo.

Rebelión en la granja (Cap.IX)

(Capítulo VIII y anteriores aquí)



El casco partido de Boxer tardó mucho en curar. Habían comenzado la reconstrucción del molino al día siguiente de terminarse los festejos de la victoria. Boxer se negó a tomar ni siquiera un día de asueto, e hizo cuestión de honor el no dejar ver que estaba dolorido. Por las noches le admitía reservadamente a Clover que el casco le molestaba mucho. Clover lo curaba con emplastos de yerbas que preparaba mascándolas, y tanto ella como Benjamín pedían a Boxer que trabajara menos. «Los pulmones de un caballo no son eternos», le decía ella. Pero Boxer no le hacía caso. Sólo le quedaba —dijo— una verdadera ambición: ver el molino bien adelantado antes de llegar a la edad de retirarse.

Al principio, cuando se formularon las leyes de «Granja Animal», se fijaron las siguientes edades para jubilarse; caballos y cerdos a los doce años, vacas a los catorce, perros a los nueve, ovejas a los siete y las gallinas y los gansos a los cinco. Se establecieron pensiones generosas para la vejez. Hasta entonces ningún animal se había retirado, pero últimamente la discusión del asunto fue en aumento. Ahora que el campito de detrás de la huerta se había destinado para la cebada, circulaba el rumor de que alambrarían un rincón de la pradera larga, convirtiéndolo en campo donde pastarían los animales jubilados. Para caballos, se decía, la pensión sería de cinco libras de maíz por día y en invierno quince libras de heno, con una zanahoria o posiblemente una manzana los días de fiesta. Boxer iba a cumplir los doce años a fines del verano del año siguiente.

Mientras tanto, la vida seguía siendo dura. El invierno era tan frío como el anterior, y la comida aún más escasa. Nuevamente fueron reducidas todas las raciones, exceptuando las de los cerdos y las de los perros. « Una igualdad demasiado rígida en las raciones —explicó Squealer—, sería contraria a los principios del Animalismo». De cualquier manera no tuvo dificultad en demostrar a los demás que, en realidad, no estaban faltos de comida, cualesquiera que fueran las apariencias. Ciertamente, fue necesario hacer un reajuste de las raciones (Squealer siempre mencionaba esto como «reajuste», nunca como «reducción»), pero comparado con los tiempos de Jones, la mejoría era enorme. Leyéndoles las cifras con voz chillona y rápida, les demostró detalladamente que contaban con más avena, más heno, y más nabos de los que tenían en los tiempos de Jones; que trabajaban menos horas, que el agua que bebían era de mejor calidad, que vivían más años, que una mayor proporción de criaturas sobrevivía a la infancia y que tenían más paja en sus pesebres y menos pulgas. Los animales creyeron todo lo que dijo. En verdad, Jones, y lo que él representaba, casi se había borrado de sus memorias. Ellos sabían que la vida era dura y áspera, que muchas veces tenían hambre y frío, y generalmente estaban trabajando cuando no dormían. Pero, sin duda alguna, peor había sido en los viejos tiempos. Sentíanse contentos de creerlo así. Además, en aquellos días fueron esclavos y ahora eran libres, y eso representaba mucha diferencia, como Squealer nunca se olvidaba de señalarles.

