miércoles, junio 18, 2014

Oñati completa con éxito su primera misión espacial con el viaje del 'Txantxiku 1'


Misión cumplida. El ‘Txantxiku 1’ llegó el sábado a la estratosfera sin problemas. Y lo que es más importante, aterrizó sin sufrir daños, y con abundante información que ahora se estudiará detalladamente. «Todo ha salido perfecto», explica el fundador de Ilatargi Astronomia Taldea y uno de los responsables del proyecto, Manu Arregi.

El globo despegó a las 11:38 de Oñati en medio de una gran expectación. Ascendió durante 1 hora y 40 minutos, hasta que explotó a unos 35.000 metros de altura. Luego inició el viaje de regreso a tierra. Unos 40 minutos para acabar aterrizando en unos viñedos a un kilómetro de la localidad navarra de Viana, donde fue localizado gracias a los GPS que llevaba.

Llegaba el momento de la verdad, abrir la caja y comprobar si se había grabado algo y cómo había quedado el instrumental. Y los gritos de alegría de los integrantes de la expedición al ver las primeras imágenes en el ordenador portátil, evidenciaron la ilusión generada por el proyecto.


Una actividad para jóvenes de la ESO de los tres colegios de Oñati organizada en colaboración entre el Gazteleku, Ilatargi, el grupo de divulgación astronómica gasteiztarra ‘La otra mitad’, y la Agrupación Astronómica Vizcaína, en el que participaron mano a mano con los astrónomos doce alumnos. Primero en la preparación, y luego en el lanzamiento y la recuperación.

En el lanzamiento el principal contratiempo era que se rompiese el globo de látex (lleno de helio en el inflado), o que hubiera algún problema con la cápsula/caja (tuneada) que llevaba acoplada, y en cuyo interior colocaron concienzudamente las cámaras de fotos y vídeo ‘Go pro’, y el experimento científico de rayos cósmicos. Así que para asegurar un óptimo despegue trasladaron el despegue de Foruen Enparantza a Errementeri Plaza. Los preparativos se prolongaron casi una hora, y tras recibir el OK desde el control aéreo del aeropuerto de Loiu, la simpática ranita alzó el vuelo.

Todo fue mejor de lo previsto. «El globo subió a unos 5 metros por segundo y gracias a que la brisa era ligera, superó con nota la primera prueba de fuego: la sierra de Aizkorri –explica Arregi–. Sobrevoló Arantzazu, ya a 3.973 metros, y pasó por el sur de Zalduendo a 9.992. A 2 kilómetros al norte de Ancín (en Navarra) perdimos el contacto, y volvimos a recuperarlo al norte de Izki, en la montaña alavesa. Luego surcó la sierra cántabra sobre Meano antes de caer en Viana, 2 horas y 22 minutos después del despegue».

A medida que el globo ascendía, debido a que descendía la presión, se fue hinchando pasando de los casi dos metros de diámetro que podía tener al principio a casi 10. Fue entonces cuando estalló y comenzó a caer. Al principio muy rápido porque la ausencia de atmósfera hace que no se pueda desplegar el paracaídas, y después, ya abierto, con bastante más suavidad.

El aterrizaje fue casi perfecto, porque aunque parezca increíble, el txantxiku llegó, con la ikurriña y el casco en su sitio. También funcionaron a la perfección todos los aparatos: la grabación en vídeo, fotos secuenciales cada 5 segundos, temperatura, presión, radiación de fondo, rayos cósmicos y los sistemas de localización.

«Hemos recogido gran cantidad de datos que habrá que analizar con tiempo. Nos queda mucho trabajo, pero lo hemos pasado fenomenal» sentenciaban desde ‘La otra mitad’.


Lo cierto es que el vuelo del txantxiku astronauta de peluche, no tiene nada que envidiar al de Félix Baumgartner. Y la mascota oñatiarra puede presumir además de haber llevado la ikurriña «a lo más alto».

Fuente:
diariovasco.com

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