domingo, enero 19, 2014

Irrikitown - Izurri suntsitzailea, Espainiako selekzioaren zaleen izurriaren kontra

Juas, juas que te juas..!!

Irrikitown - PPko bertsolariak ezkontzei buruzko bertsoa bota du

Juas, juas que te juas...!!

Domingo de cortos: El Sobrino


Nacho Blasco y Nacho Rubio, dirigiendo uno y protagonizando el otro, nos traen este potente corto, premiado ya en muchos lugares, en el que un un hombre quiere ser malo para ser feliz...

 
El Sobrino from Nacho Blasco on Vimeo.

Domingo de cortos: Jacobo


El ya asentado en esto de los cortos, David del águila, escribe y dirige este corto preseleccionado para los Goya, en el cual el susodicho Jacobo, con su arma en la Guerra Civil Española, tiene que tomar la decisión mas importante de su vida...

sábado, enero 18, 2014

La maquina de follar

Hacía mucho calor aquella noche en el Bar de Tony. ni siquiera pensaba en follar. sólo en beber cerveza fresca. Tony nos puso un par para mí y para Mike el Indio, y Mike sacó el dinero. le dejé pagar la primera ronda. Tony lo echó en la caja registradora, aburrido, y miró alrededor… había otros cinco o seis mirando sus cervezas. imbéciles. así que Tony se sentó con nosotros.
-¿qué hay de nuevo, Tony? -pregunté.
-es una mierda -dijo Tony.
-no hay nada nuevo.
-mierda -dijo Tony.
-ay, mierda -dijo Mike el Indio.
bebimos las cervezas.
-¿qué piensas tú de la Luna? -pregunté a Tony.
-mierda -dijo Tony.
-sí -dijo Mike el Indio-, el que es un carapijo en la Tierra, es un carapijo en la Luna, qué mas da.
-dicen que probablemente no haya vida en Marte -comenté.
-¿y qué coño importa? -preguntó Tony.
-ay, mierda -dije-. dos cervezas más.
Tony las trajo, luego volvió a la caja con su dinero. lo guardó. volvió.
-mierda, vaya calor. me gustaría estar más muerto que los antiguos.
-¿adónde crees tú que van los hombres cuando mueren, Tony?
-¿y qué coño importa?
-¿tú no crees en el Espíritu Humano?
-¡eso son cuentos!
-¿y qué piensas del Che, de Juana de Arco, de Billy el Niño, y de todos esos?
-cuentos, cuentos.
bebimos las cervezas pensando en esto.
-bueno -dije-, voy a echar una meada.
fui al retrete y allí, como siempre, estaba Petey el Búho.
la saqué y empecé a mear.
-vaya polla más pequeña que tienes -me dijo.
-cuando meo y cuando medito sí. pero soy lo que tú llamas un tipo elástico. cuando llega el momento, cada milímetro de ahora se convierte en seis.
-hombre, eso está muy bien, si es que no me engañas. porque ahí veo por lo menos cinco centímetros.
-es sólo el capullo.
-te doy un dólar si me dejas chupártela.
-no es mucho.
-eso es más que el capullo. seguro que no tienes más que eso.
-vete a la mierda, Petey.
-ya volverás cuando no te quede dinero para cerveza.
volví a mi asiento.
-dos cervezas más -pedí.
Tony hizo la operación habitual. luego volvió.
-vaya calor, voy a volverme loco -dijo.
-el calor te hace comprender precisamente cuál es tu verdadero yo -le expliqué a Tony.
-¡corta ya! ¿me estás llamando loco?
-la mayoría lo estamos. pero permanece en secreto.
-sí, claro, suponiendo que tengas razón en esa chorrada, dime, ¿cuántos hombres cuerdos hay en la tierra? ¿hay alguno?
-unos cuantos.
-¿cuántos?
-¿de todos los millones que existen?
-sí, sí.
-bueno, yo diría que cinco o seis.
-¿cinco o seis? -dijo Mike el Indio-. ¡hombre no jodas!
-¿cómo sabes que estoy loco? di -dijo Tony-. ¿cómo podemos funcionar si estamos locos?
-bueno, dado que estamos todos locos, hay sólo unos cuantos para controlarnos, demasiado pocos, así que nos dejan andar por ahí con nuestras locuras. de momento, es todo lo que pueden hacer. yo en tiempos creía que los cuerdos podrían encontrar algún sitio donde vivir en el espacio exterior mientras nos destruían. pero ahora sé que también los locos controlan el espacio.
-¿cómo lo sabes?
-porque ya plantaron la bandera norteamericana en la luna.
-¿y si los rusos hubieran plantado una bandera rusa en la luna?
-sería lo mismo -dije.
-¿entonces tú eres imparcial? -preguntó Tony.
-soy imparcial con todos los tipos de locura.
silencio. seguimos bebiendo. Tony también; empezó a servirse whisky con agua. podía; era el dueño.
-coño, qué calor hace -dijo Tony.
-mierda, sí -dijo Mike el Indio.
entonces Tony empezó a hablar.
-locura -dijo- ¿y si os dijera que ahora mismo está pasando algo de auténtica locura?
-claro -dije.
-no, no, no… ¡quiero decir AQUI, en mi bar!
-¿sí?
-sí. algo tan loco que a veces me da miedo.
-explícame eso, Tony -dije, siempre dispuesto a escuchar los cuentos de los otros.
Tony se acercó más.
-conozco a un tío que ha hecho una máquina de follar. no esas chorradas de las revistas de tías. esas cosas que se ven en los anuncios.
botellas de agua caliente con coños de carne de buey cambiables, todas esas chorradas. este tipo lo ha conseguido de veras. es un científico alemán, lo cogimos nosotros, quiero decir nuestro gobierno. antes de que pudieran agarrarlo los rusos. no lo contéis por ahí.
-claro hombre, no te preocupes…
-von Brashlitz. el gobierno intentó hacerle trabajar en el ESPACIO. no hubo nada que hacer. es un tipo muy listo, pero no tiene en la cabeza más que esa MAQUINA DE FOLLAR. al mismo tiempo, se considera una especie de artista, a veces dice que es Miguel Angel… le dieron una pensión de quinientos dólares al mes para que pudiera seguir lo bastante vivo para no acabar en un manicomio. anduvieron vigilándole un tiempo, luego se aburrieron o se olvidaron de él, pero seguían mandándole los cheques, y de vez en cuando, una vez al mes o así, iba un agente y hablaba con él diez o veinte minutos, mandaba un informe diciendo que aún seguía loco y listo. así que él andaba por ahí de un sitio a otro, con su gran baúl rojo hasta que, por fin, una noche, llega aquí y empieza a beber. me cuenta que es sólo un viejo cansado, que necesita un lugar realmente tranquilo para hacer sus experimentos. y le escondí aquí. aquí vienen muchos locos, ya sabéis.
-sí -dije yo.
-luego, amigos, empezó a beber cada vez más, y acabó contándomelo.
había hecho una mujer mecánica que podía darle a un hombre más gusto que ninguna mujer real de toda la historia… además sin tampax, ni mierdas, ni discusiones.
-llevo toda la vida buscando una mujer así -dije yo.
Tony se echó a reír.
-y quién no. yo creía que estaba chiflado, claro, hasta que una noche después de cerrar subí con él y sacó la MAQUINA DE FOLLAR del baúl rojo.
-¿y?
-fue como ir al cielo antes de morir.
-déjame que imagine el resto -le pedí.
-imagina.
-von Brashlitz y su MAQUINA DE FOLLAR están en este momento arriba, en esta misma casa.
-eso es -dijo Tony.
-¿cuánto?
-veinte billetes por sesión.
-¿veinte billetes por follarse una máquina?
-ese tipo ha superado a lo que nos creó, fuese lo que fuese. ya lo
verás.
-Petey el Búho me la chupa y me da un dólar.
-Petey el Búho no está mal, pero no es un invento que supere a los dioses.
le di mis veinte.
-te advierto, Tony, que si se trata de una chifladura del calor, perderás a tu mejor cliente.
-como dijiste antes, todos estamos locos de todas formas. Puedes subir.
-de acuerdo -dije.
-vale -dijo Mike el Indio-. aquí están mis veinte.
-os advierto que yo sólo me llevo el cincuenta por ciento. el resto es para von Brashlitz. quinientos de pensión no es mucho con la inflación y los impuestos, y von B. bebe cerveza como un loco.
-de acuerdo -dije-. ya tienes los cuarenta. ¿dónde está esa inmortal MAQUINA DE FOLLAR?
Tony levantó una parte del mostrador y dijo:
-pasad por aquí. tenéis que subir por la escalera del fondo. Cuando lleguéis llamáis y decís «nos manda Tony».
-¿en cualquier puerta?
-la puerta 69.
