jueves, enero 16, 2014

La gran estafa americana


Peliculón absoluto.

Lo tiene todo. Un trabajo de producción y caracterización de su época, los cercanos finales de los 70/principios de los 80 clavados en su hortero exceso, una fotografía engañosamente sencilla dentro de lo perfecto de lo eficaz, pero sobre todo se cimenta en tres magníficas patas,  una guión soberbio que nos trae una historia que engancha desde el principio, personajes carísmáticos que evolucionan conforme la cosa avanza, interpretados por actores que llevan varios años en la cresta de la ola de los que están, en lo comercial y en lo artístico, en estado de gracia y, envolviendo a todo ello, una una banda sonora de las de quitar el hipo.

Historia que adapta libremente los hechos reales acontecidos en Yankilandia comenzando en 1978, historia que nos va a traer un simpático entuerto de timadores, mezclados con ambiciosos agentes en la sombra de FBI, políticos de barrio y poderosos y mas poderosos aún, la mafia chica y la mafia grande y algún que otro invitado árabe que aparecerá por ahí.

Historia que lo mismo nos está haciendo reir, que nos está haciendo llorar, como una buena cebolla con sus mil y un capas. Si, porque este peliculón es inclasificable, lo mismo estamos bailando y cantando en una discoteca atronadora o en la habitación de alguien que tiene la radio puesta, que siguiendo una preciosa historia de amor. Como al minuto siguiente podemos observar como el odio o la indiferencia surgen del desamor,o estar en la parte de atrás de un coche con una saco en la cabeza y una pistola en el cuello.

Historia que nos llega con un quinteto de interpretes principales de recibo, comandados en el lado masculino por un Christian Bale de nuevo en modomaestro de actuación camaleonico, irreconocible de entrada con su calvicie y los 30 kilos de más que se ha metido para el asunto, tremendo, al que dan la réplica masculina el buen actor que es Bradley Cooper, clavando su papel, y el sorprendente Jeremy Renner, que pese a no ser santo de mi devoción, y ser el más flojo del cartel, aquí lo da todo en su mejor interpretación hasta la fecha.

Aunque servidor se ha quedado simple y llanamente sin habla con las dos féminas del cartel, la deliciosa, expresiva como pocas, Amy Adams, que con su encanto y sus escotes se lleva por delante a todo el que se ponga en su camino, sea compañero, rival, del FBI o espectador como un servidor, logrando en esta película un papelón de los de recordar. Como se ha de recordar a la sorprendente Jennifer Lawrence, capaz de ganar un Oscar con una comedia romántica mientras se forra con los Juegos del Hambre o siendo Mística en los X-Men, y los que es más increible, capaz de repertirlo al año siguiente, robando la película que nos ocupa al resto cada vez que aparece en pantalla con su alocado personaje, que es como ella, precioso, preciso y de no saber si va o si viene, mientras es capaz de cantar como el mejor.

Todo esto que digo se ve potenciado por la maravillosa banda sonora con canciones clásicas, o no, de esos desconocidos que son Duke Ellington, Elton John , Mayssa Karaa....o Danny Elfman y  la Electric Light Orchestra...o los Bee Gees, Donna Summer y Tom Jones entre otros.....fuááá´´aááá´´aááa´´a´´aááááá.......

Si ademas le sumas un director que sabe llevar a buen puerto todo esto que tiene entre manos, y un par de buenos cameos, sobre todo uno cojonudo, tienes lo que he dicho en la primera frase, peliculón absoluto.

Puntuación: 10/10
Clásico instantáneo.

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