Había muchas bocas más que alimentar. En el otoño las cuatro cerdas tuvieron crías simultáneamente, amamantando, entre todas, treinta y un cochinillos. Los jóvenes cerdos eran manchados, y como Napoleón era el único verraco en la granja, no fue difícil adivinar su origen paterno. Se anunció que más adelante, cuando se compraran ladrillos y maderas, se construiría una escuela en el jardín. Mientras tanto, los lechones fueron educados por Napoleón mismo en la cocina de la casa. Hacían su gimnasia en el jardín, y se les disuadía de jugar con los otros animales jóvenes. En esa época, también se implantó la regla de que cuando un cerdo y cualquier otro animal se encontraran en el camino, el segundo debía hacerse a un lado; y asimismo que los cerdos, de cualquier categoría, iban a tener el privilegio de adornarse con cintas verdes en la cola, los domingos.
La granja tuvo un año bastante próspero, pero aún andaban escasos de dinero. Faltaban por adquirir los ladrillos, la arena y el cemento necesarios para la escuela e iba a ser preciso ahorrar nuevamente para la maquinaria del molino. Se requería, además, petróleo para las lámparas, y velas para la casa, azúcar para la mesa de Napoleón (prohibió esto a los otros cerdos, basándose en que los hacía engordar) y todos los enseres corrientes, como herramientas, clavos, hilos, carbón, alambre, hierros y bizcochos para los perros. Una parva de heno y parte de la cosecha de patatas fueron vendidas, y el contrato de venta de huevos se aumentó a seiscientos por semana, de manera que aquel año las gallinas apenas empollaron suficientes pollitos para mantener las cifras al mismo nivel. Las raciones, rebajadas en diciembre, fueron disminuidas nuevamente en febrero, y se prohibieron las linternas en los pesebres para economizar petróleo. Pero los cerdos parecían estar bastante a gusto y, en realidad, aumentaban de peso. Una tarde, a fines de febrero, un tibio y apetitoso aroma, como jamás habían percibido los animales, llegó al patio, transportado por la brisa y procedente de la casita donde se elaboraba cerveza en los tiempos de Jones, casa que se encontraba más allá de la cocina. Alguien dijo que era el olor de la cebada hirviendo. Los animales husmearon hambrientos y se preguntaron si se les estaba preparando un pienso caliente para la cena. Pero no apareció ningún pienso caliente, y el domingo siguiente se anunció que desde ese momento toda la cebada sería reservada para los cerdos. El campo detrás de la huerta ya había sido sembrado con cebada. Y pronto se supo que todos los cerdos recibían una ración de una pinta de cerveza por día, y medio galón para el mismo Napoleón, que siempre se le servía en la sopera del juego guardado en la vitrina de cristal.

Pero si bien no faltaban penurias que aguantar, en parte estaban compensadas por el hecho de que la vida tenía mayor dignidad que antes. Había más canciones, más discursos, más desfiles. Napoleón ordenó que una vez por semana se hiciera algo denominado Demostración Espontánea, cuyo objeto era celebrar las luchas y triunfos de la «Granja Animal». A la hora indicada, los animales abandonaban sus tareas y desfilaban por los límites de la granja en formación militar, con los cerdos a la cabeza, luego los caballos, las vacas, las ovejas y después las aves. Los perros marchaban a los lados y a la cabeza de todos, el gallo negro de Napoleón. Boxer yClover llevaban siempre una bandera verde marcada con el asta y la pezuña y el lema: « ¡Viva el Camarada Napoleón!». Luego venían recitales de poemas compuestos en honor de Napoleón y un discurso de Squealer dando detalles de los últimos aumentos en la producción de alimentos, y en algunas ocasiones se disparaba un tiro de escopeta. Las ovejas eran las más aficionadas a las Demostraciones Espontáneas, y si alguien se quejaba (como lo hacían a veces algunos animales, cuando no había cerdos ni perros) alegando que se perdía tiempo y se aguantaba un largo plantón a la intemperie, las ovejas lo acallaban infaliblemente con un estentóreo: «¡Cuatro patas sí, dos pies no! ». Pero, a la larga, a los animales les gustaban esas celebraciones. Resultaba satisfactorio el recuerdo de que, después de todo, ellos eran realmente sus propios amos y que todo el trabajo que efectuaban era en beneficio común. Y así, con las canciones, los desfiles, las listas de cifras de Squealer, el tronar de la escopeta, el cacareo del gallo y el flamear de la bandera, podían olvidar por algún tiempo que sus barrigas estaban poco menos ya que vacías.
En abril, «Granja Animal» fue proclamada República, y se hizo necesario elegir un Presidente.

Había un solo candidato: Napoleón, que resultó elegido por unanimidad. El mismo día se reveló que se descubrieron nuevos documentos dando más detalles referentes a la complicidad de Snowball con Jones. Según ellos, parecía que Snowball no sólo trató de hacer perder la «Batalla del Establo de las Vacas» mediante una estratagema, como habían supuesto los animales, sino que estuvo peleando abiertamente a favor de Jones. En realidad, fue él quien dirigió las fuerzas humanas y arremetió en la batalla con las palabras «¡Viva la Humanidad!». Las heridas sobre el lomo de Snowball, que varios animales aún recordaban haber visto, fueron infligidas . por los dientes de Napoleón.