-vale -dije-, ¿qué más?
-listo -dijo Tony-, preparad las pelotas.
encontramos la escalera. subimos.
-Tony es capaz de todo por gastar una broma -dije.
llegamos. allí estaba: puerta 69.
llamé:
-nos manda Tony.
-¡oh, pasen, pasen, caballeros!
allí estaba aquel viejo chiflado con aire de palurdo, vaso de cerveza en la mano, gafas de cristal doble. como en las viejas películas. tenía visita al parecer, una tía joven, casi demasiado, parecía frágil y fuerte al mismo tiempo.
cruzó las piernas, toda resplandeciente: rodillas de nylon, muslos de nylon, y esa zona pequeña donde terminan las largas medias y empieza justo esa chispa de carne. era todo culo y tetas, piernas de nylon, risueños ojos de límpido azul…
-caballeros… mi hija Tanya…
-¿qué?
-sí, ya lo sé, soy tan… viejo… pero igual que existe el mito del negro que está siempre empalmado, existe el de los sucios viejos alemanes que no paran de follar. pueden creer lo que quieran. de todos modos, ésta es mi hija Tanya…
-hola, muchachos -dijo ella sonriendo.
luego todos miramos hacia la puerta en que había ese letrero: SALA DE ALMACENAJE DE LA MAQUINA DE FOLLAR.
terminó su cerveza.
-bueno… supongo, muchachos, que venís a por el mejor POLVO de todos los tiempos…
-¡papaíto! -dijo Tanya-. ¿por qué tienes que ser siempre tan grosero?
Tanya recruzó las piernas, más arriba esta vez, y casi me corro.
luego, el profesor terminó otra cerveza, se levantó y se acercó a la puerta del letrero SALA DE ALMACENAJE DE LA MAQUINA DE FOLLAR. se volvió y nos sonrió. luego, muy despacio, abrió la puerta. entró y salió rodando aquel chisme que parecía una cama de hospital con ruedas.
el chisme estaba DESNUDO, una mesa de metal.
el profesor nos plantó aquel maldito traste delante y empezó a tararear una cancioncilla, probablemente algo alemán.
una masa de metal con aquel agujero en el centro. el profesor tenía una lata de aceite en la mano, la metió en el agujero y empezó a echar sin parar de aquel aceite. sin dejar de tararear aquella insensata canción alemana.
y siguió un rato echando aceite hasta que por fin nos miró por encima del hombro y dijo: «bonita, ¿eh?». luego, volvió a su tarea, a seguir bombeando aceite allí dentro.
Mike el Indio me miró, intentó reírse, dijo:
-maldita sea… ¡han vuelto a tomarnos el pelo!
-si -dije yo-, estoy como si llevara cinco años sin echar un polvo, pero tendría que estar loco para meter el pijo en ese montón de chatarra.
von Brashlitz soltó una carcajada. se acercó al armario de bebidas. sacó otro quinto de cerveza, se sirvió un buen trago y se sentó frente a nosotros.
-cuando empezamos a saber en Alemania que estaba perdida la guerra, y empezó a estrecharse el cerco, hasta la batalla final de Berlín, comprendimos que la guerra había tomado un giro nuevo: la auténtica guerra pasó a ser entonces quién agarraba más científicos alemanes. si Rusia conseguía la mayoría de los científicos o si los conseguía Norteamérica… los que más consiguieran serían los primeros en llegar a la Luna, los primeros en llegar a Marte… los primeros en todo. en fin, el resultado exacto no lo sé… numéricamente o en términos de energía cerebral científica. sólo sé que los norteamericanos me cogieron primero, me agarraron, me metieron en un coche, me dieron un trago, me pusieron una pistola en la sien, hicieron promesas, hablaron y hablaron. yo lo firmé todo…
-todas esas consideraciones históricas me parecen muy bien -dije yo-.
pero no voy a meter la polla, mi pobrecita polla, en ese cacharro de acero o de lo que sea. Hitler debía ser realmente un loco para confiar en usted. ¡ojalá le hubieran echado el guante los rusos! ¡yo lo que quiero es que me devuelvan mis veinte dólares!
von Brashlitz se echó a reír.
-jiii jiii jiii ji… es sólo mi bromita de siempre. jiii jiii jiii ji!
metió otra vez el cacharro en el cuartito. cerró la puerta.
-¡ay, ji jiii ji! -bebió otro trago de schnaps.
luego se sirvió más. lo liquidó.
-caballeros, ¡yo soy un artista y un inventor! mi MAQUINA DE FOLLAR es en realidad mi hija, Tanya…
-¿más chistecitos, von? -pregunté.
-¡no es ningún chiste! ¡Tanya! ¡ponte en el regazo de este caballero!
Tanya soltó una carcajada, se levantó, se acercó, y se sentó en mi regazo.
¿Una MAQUINA DE FOLLAR? ¡no podía serlo! su piel era piel, o lo parecía, y su lengua cuando entró en mi boca al besarnos, no era mecánica… cada movimiento era distinto, y respondía a los míos.
me lancé inmediatamente, le arranqué la blusa, le metí mano en las bragas, hacía años que no estaba tan caliente; luego nos enredamos; de algún modo acabamos de pie… y la entré de pie, tirándole de aquel pelo largo y rubio, echándole la cabeza hacia atrás, luego bajando, separándole las nalgas y acariciándole el ojo del culo mientras le atizaba, y se corrió… la sentí estremecerse, palpitar, y me corrí también.
¡nunca había echado polvo mejor!
Tanya se fue al baño, se limpió y se duchó, y volvió a vestirse para Mike el Indio. supuse.
-el mayor invento de la especie humana -dijo muy serio von Brashlitz.
tenía toda la razón.
por fin Tanya salió y se sentó en mi regazo.
-¡NO! ¡NO! ¡TANYA! ¡AHORA LE TOCA AL OTRO! ¡CON ESE ACABAS DE FOLLAR!
ella parecía no oír, y era extraño, incluso en una MAQUINA DE FOLLAR, porque yo nunca había sido muy buen amante, la verdad.
-¿me amas? -preguntó.
-sí.
-te amo, y soy muy feliz. y… teóricamente no estoy viva. ya lo sabes, ¿verdad?
-te amo, Tanya, eso es lo único que sé.
-¡cago en tal! -chilló el viejo-. ¡esta JODIDA MAQUINA!
se acercó a la caja barnizada en que estaba escrita la palabra TANYA a un lado. salían unos pequeños cables; había marcadores y agujas que temblequeaban, y varios indicadores, luces que se apagaban y se encendían, chismes que tictaqueaban… von B. era el macarra más loco que había visto en mi vida. empezó a hurgar en los marcadores, luego miró a Tanya:
-¡25 AÑOS! ¡toda una vida casi para construirte! ¡tuve que esconderte incluso de HITLER! y ahora… ¡pretendes convertirte en una simple y vulgar puta!
-no tengo veinticinco -dijo Tanya-. tengo veinticuatro.
-¿lo ves? ¿lo ves? ¡como una zorra normal y corriente!
volvió a sus marcadores.
-te has puesto un carmín distinto -dije a Tanya.
-¿te gusta?
-¡oh, sí!
se inclinó y me besó.
von B. seguía con sus marcadores. tenía el presentimiento de que ganaría él.
von Brashlitz se volvió a Mike el Indio:
-no se preocupe, confíe en mí, no es más que una pequeña avería. lo arreglaré en un momento.
-eso espero -dijo Mike el Indio-. se me ha puesto en treinta y cinco centímetros esperando y he pagado veinte dólares.
-te amo -me dijo Tanya-. no volveré a follar con ningún otro hombre.
si puedo tenerte a ti, no quiero a nadie más.
- te perdonaré Tanya, hagas lo que hagas.
el profe estaba corridísimo. seguía con los cables pero nada lograba.
-¡TANYA! ¡AHORA TE TOCA FOLLAR CON EL OTRO! estoy… cansándome ya… tengo que echar otro traguito de aguardiente… dormir un poco… Tanya…
-oh -dijo Tanya- ¡este jodido viejo! ¡tú y tus traguitos, y luego te pasas la noche mordisqueándome las tetas y no puedo dormir! ¡ni siquiera eres capaz de conseguir un empalme decente! ¡eres asqueroso!
-¿COMO?
-¡DIJE «QUE NI SIQUIERA ERES CAPAZ DE CONSEGUIR UN EMPALME DECENTE»!
-¡esto lo pagarás Tanya! ¡eres creación mía, no yo creación tuya!
seguía hurgando en sus mágicos marcadores. quiero decir, en la máquina. estaba fuera de sí, pero se veía claramente que la rabia le daba una clarividencia que le hacía superarse.
-es sólo un momento, caballero -dijo dirigiéndose a Mike-. ¡sólo tengo que ajustar los cuadros electrónicos! ¡un momento! ¡vale! ¡ya está!
entonces se levantó de un salto. aquel tipo al que habían salvado de los rusos.
miró a Mike el Indio.
-¡ya está arreglado! ¡la máquina está en orden! ¡a divertirse caballero!
luego, se acercó a su botella de aguardiente, se sirvió otro pelotazo y se sentó a observar.
Tanya se levantó de mi regazo y se acercó a Mike el Indio. vi que Tanya y Mike el Indio se abrazaban.
Tanya le bajó la cremallera. le sacó la polla, ¡menuda polla tenía el tío! había dicho treinta y cinco centímetros, pero parecían por lo menos cincuenta.
luego Tanya rodeó con las manos la polla de Mike.
él gemía de gozo.
luego la arrancó de cuajo. la tiró a un lado.
vi el chisme rodar por la alfombra como una disparatada salchicha, dejando tristes regueruelos de sangre. fue a dar contra la pared. allí se quedó como algo con cabeza pero sin piernas y sin lugar alguno a donde ir… lo cual era bastante cierto.
luego, allá fueron las BOLAS volando por el aire. una visión saltarina y pesada. simplemente aterrizaron en el centro de la alfombra y no supieron qué hacer más que sangrar.
así que sangraron.
von Brashlitz, el héroe de la invasión rusonorteamericana, miró ásperamente lo que quedaba de Mike el Indio, mi viejo camarada de sople, rojo rojo allá en el suelo, manando por su centro… von B. se dio el piro, escaleras abajo…
la habitación 69 había hecho de todo salvo aquello.
luego le pregunté a ella:
-Tanya, habrá problemas aquí muy pronto. ¿por qué no dedicamos el número de la habitación a nuestro amor?
-¡como quieras, amor mío!
lo hicimos, justo a tiempo; y luego entraron aquellos idiotas.
uno de aquellos enterados declaró entonces muerto a Mike el Indio.
y como von B. era una especie de producto del gobierno norteamericano, en seguida se llenó aquello de gente, varios funcionarios de mierda de diversos tipos, bomberos, periodistas, la pasma, el inventor, la CIA, el FBI y otras diversas formas de basura humana.
Tanya vino y se sentó en mi regazo.
-ahora me matarán. procura no entristecerte, por favor.
no contesté.
luego von Brashlitz se puso a chillar, apuntando a Tanya:
-¡SE LO ASEGURO, CABALLEROS, ELLA NO TIENE NINGUN SENTIMIENTO! ¡CONSEGUI QUE HITLER NO LA AGARRASE! ¡se lo aseguro, no es más que una MAQUINA!
todos se limitaron a quedarse allí mirándole. nadie le creía.
era ni más ni menos la máquina más bella, la mujer por así decirlo, que habían visto en su vida.
-¡maldita sea! ¡majaderos! toda mujer es una máquina de follar, ¿es que no se dan cuenta? ¡apuestan al mejor caballo! ¡EL AMOR NO EXISTE! ¡ES UN ESPEJISMO DE CUENTO DE HADAS COMO LOS REYES MAGOS!
aun así no le creían.
-¡ESTO es sólo una máquina! ¡no tengan ningún MIEDO! ¡MIREN!
von Brashlitz agarró uno de los brazos de Tanya.
lo arrancó de cuajo del cuerpo.
y dentro, dentro del agujero del hombro, se veía claramente, no había más que cables y tubos, cosas enroscadas y entrelazadas, además de cierta sustancia secundaria que recordaba vagamente la sangre.
y yo vi a Tanya allí de pie con aquellos alambres enroscados colgándole del hombro donde antes tenía el brazo. me miró:
-¡por favor, hazlo por mí! recuerda que te pedí que no te pusieras triste.
vi como se echaban sobre ella, como la destrozaban y la violaban y la mutilaban.
no pude evitarlo. apoyé la cabeza en las rodillas y me eché a llorar…
Mike el Indio nunca llegó a cobrarse sus veinte dólares.
pasaron unos meses. no volví al bar. hubo juicio, pero el gobierno eximió de toda culpa a von B. y a su máquina. me trasladé a otra ciudad. lejos. y un día estaba sentado en la peluquería y cogí una revista pornográfica. había un anuncio:
«¡Hinche su propia muñequita! veintinueve dólares noventa y cinco.
goma resistente, muy duradera. cadenas y látigos incluidos en el lote.
un bikini, sostén, bragas, dos pelucas, barra de labios y un tarrito de poción de amor incluidos. von Brashlitz Co.».
envié un pedido. a un apartado de Massachusetts. también él se había trasladado.
el paquete llegó al cabo de unas tres semanas. fue bastante embarazoso porque yo no tenía bomba de bicicleta, y me puse muy caliente cuando saqué todo aquello del paquete. tuve que bajar a la gasolinera de la esquina y utilizar la bomba de aire.
hinchada tenía mejor pinta. grandes tetas, un culo. inmenso.
-¿qué es eso que tiene ahí, amigo? -me preguntó el de la gasolinera.
-oiga, oiga, yo le he pedido prestado un poco de aire. soy un buen cliente, ¿no?
-bueno, bueno, puede coger el aire. pero es que no puedo evitar la curiosidad… ¿qué tiene ahí?
-¡vamos, déjeme en paz! -dije.
-¡DIOS MIO! ¡que TETAS! ¡mire, mire!
-¡ya las veo, imbécil!
le dejé con la lengua fuera, me eché el chisme al hombro y volví a casa. me metí en el dormitorio.
aún estaba por plantearse la gran cuestión…
abrí las piernas buscando algún tipo de abertura.
von B. no lo había hecho mal del todo.
me eché encima y empecé a besar aquella boca de goma. de cuando en cuando echaba mano a una de las gigantescas tetas de goma y la chupaba. le había puesto una peluca amarilla y me había frotado con la poción de amor toda la polla. no hizo falta mucha poción de amor, con la del tarro habría para un año.
la besé apasionadamente detrás de las orejas, le metí el dedo en el culo y le di sin parar. luego la dejé, di un salto, le encadené los brazos a la espalda, con el candadito y la llave, y le azoté el culo de lo lindo con los látigos.
¡dios mío, voy a volverme loco! pensé.
después de azotarla bien, volví a metérsela. follé y follé. era más bien aburrido, la verdad. imaginé perros follando con gatas; imaginé dos personas follando en el aire mientras caían de un rascacielos. imaginé un coño grande como un pulpo, reptando hacia mí, apestoso, anhelante de orgasmo. recordé todas las bragas, rodillas, piernas, tetas y coños que había visto. la goma sudaba; yo sudaba.
-¡te amo, querida! -susurré jadeante en sus oídos de goma.
me fastidia admitirlo, pero me obligué a eyacular en aquella sarnosa masa de goma. no se parecía en nada a Tanya.
cogí una navaja de afeitar y destrocé el artefacto. lo tiré donde las latas vacías de cerveza.
¿cuántos hombres compran esos chismes absurdos en Norteamérica?
¿no pasas ante medio centenar de máquinas de joder si das una vuelta por cualquier calle céntrica de una gran ciudad de Norteamérica? con la única diferencia de que éstas pretenden ser mujeres.
pobre Mike el Indio, con su polla muerta de cincuenta centímetros.
todos los pobres mikes. todos los que escalan el Espacio. todas las putas de Vietnam y Washington.
pobre Tanya, con su vientre que había sido el vientre de un cerdo. sus venas que habían sido las venas de un perro. apenas cagaba o meaba, follar, sólo follaba (corazón, voz y lengua prestados por otros). por entonces, sólo debían haber hecho unos diecisiete transplantes de órganos. von B. iba muy por delante de todos.
pobre Tanya, qué poco había comido la pobre… básicamente queso barato y uvas pasas. nunca había deseado dinero ni propiedades ni grandes coches nuevos, ni casas supercaras. jamás había leído el diario de la tarde. no deseaba en absoluto una televisión en color, ni sombreros nuevos, ni botas de lluvia, ni charlas de patio con mujeres idiotas; jamás había querido un marido médico, o corredor de bolsa, o miembro del Congreso o policía.
y el tipo de la gasolinera sigue preguntándome:
-oiga, ¿qué fue de aquello que trajo a hinchar aquel día?
pero ya no me lo preguntará más. voy a echar gasolina en otro sitio. y no volveré tampoco a la barbería donde vi la revista del anuncio de la muñeca de goma de von B. voy a intentar olvidarlo todo.
¿no harías tu lo mismo?
La maquina de follar de Charles Bukowski