A mediados del verano, Moses, el cuervo, reapareció repentinamente en la granja, tras una ausencia de varios años. No había cambiado nada, continuaba sin hacer trabajo alguno y se expresaba igual que siempre respecto al Monte Azúcar. Solía posarse sobre un poste, batía sus negras alas y hablaba durante horas a cualquiera que quisiera escucharlo. «Allá arriba, camaradas —decía, señalando solemnemente el cielo con su pico largo—, allá arriba, exactamente detrás de esa nube oscura que ustedes pueden ver, allí está situado Monte Azúcar, esa tierra feliz donde nosotros, pobres animales, descansaremos para siempre de nuestras fatigas». Hasta sostenía haber estado allí en uno de sus vuelos a gran altura, y haber visto los campos perennes de trébol y las tartas de semilla de lino y los terrones de azúcar creciendo en los cercados. Muchos de los animales le creían. Actualmente, razonaban ellos, sus vidas no eran más que hambre y trabajo; ¿no resultaba, entonces, correcto y justo que existiera un mundo mejor en alguna parte? Una cosa difícil de determinar, era la actitud de los cerdos hacia Moses. Todos ellos declaraban desdeñosamente que sus cuentos respecto a Monte Azúcar eran mentiras y, sin embargo, le permitían permanecer en la granja, sin trabajar, con una pequeña ración de cerveza por día.

Después de habérsele curado el casco, Boxer trabajó más que nunca. Ciertamente, todos los animales trabajaron como esclavos aquel año. Aparte de las faenas corrientes de la granja y la reconstrucción del molino, estaba la escuela para los cerditos, que se comenzó en marzo. A veces, las largas horas de trabajo con insuficiente comida, eran difíciles de aguantar, pero Boxer nunca vaciló. En nada de lo que él decía o hacía se exteriorizaba señal alguna de que su fuerza ya no fuese la de antes. Únicamente su aspecto estaba un poco cambiado. Su pelaje era menos brillante y sus ancas parecían haberse contraído. Los demás decían queBoxer se restablecería cuando apareciera el pasto de primavera; pero llegó la primavera y Boxer no engordó. A veces, en la ladera que llevaba hacia la cima de la cantera, cuando esforzaba sus músculos tensos por el peso de alguna piedra enorme, parecía que nada lo mantenía en pie excepto su voluntad de continuar. En estos momentos se adivinaba que sus labios pronunciaban las palabras: «Trabajaré más fuerte» porque voz no le quedaba. Nuevamente Clover y Benjamín le advirtieron que cuidara su salud, pero Boxer no prestó atención. Su duodécimo cumpleaños se aproximaba. No le importaba lo que sucediera, con tal que se hubiera acumulado una buena cantidad de piedra antes que él se jubilara.

Un día de verano, al anochecer, se difundió rápidamente por la granja el rumor de que algo le había sucedido a Boxer. Se había ido solo para arrastrar un montón de piedras hasta el molino. Y, en efecto, el rumor era cierto. Unos minutos después dos palomas llegaron a todo volar con la noticia: « ¡Boxer se ha caído! ¡Está tendido de costado y no se puede levantar!».

Aproximadamente la mitad de los animales de la granja salieron corriendo hacia la loma donde estaba el molino. Allí yacía Boxer, entre las varas del carro, el pescuezo estirado, sin poder levantar la cabeza. Tenía los ojos vidriosos y sus flancos estaban cubiertos de sudor. Un hilillo de sangre le salía por la boca. Clovercayó de rodillas a su lado.

—¡Boxer! —gritó—, ¿cómo estás?
—Es mi pulmón —dijo Boxer con voz débil—.No importa. Yo creo que podrán terminar el molino sin mí. Hay una buena cantidad de piedra acumulada. De cualquier manera sólo me quedaba un mes más. A decir verdad, estaba esperando la jubilación. Y como también Benjamín se está poniendo viejo, tal vez le permitan retirarse al mismo tiempo, y así me hacía compañía.
—Debemos obtener ayuda inmediatamente —reclamó Clover—. Que corra alguien a comunicarle a Squealer lo que ha sucedido.