jueves, enero 16, 2014

La gran estafa americana


Peliculón absoluto.

Lo tiene todo. Un trabajo de producción y caracterización de su época, los cercanos finales de los 70/principios de los 80 clavados en su hortero exceso, una fotografía engañosamente sencilla dentro de lo perfecto de lo eficaz, pero sobre todo se cimenta en tres magníficas patas,  una guión soberbio que nos trae una historia que engancha desde el principio, personajes carísmáticos que evolucionan conforme la cosa avanza, interpretados por actores que llevan varios años en la cresta de la ola de los que están, en lo comercial y en lo artístico, en estado de gracia y, envolviendo a todo ello, una una banda sonora de las de quitar el hipo.

Historia que adapta libremente los hechos reales acontecidos en Yankilandia comenzando en 1978, historia que nos va a traer un simpático entuerto de timadores, mezclados con ambiciosos agentes en la sombra de FBI, políticos de barrio y poderosos y mas poderosos aún, la mafia chica y la mafia grande y algún que otro invitado árabe que aparecerá por ahí.

Historia que lo mismo nos está haciendo reir, que nos está haciendo llorar, como una buena cebolla con sus mil y un capas. Si, porque este peliculón es inclasificable, lo mismo estamos bailando y cantando en una discoteca atronadora o en la habitación de alguien que tiene la radio puesta, que siguiendo una preciosa historia de amor. Como al minuto siguiente podemos observar como el odio o la indiferencia surgen del desamor,o estar en la parte de atrás de un coche con una saco en la cabeza y una pistola en el cuello.

Historia que nos llega con un quinteto de interpretes principales de recibo, comandados en el lado masculino por un Christian Bale de nuevo en modomaestro de actuación camaleonico, irreconocible de entrada con su calvicie y los 30 kilos de más que se ha metido para el asunto, tremendo, al que dan la réplica masculina el buen actor que es Bradley Cooper, clavando su papel, y el sorprendente Jeremy Renner, que pese a no ser santo de mi devoción, y ser el más flojo del cartel, aquí lo da todo en su mejor interpretación hasta la fecha.

Aunque servidor se ha quedado simple y llanamente sin habla con las dos féminas del cartel, la deliciosa, expresiva como pocas, Amy Adams, que con su encanto y sus escotes se lleva por delante a todo el que se ponga en su camino, sea compañero, rival, del FBI o espectador como un servidor, logrando en esta película un papelón de los de recordar. Como se ha de recordar a la sorprendente Jennifer Lawrence, capaz de ganar un Oscar con una comedia romántica mientras se forra con los Juegos del Hambre o siendo Mística en los X-Men, y los que es más increible, capaz de repertirlo al año siguiente, robando la película que nos ocupa al resto cada vez que aparece en pantalla con su alocado personaje, que es como ella, precioso, preciso y de no saber si va o si viene, mientras es capaz de cantar como el mejor.

Todo esto que digo se ve potenciado por la maravillosa banda sonora con canciones clásicas, o no, de esos desconocidos que son Duke Ellington, Elton John , Mayssa Karaa....o Danny Elfman y  la Electric Light Orchestra...o los Bee Gees, Donna Summer y Tom Jones entre otros.....fuááá´´aááá´´aááa´´a´´aááááá.......

Si ademas le sumas un director que sabe llevar a buen puerto todo esto que tiene entre manos, y un par de buenos cameos, sobre todo uno cojonudo, tienes lo que he dicho en la primera frase, peliculón absoluto.

Puntuación: 10/10
Clásico instantáneo.

domingo, enero 12, 2014

Helix, visto el piloto y el capítulo 2


Me ha molado la nueva apuesta de Syfy, con el creador de Battlestar Galactica al frente.

Varios miembros del Centro ese de de Control de Enfermedades infecciosas chungas de la muerte de Atlanta, si, ese que sale en todas las pelis que de ello versan, se nos van en helicóptero siguiendo una alarma allá donde el helado, ventoso e inhóspito Ártico no es de nadie, fuera de legislaciones estatales, lugar que ha elegido una empresa con pinta de mínimo turbia, para experimentar en modo hago lo que me da la gana con virus terroríficos, animales variados, humanos y todo el que se cruce por el medio.

A 360 kilómetros del sitio mas cercano, completamente aislados, en una alucinante base-laboratorio con 120 personas trabajando, enorme, ni sabrás los niveles y/o huecos que tienen al más puro estilo subterráneo Umbrella, estos personajes de inicio principales y otros que en este lugar se les han de sumar, verán como se meten en un lío increscendo, con mentiras, engaños, secretos y más capas de secretos, todo ello con una gozada de fotografía aséptica, el Artico como uno más, y por supuesto el malrollismo tercer dan de unos infectados con muy, pero que muy malas intenciones, para los que allá están, y a poco que puedan salir...para todo el que no está....

Un reparto montonero lastra un poco estos dos capítulos que funcionan como una entretenida peli, que deja con ganas de seguir la serie y su ritmo pausado más próximo a lo que sería un realidad infecciosa, lejos de estridencias zombis. Una serie para seguir y exigir, ya que las gozosas limitaciones de localización, personales, temporales y de espacio, pueden ser un lastre, o una delicia.

Puntuación: Mola
La musiquilla tipo sala de espera que suena en determinados momentos chungos convierte escenas sencillas en verdaderas maravillas.

Portadas...elige la tuya










Domingo de cortos: Ataun of the dead (subtítulada en español)


Lehendakaritzara, trikimailuen bidez,lehen lehendakari ez-nazionalista iristen denean hirugarren karlistadarako hazia sortzen da eta bi zientifiko karlistak Zumalakarregi berpizten saiatuko dira. Esperimentuan idiazabalgo gazta lehiaketan aurkeztuko duten gazta kutsatu egiten da eta ondorioz Ataundar guztiak zonbiak bilakatzen dira gazta janagatik...

Resumiendo rápido, un par de científicos carlistas, viendo que el Lehendakari no es nacionalista, quieren resucitar a Osaba Tomás, (el General Zumalakarregi), pero la cosa se les va de las manos, infección con queso Idiazabal mediante, y el pueblo de Ataun se ve asolado por los zombis....

Escriben, dirigen y producen Xabier Padin y Beñat Iturrioz. Muchas risas.

 

sábado, enero 11, 2014

Hoy es un día importante en Bilbao

Hoy el partido más importante no es el Barsa contra el Atletico, ni el que se juega en San Mamés, el partido de hoy se juega en las calles de Bilbao, en las que decenas de miles de personas que hablan en distintos idiomas, con distintas religiones o con ninguna, y por encima de todo, con muchas ideas opuestas pero con algunas en común, se van a unir por el bien de todos ellos, de nuestro presente y del futuro de nuestros hijos. Faltarán muchos de los que aquí convivimos, los descreidos, los cansados, los que simplemente pasan de todo, y seguro, los principales partidos y sindicatos españoles, que parecen no querer perder el negocio que les proporciona a muchos niveles que no haya paz.

Es seguro que la presencia de otros es una maniobra interesada, sin duda, pero hoy es un día muy importante, para ti y para mi, porque si la derecha y la izquierda van de la mano, hartos de que les pisen sus derechos con tácticas dictatoriales desde otros lugares a cientos de kilómetros, no puede ser malo, si nuestro modo de actuar fuera asi siempre, en Bilbao y en Beijing, otro gallo nos cantaria.

Que no te lo cuenten como quieran en radios, periodicos y la tele.

Gu bagoaz.