Todos los animales corrieron inmediatamente hacia la casa para darle la noticia a Squealer. Solamente se quedaron Clover y Benjamín, que se acostó al lado deBoxer y, sin decir palabra, espantaba las moscas con su larga cola. Al cuarto de hora apareció Squealer, alarmado y lleno de interés. Dijo que el camarada Napoleón, enterado con la mayor aflicción de esta desgracia que había sufrido uno de los más leales trabajadores de la granja, estaba realizando gestiones para enviar a Boxera un hospital de Willingdon para su tratamiento. Los animales se sintieron un poco intranquilos al oír esto. Exceptuando a Mollie Snowball, ningún otro animal había salido jamás de la granja, y no les agradaba la idea de dejar a su camarada enfermo en manos de seres humanos. Sin embargo, Squealer los convenció fácilmente de que el veterinario de Willingdon podía tratar el caso de Boxer más satisfactoriamente que en la granja. Y media hora después, cuando Boxer se repuso un poco, lo levantaron trabajosamente, y así logró volver renqueando hasta su establo donde Clover y Benjamín le habían preparado rápidamente una muy amplia y confortable cama de paja.

Durante los dos días siguientes, Boxer permaneció en su establo. Los cerdos habían enviado una botella grande del medicamento rosado que encontraron en el botiquín del cuarto de baño, y Clover se lo administraba a Boxer dos veces al día después de las comidas. Por las tardes permanecía en la cuadra conversando con él, mientras Benjamín le espantaba las moscas. Boxer manifestó que no lamentaba lo que había pasado. Si se reponía, podría vivir unos tres años más, y pensaba en los días apacibles que pasaría en el rincón de la pradera grande. Sería la primera vez que tendría tiempo libre para estudiar y perfeccionarse. Tenía intención, dijo, de dedicar el resto de su vida a aprender las veintidós letras restantes del abecedario.
Sin embargo, Benjamín y Clover sólo podían estar con Boxer después de las horas de trabajo, y a mediodía llegó un furgón para llevárselo. Los animales estaban trabajando bajo la supervisión de un cerdo, eliminando la maleza de los nabos, cuando fueron sorprendidos al ver a Benjamín venir a galope desde la casa, rebuznando con todas sus fuerzas. Nunca habían visto a Benjamín tan excitado; en verdad, era la primera vez que alguien lo veía galopar. «¡Pronto, pronto! —gritó—. ¡Vengan en seguida! ¡Se están llevando a Boxer! ». Sin esperar órdenes del cerdo, los animales abandonaron el trabajo y corrieron hacia los edificios de la granja. Efectivamente, en el patio había un gran furgón cerrado, con letreros en los costados, tirado por dos caballos, y un hombre de aspecto ladino tocado con un bombín aplastado en el asiento del conductor. La cuadra de Boxer estaba vacía.

Los animales se agolparon junto al carro. —¡Adiós, Boxer! —gritaron a coro—, ¡adiós!
—¡Idiotas! ¡Idiotas! —exclamó Benjamín saltando alrededor de ellos y pateando el suelo con sus cascos menudos—. ¡Idiotas! ¿No veis lo que está escrito en los letreros de ese furgón?
Aquello apaciguó a los animales y se hizo el silencio. Muriel comenzó a deletrear las palabras. Pero Benjamín la empujó a un lado y en medio de un silencio sepulcral leyó:
—«Alfredo Simmonds, matarife de caballos y fabricante de cola, Willingdon. Comerciante en cueros y harina de huesos. Se suministran perreras». ¿No entienden lo que significa eso? ¡Lo llevan al descuartizador!
Los animales lanzaron un grito de horror. En ese momento el conductor fustigó a los caballos y el furgón salió del patio a un trote ligero. Todos los animales lo siguieron, gritando. Clover se adelantó. El furgón comenzó a tomar velocidad. Clover intentó galopar, pero sus pesadas patas sólo alcanzaron el medio galope.
—¡Boxer! —gritó ella—. ¡Boxer! ¡Boxer!
En ese momento, como si hubiera oído el alboroto, la cara de Boxer, con la franja blanca en el hocico, apareció por la ventanilla trasera del carro.
—¡Boxer! —gritó Clover con terrible voz—. ¡Boxer! ¡Sal de ahí! ¡Sal pronto! ¡Te llevan hacia la muerte!
Todos los animales se pusieron a gritar:
¡Sal de ahí, Boxer, sal de ahí!», pero el furgón ya había tomado velocidad y se alejaba de ellos. No se supo si Boxer entendió lo que dijo Clover. Pero un instante después, su cara desapareció de la ventanilla y se sintió el ruido de un patear de cascos dentro del furgón. Estaba tratando de abrirse camino a patadas. En otros tiempos, unas cuantas coces de los cascos de Boxer hubieran hecho trizas el furgón. Pero, desgraciadamente, su fuerza lo había abandonado; y al poco tiempo el ruido de cascos se hizo más débil y se extinguió. En su desesperación los animales comenzaron a apelar a los dos caballos que tiraban del furgón para que se detuvieran. « ¡Camaradas, camaradas! —gritaron—. ¡No llevéis a vuestro propio hermano hacia la muerte! » Pero las estúpidas bestias, demasiado ignorantes para darse cuenta de lo que ocurría, echaron atrás las orejas y aceleraron el trote. La cara de Boxer no volvió a aparecer por la ventanilla. Era demasiado tarde cuando a alguien se le ocurrió adelantarse para cerrar el portón; en un instante el furgón salió y desapareció por el camino. Boxer no fue visto más. Tres días después se anunció que había muerto en el hospital de Willingdon, no obstante recibir toda la atención que se podía dispensar a un caballo. Squealer anunció la noticia a los demás. Él había estado presente, dijo, durante las últimas horas de Boxer.
¡Fue la escena más conmovedora que jamás haya visto! —expresó Squealer, levantando la pata para enjugar una lágrima—. Estuve al lado de su cama hasta el último instante, y al final, casi demasiado débil para hablar, me susurró que su único pesar era morir antes de haberse terminado el molino. «Adelante, camaradas —murmuró—. Adelante en nombre de la Rebelión. ¡Viva "Granja Animal"! ¡Viva el camarada Napoleón! ¡Napoleón siempre tiene razón!» Ésas fueron sus últimas palabras, camaradas.