Borrachera de hostias

Webber miro alrededor con su cara deformada, con un pómulo mas bajo que el otro. Uno de sus ojos no era mas que una bola blanca lechosa en la hinchazón rojo oscura bajo su frente. Sus labios, los labios de Webber, están tan hundidos por el centro que tiene cuatro labios en vez de dos. Dentro de todos esos labios no puedes ver ni un solo diente.
Webber mira alrededor de la cabina del jet el cuero blanco de las paredes, el arce vista de pájaro barnizado con un brillo que refleja. Webber mira la bebida de su mano, con el hielo fundiéndose con dificultad en la ráfaga del aire acondicionado. Dice, demasiado fuerte debido a la perdida de audición, casi gritando, “¿Donde estamos?”
Ellos están en un Gulfstream G550, el mejor jet privado que se puede alquilar, dice Flint. Entonces Flint escarba con dos dedos dentro de un bolsillo de su pantalón y le ofrece algo a Webber a través del pasillo. Una pequeña píldora blanca. “Trágate esto”, dice Flint. “Y bebe tu bebida. Ya casi estamos allí.”
“¿Casi donde?” dice Webber, y se toma la píldora bebiendo.
Aun esta lo bastante encogido y doblado para ver las sillas de club de cuero blancas reclinables y giratorias. La alfombra blanca. Las mesas de arce vista de pájaro, pulidas hasta el punto que parecen húmedas. Los sofás de ante blanco que delimitan la cabina. Los cojines distribuidos a juego. Las revistas, cada una tan grande como un cartel de película, llamadas Viajero de Elite, con un precio de 35 dólares en la portada. Los soportes para las tazas chapados en oro de 24 quilates. La cocina con su maquina de expresos y las luces halógenas rebotando brillantes por la cristalería de primera clase. El micro ondas y el frigorífico y la maquina de hielo. Todo esto, volando a 51,000 pies, a mach cero-punto-ocho-ocho, en algún lugar sobre el mediterráneo. Todo ello, bebiendo whisky escocés. Todo esto, mejor que dentro de cualquier cosa de lo que tu nunca vas a estar, de cualquier cosa que no sea un cofre.
Webber tintinea su bebida hacia atrás e introduce su gran nariz roja de patata en el aire frío, y puedes ver por dentro cada orifico nasal, y como realmente no conducen a ningún sitio, ya nunca mas. Pero Webber dice, “¿Qué es ese olor?”
Y Flint aspira y dice, “¿Te suena de algo el nitrato de amoniaco?”
Es el nitrato de amoniaco que su colega Jenson les ha preparado en Florida. Su colega de la guerra del golfo. Nuestro Reverendo SinDios.
“¿Quieres decir algo como fertilizante?” Dice Webber. Y Flint dice, “Media tonelada.”
La mano de Webber esta temblando tan fuerte que puedes oír el hielo traqueteando en el vaso vacío. Ese tembleque no es mas traumático que lo que lo es el Parkinson. La encefalopatía traumática te deja así, cuando la necrosis parcial del tejido cerebral ocurre. Neuronas sustituidas por cicatrices de tejido celular muerto. Ponte una peluca roja de rizos y pestañas postizas, los labios a lo Bette Midler en el Rodeo de Feria del condado de Collaris, y ofrécele a la gente la oportunidad de golpearte la cara a 10 pavos la tirada, y puedes sacar bastante pasta.
En otros lugares tienes que llevar una peluca rubia con rizos, ensartar tu culo en traje de lentejuelas apretado, y los pies en el par de tacones mas altos que puedas encontrar. Los labios a lo Barbara Streisand cantando aquella canción de “Evergreen” y mejor que tengas a un amigo esperándote para llevarte a la sala de urgencias. Tomate un par de Vicodins de antemano, antes de pegarte esas largas uñas rosas de Barbara Streisand, tras lo cual no podrás coger nada mas pequeño que una botella de cerveza. Tomate tus analgésicos primero, y podrás cantar las dos caras de Color Me Barbara antes de que una buena ostia te tumbe.
Al comenzar la colecta nuestra idea inicial era de cinco pavos por atizar a un mimo. Y funciono, principalmente en institutos de pueblo, las escuelas tradicionales. En algunos pueblos nadie se iba a casa sin un poco de blanco payaso untado por sus nudillos. Blanco payaso y sangre.
El problema es que la novedad va pasando. Alquilar un Gulfstream cuesta pasta. Nada mas que comprar el combustible para volar desde aquí a Europa cuesta alrededor de 30 de los grandes. Solo ida no esta tan mal, pero nunca quieres ir a donde los charter diciendo que tu plan es volar solo en una dirección… Te hablaran de las luces rojas.
No. Webber podría ponerse aquel leotardo negro y la gente ya estarían salivando por golpearle. Se pintaría su cara de blanco, se metería dentro de su caja invisible, empezaría a hacer el mimo, y la pasta empezaría a fluir. Principalmente institutos, pero también se hace un buen negocio en las ferias estatales y de condados. Incluso si la gente se lo toma como la actuación de un romancero, aun así pagaran por derribarlo, por hacerlo sangrar.
En los bares de carretera, después de que la rutina del mimo de agotara, lo intentamos con 50 pavos por ostiar una tía. Flint tenia a la chica que estaba dispuesta a ello. Pero después de, mas o menos, un viaje en la cara, ella ya estaba diciendo. “Para nada….” En el suelo, sentada en las cáscaras de cacahuetes y aguantándose la nariz la chica decía “Déjame ir a la escuela de pilotos. En vez de esto déjame pilotar. Aun quiero ayudar.”
Aun debíamos tener a la mitad del bar haciendo cola con su dinero. Padres divorciados, novios abandonados, tíos entrenados en chifladura por viejos asuntos, todos ellos queriendo dar su mejor golpe.
Flint dijo, “Puedo solucionar esto.” Y ayudo a la chica a ponerse de pie. Cogièndola por el codo la condujo al servicio de señoras. Entrando con ella, Flint levanto su mano, con los dedos abiertos, y dijo, “Dadme cinco minutos.”
Estando fuera del ejercito como era el caso, no se nos ocurría otra manera de conseguir esa cantidad de dinero, no de forma legal. De la forma que lo veía Flint, aun no hay ninguna ley que diga que la gente no pueda pagar para sacudirte.
Entonces fue cuando Flint salió del lavabo de señoras llevando la peluca de la chica del Sábado noche, con todo su maquillaje aplicado sobre su gran cara recién afeitada. Se había desabotonado y anudado la camisa con toallas de papel para hacer de tetas. Con las barras de pintalabios untadas enteras alrededor de su boca Flint dijo, “Vamos a hacer esto…”
La gente que hacia cola decían que 50 pavos por ostias a un tío era un engaño. Así que Flint dijo, “Que se sean 10 pavos…” La gente aun se echaba atrás, buscando una manera mejor de gastar la pasta.
Fue entonces cuando Webber fue hasta la maquina de discos, metió una moneda, apretó unos cuantos botones y –magia. La música empezó, y en lo que dura un suspiro todo lo que podía oírse era a todos los hombres soltando un gran gruñido. La canción era la de volando sobre las olas del final de la película Titanic, la de esa tía canadiense.
Y Flint, con su peluca rubia y su gran boca de payaso, se subió a una silla, y entonces a una mesa, y empezó a cantarla. Con el bar entero mirando, Flint dio todo lo que tenia, deslizando sus manos arriba y abajo por los lados de sus vaqueros azules. Con sus ojos cerrados, todo lo que podía verse era la sombra de ojos azul brillando. A aquel untado de rojo cantando.
Justo a tiempo, Webber llego para ofrecerle a Flint una mano para bajar. Flint la tomo, como una dama, aun moviendo los labios. Podías ver como sus uñas estaban pintadas de rojo caramelo. Y Webber le susurro, “He echado cinco pavos en monedas de cuarto.” Webber ayudo a Flint a encarar al primer hombre de la fila, y Webber dijo, “Esta canción es lo único que van a escuchar toda la noche.”
Con los cinco pavos de Webber sacaron 600 dólares esa noche. Ningún puño abandono ese bar sin estar tatuado de azul y rojo y lápiz de ojos verde , tras haber golpeado la cara de Flint. Algunos tipos lo golpearon hasta que la mano se les canso y entonces se pusieron otra vez a la cola para usar la otra.
La canción de las olas de Titanic casi jode a Flint hasta la muerte. Eso y los tíos con anillos grandes. Después de aquello pusimos la regla de sin anillos. Eso, y comprobar que no llevabas un fajo de monedas de centavo, o un plomo de pesca para hacer que el puño hiciera mas daño.
De toda la gente, las mujeres son las peores. Algunas de ellas no estaban contentas hasta que veían como tus dientes salían despedidos de tu boca. Las mujeres, cuanto mas se emborrachaban, mas les gustaba, gustaba, gustaba aporrear a ese drag queen, sabiendo que era un hombre. Especialmente si estaba vestido y tenia mejor aspecto que el que ellas tenían. Tortear también valía, pero arañar no.
Realmente rápido, el mercado se expandió. Webber y Flint empezaron a saltarse el almuerzo, y a beber cerveza light. A cada nuevo pueblo los podías pillar de lado en frente de un espejo mirándose el estomago, con los hombros hacia atrás y el culo en pompa.
En todos los pueblos podías jurar que cada uno tenia otro maldito maletín. El maletín de los vestidos elegantes, el de los vestidos de noche. Y bolsas para que los vestidos no se arrugaran mucho. Bolsas para zapatos y cajas para pelucas. Y un estuche nuevo de maquillaje para cada uno.
Se volvió de tal manera que sus indumentarias rozaban el limite. Pero, si decías una palabra sobre ello, Flint te decía, “Tienes que invertir para lograrlo.” No era equiparable el añadido a lo que se esperaba de la música. Éxito o fracaso (miss en ingles también es señorita), descubrieron que la mayoría de las personas querían zurrarles si interpretaban los siguientes álbumes: Color Me Barbara, Stoney End, The way we were, Things and Whispers, Broken Blossom y Beaches. De verdad, especialmente Beaches.
Podías meter al Mahatma Ghandi en un convento, quitarle los sesos y rellenárselos de Demerol, y aun así te daría una ostia en la cara si le interpretabas la canción “Wind beneath my wings”. Al menos esa era la experiencia de Webber.
Nada de esto es a lo que fueron instruidos en el ejercito. Pero de vuelta a casa no encuentras muchas ofertas para expertos en municiones, especialistas en objetivos, hombres para misiones criticas. De vuelta a casa no encontraron muchos trabajos de este tipo. Nada que se pagara cercano a lo que Flint estaba sacando, con sus piernas apareciendo a través de la raja lateral de un vestido de noche de satén verde, con los dedos de sus pies enmallados con medias de nylon y apareciendo por el frontal de unas sandalias doradas. Flint paraba lo justo entre canción y aporreamiento para retocarse los cardenales, con su cigarrillo ribeteado con el rojo de sus labios. Su pintalabios y su sangre.
Las ferias de los condados eran buenos negocios, pero las carreras de motocicletas las seguían muy cercanamente en segundo lugar. Los rodeos también eran buenos. Así como las regatas. O los aparcamientos junto a esas grandes convenciones de pistolas y cuchillos. No, no tenían que buscar muy lejos para encontrar una muchedumbre de buen pagar.
Conduciendo de vuelta al motel una noche, después de que Webber y Flint habían dejado la mayoría de su maquillaje difuminado en las afueras de la exposición de armas y municiones de los estados del oeste, Webber empujo el espejo del retrovisor alrededor hacia donde tenían los disparos de escopeta y dijo, “No podré continuar con esto mucho mas.”
Webber tenia buen aspecto. Por lo demás, no importaba el aspecto que tuviera. Las canciones importaban mas. La peluca y el pintalabios.
“Nunca he sido lo que tu llamarías bonito,” decía Webber, “pero por lo menos siempre tuve un aspecto… agradable.”
Flint conducía mirando la laca roja saltada de sus uñas, sujetando el volante. Arrancándose una uña rota con los dientes mellados, Flint dijo. “He estado pensando en usar un nombre artístico.” Aun mirando a sus uñas, el dijo, “¿Qué te parece el nombre Beicon de Pimienta?”
Por aquel entonces, la chica de Flint, había salido de la escuela de pilotos. Así de bien iban. Las cosas rodaban colina abajo. Por ejemplo, justo antes de estar preparados y listos en el aparcamiento del exterior del Show de gemas y minerales de los estados montañosos, Webber miro a Flint y le dijo, “Tus puñeteras tetas son demasiado grandes…. “
Flint llevaba una especie de ronzal en traje largo, con correas que apretaban su cuello para mantener la delantera alta. Y si, sus tetas parecían grandes, pero Flint dijo que era el traje nuevo. Y Webber dijo, “No, no lo es. Tus tetas has ido creciendo durante los últimos cuatro estados.”
“Toda tu regañina,” dijo Flint, “ es solo porque son mas grandes que las tuyas.”
Y Webber dijo, realmente tranquilo desde la esquina de su boca con pintalabios, “Ex sargento de plantilla Flint Stedman, te estas volviendo una puñetera vaca sensiblera…”
Entonces las lentejuelas y los pelos de peluca empezaron a volar en todas direcciones. Aquella noche recaudaron una suma total de cero. Nadie quería aporrear un desastre tal que aquel, ya sangrando y arañado. Con los ojos ensangrentados y el rimmel todo corrido de llorar. Volviendo la vista atrás, aquella pelea de gatos casi da al traste con su misión.
La razón por la que este país no puede ganar una guerra es que estamos todo el rato luchando entre nosotros en vez de luchar contra el enemigo. Lo mismo que el congreso, que no deja hacer su trabajo a los militares. Webber y Flint no son mala gente, solo algo típico de lo que intentamos hacer resurgir. Toda su misión consiste en ocuparse del asunto del terrorismo, de ocuparse a base de bien. Y hacerlo cuesta dinero. Para tener a la chica de Flint en la escuela. Para poner sus manos sobre un jet. Conseguir drogas para poner fuera de combate al piloto regular de la compañía de alquiler. Todo eso requiere dinero en metálico.