Aquí el porte de Squealer cambió repentinamente. Permaneció callado un instante, y sus ojillos lanzaron miradas de desconfianza de un lado a otro antes de continuar. Había llegado a su conocimiento —dijo—, que un rumor disparatado y malicioso circuló cuando se llevaron a Boxer. Algunos animales notaron que el furgón que trasladó a Boxer llevaba la inscripción: «Matarife de caballos», y sacaron precipitadamente la conclusión de que ése era en realidad el destino de Boxer.Resultaba casi increíble, dijo Squealer, que un animal pudiera ser tan estúpido. Seguramente, gritó indignado, agitando la cola y saltando de lado a lado, seguramente ellos conocían a su querido Líder, camarada Napoleón, mejor que nadie. Pero la explicación, en verdad, era muy sencilla. El furgón fue anteriormente propiedad del descuartizador y había sido comprado por el veterinario, que aún no había borrado el nombre anterior. Así fue como nació el error.
Los animales quedaron muy aliviados al escuchar esto. Y cuando Squealer continuó dándoles más detalles gráficos del lecho de muerte de Boxer, la admirable atención que recibió y las costosas medicinas que abonara Napoleón sin fijarse en el precio, sus últimas dudas desaparecieron y el pesar que sintieran por la muerte de su camarada fue mitigado por la idea de que, al menos, había muerto feliz.

Napoleón mismo apareció en la reunión del domingo siguiente y pronunció una breve oración fúnebre a la memoria de Boxer. No era posible traer de vuelta los restos de su llorado camarada para ser enterrados en la Granja, pero había ordenado que se confeccionara una gran corona con laurel del jardín de la casa para ser colocada sobre la tumba de Boxer. Y pasados unos días los cerdos pensaban realizar un banquete conmemorativo en su honor. Napoleón finalizó su discurso recordándoles los dos lemas favoritos de Boxer: «Trabajaré más fuerte» y «El Camarada Napoleón tiene siempre razón», lemas, dijo, que todo animal haría bien en adoptar para sí mismo.

El día fijado para el banquete, el carro de un almacenista vino desde Willingdon y descargó un gran cajón de madera. Esa noche se oyó el ruido de cantos bullangueros, seguidos por algo que parecía una violenta disputa y terminó a eso de las once con un tremendo estrépito de vidrios rotos. Nadie se movió en la casa antes del mediodía siguiente y se corrió la voz de que los cerdos se habían agenciado dinero para comprar otro cajón de whisky.


Capítulo IX de Rebelión en la granja de George Orwell.


(Capítulo VIII y anteriores aquí)

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...