La verdad sea dicha, las tetas de Flint se estaban volviendo un poco del tipo que asustan.
Aquí volando, reclinados en cuero blanco a 51,000 pies, ellos van al sur, hacia del mar rojo, camino de Judea, donde dejaran un recado. De los otros tipos que están ahora en el aire, cada uno de ellos con sus objetivos auto asignados, tienes que preguntarte como habrán conseguido su dinero, por que dolor y tortura habrán pasado.
Aun puedes ver donde Webber tenia sus orejas agujereadas y cuan estiradas hacia abajo y dadas de si están aun por aquellos balanceantes pendientes.
Mirando hacia atrás, la mayoría de las guerras de la historia fueron por la religión de alguien.
Esto es solo el ataque para acabar con todas las guerras. O al menos con la mayoría de ellas.
Después de que Flint tomara el control de sus tetas, actuaron de instituto en instituto, dondequiera que la gente bebiera cerveza sin nada que hacer. Por aquel entonces Flint tenia una retina desechada colgándole que le cegaba de un ojo. Webber tenia el 60 por ciento de perdida de audición debido a los redobles de su cerebro. Lesiones cerebrales traumáticas, las llamaron en la sala de emergencias. Ambos estaban con temblores, y necesitaban ambas manos para sostener el lápiz del rimel fijo. Ambos demasiado agarrotados para subirse la cremallera de la espalda de su propio traje. Temblando incluso con tacones medianos. Aun así, seguían en pie.
Cuando llegara la hora, cuando los jet de combate de los emiratos árabes unidos les persiguieran, Flint estaría demasiado ciego para volar, pero el estaría en la cabina de pilotaje con todo lo que había aprendido en las fuerzas aéreas.
Aquí, en la cabina de cuero blanco de su Gulfstream G550, Flint se saca a patadas sus botas, y las uñas de sus dedos descalzos aun están pintados de rosa pastel. Aun se puede oler un poco de perfume Chanel numero 5 mezclado con su BO.
En sus últimas actuaciones en Missoula, Montana, una chica salió de la multitud para decirles que eran odiosos fanáticos, que estaban provocando que crímenes odiosos y violentos se llevaran a cabo contra miembros de genero conflictivo desproporcionados de una sociedad pluralista pacifica.
Webber se quedo parado, interrumpiendo a la mitad la interpretación de “Buttons and Bows”, en la versión de Doris Day, no la empalagosa de Dinah Shore, llevando un enguate sin botones de satén azul con todo el pelo de su pecho, el de sus hombros y brazos, ondulándose de cadera a cadera como una exuberante boa con plumas negras y le pregunto a la chica, “Entonces, ¿Vas a comprar una ostia, o no?”
Flint, un paso mas allá, en el comienzo de la cola, cogiendo el dinero de la gente, dijo, “Da tu mejor golpe.” Dijo, “Mitad de precio para las pibas.”
La chica solamente los miraba mientras clackeaba con un pie en su zapato deportivo, con su boca apretada e inclinada hacia un lado de la cara.
Al final dijo, “¿Podéis imitar la canción de Titanic?” Y Flint cogió sus 10 pavos y le dio un abrazo. “Por ti,” dijo, “la podemos tocar toda la noche…”
Esa fue la noche en la que por fin alcanzaron los 50 de los grandes para la misión.
Ahora, fuera del jet, se puede ver como se vuelve marrón y dorada la línea costera de Arabia Saudí. Las ventanas del Gulfsream son de dos, de tres veces, del tamaño de las pequeñas ventanillas de los jets comerciales. Con solo mirar afuera al sol y el océano, todo lo demás se mezcla desde esta altura, y casi quisieras vivir, abortar toda la misión y poner rumbo a casa sin importar el desolador futuro.
Un Gulfstream lleva suficiente combustible para volar 6,750 millas náuticas, incluso con viento de proa del 85 por ciento. El objetivo solo va a necesitar 6,701, dejando justo el combustible en el jet para cargar su equipaje. Sus maletines y las diversas bolsas que Jenson ha cargado en Florida, donde aterrizaron por que el piloto empezó a sentirse mal. Esto ocurrió después de darle una taza de café. Tres Vicodins diluidos y mezclados en café cargado vuelven a la mayoría de la gente mareada, grogui, enferma. Así que aterrizaron. Descargaron al piloto de la compañía, y cargaron las bolsas. El Sr. Jenson monto el nitrato de amoniaco, y allí estaba la chica de Flint, Sheila, recién salida de la escuela de pilotos, y dispuesta para despegar.
Por la puerta abierta de la cabina de vuelo puedes ver a Sheila deslizando los auriculares hacia su cuello. Mirando atrás por encima de su hombro dice, “Acabo de oírlo por la radio. Alguien ha vertido un jet lleno de fertilizante sobre el Vaticano….”
“Adivina,” dice Webber.
Mirando por su ventana, espatarrado en su cuero blanco reclinable, Flint dice, “Tenemos compañía.” A ese lado del avión, pueden verse dos jets de combate. Flint les hace un saludo. El perfil de un piloto de combate: No hacen saludos. Y Webber mira al hielo derritiéndose en su vaso vacío y dice, “¿Dónde vamos?”
Desde la cabina de vuelo Sheila dice, “Los tenemos desde que volamos tierra adentro en Judea.” Ella se vuelve a poner los auriculares sobre sus oídos. Flint se va apoyando por el pasillo para llenar el vaso vacío de whisky, otra vez, y Flint dice, “¿Te suena de algo la meca, viejo amigo? ¿El al-Haram? ¿Qué tal la Ka’ba?”
Sheila, con una mano apretando el auricular contra un oído dice, “Tienen al Tabernáculo Mormon, el cuartel de la convención nacional Baptista, el muro de las lamentaciones, la cúpula de la roca, el hotel Beverly hills…”
Po no, dice Flint. El desarme no funciono. Las naciones unidas tampoco lo hicieron. Aun así, puede que esto lo haga. Con su amigo Jenson, nuestro Revendo SinDios, como único superviviente.
Webber dice, “¿Qué es lo que hay en el hotel Beberly Hills?” Y Flint rellena su vaso y dice, “El Dalai Lama…”
A aquella chica en Missoula, Montana, Webber le pidió el nombre y el numero aquella noche. Cuando llego la hora para todos ellos de escribir su ultima voluntad y testamento, Webber le dejo a aquella chica todo lo que tenia en el mundo, incluyendo el Mustang aparcado en el callejón de sus viejos, su colección de herramientas Craftsman y 14 bolsos de viaje con sus zapatos y complementos a juego.
Aquella noche, después de que ella pagara 50 pavos por patear el culo de Webber, la colegiala miro a su ojo blanco ciego tragado casi cerrado y sus labios rotos. El era tres años mayor que ella, pero parecía su abuela, y ella dijo, “Así que, ¿Por qué estáis haciendo esto?”
Y Webber se quito la peluca y todos los botones y rizos de pelo rubio incrustado en la sangre seca de su nariz y su boca. Webber dijo, “Todo el mundo quiere hacer del mundo un lugar mejor.”
Bebiendo su cerveza light, Flint miro a Webber. Meneando su cabeza dijo, “Tu cabron….” Dijo Flint, “¿Esa es mi peluca?”
Borrachera de hostias de Chuck Palahniuk

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