lunes, junio 30, 2014

Los Calis - Heroina

Currichi - Echale candela

Tijeritas - Se tiene que ir

Guns N' Roses - Sweet Child O' Mine

America 3000 (película entera en español)


Hace 900 años de la última guerra nuclear. La raza humana sobrevive, pero lo hace de una forma muy diferente a lo que hoy conocemos: se agrupan en dos grandes tribus, plugots (hombres) y fraus (mujeres). Las "frau" son la tribu dominante, y usan a los "plugots" como esclavos o como sementales para perpetuar la especie....

 

domingo, junio 29, 2014

Domingo de cortos: Wind Mills


Precioso corto animado con una historia de fantasia, en el que Guillaume Bergère, Guillaume Coudert, Maria Glinyanova, Bruno Guerra y Charlotte Jammet, alumnos de la escuela de cine y animación Georges Méliès, nos presentan un mundo muerto, sin luz, donde una niña, a pesar de la renuncia de su padre y la desesperación frente a la muerte de su esposa, mantiene su sueño de construir una máquina accionada por los vientos mágicos para llegar al sol....

 
WindMills from Wind Mills on Vimeo.


sábado, junio 28, 2014

El delincuente

Ante el juez está un mujik pequeño y extremadamente escuálido, vestido con una camisa de abigarradas colores y con unos calzones remendados. Su rostro velludo, comido de picaduras, y sus ojos apenas visibles bajo las espesas y colgantes cejas, tienen una expresión de gravedad taciturna. Sobre la cabeza lleva todo un gorro de pelo enmarañado que no ha sido peinado hace tiempo y que le da un aspecto de severa araña. Está descalzo.
—¡Denis Grigoriev! —empieza a decir el juez— ¡Acércate y contesta a mis preguntas!… El día siete de este mes de julio, el guardavía, Iván Semion Akinfov, en su recorrido matinal de la línea y en la versta ciento cuarenta y uno ce sorprendió destornillando la tuerca del riel. ¡He aquí la tuerca!.. Cuando se detuvo, estabas en posesión de dicha tuerca. ¿Fue o no fue así?
—¿Qué?…
—¿Ocurrió todo según lo explica Akinfov?
—¡Claro que ocurrió!
—Bien… ¿Y para qué destornillabas esa tuerca?
—¿Qué?…
—¡Basta de ques y contesta a lo que se te pregunta! ¿Para qué destornillabas la tuerca?
—¡Si no hubiera habido necesidad…, no la habría destornillado!… —dijo Denis con voz ronca y mirando de reojo el techo.
—¿Y para qué necesitabas la tuerca?
—¿La tuerca?… Con las tuercas nosotros hacemos pesos.
—¿Y quiénes son “nosotros”?
—¿Nosotros?… ¡Pues la gente!… ¡Los mujiks de Klim!…
—¡Oye, hermano! ¡No te hagas el idiota y contesta juiciosamente! ¡No vengas aquí mintiendo con eso de los pesos!
—¡Desde mi nacimiento que no he mentido…, y ahora resulta que miento!… —masculla Denis parpadeando—. ¿Acaso, señoría, puede uno hacer algo sin peso?… ¿Acaso se va a ir el gancho a fondo…, si uno quiere colgarle algo…, o si no lleva peso? ¡Que miento!… —Denis sonríe sarcástico—. ¿Acaso va a estar mecido el diablo en el cebo para tenerlo tieso?… ¡Hay peces…, como el okuñ o la schuka, que están muy hondos!…, ¡Flotar…, solo flota el schilispei…, pero en nuestro río no hay schilispei!… ¡Ese es un pez que le gusta ir muy ancho!…
—¿Y para qué me cuentas todo eso de los schilispei?
—¿Qué?… ¿Pues no me lo está usted preguntando?… ¡Si hasta los mismos señores pescan así!… ¡Si ni el más mocoso iría a pescar sin peso!… ¡Claro que el que no sepa… se iría a pecar sin peso!… ¡A un tonto no le vale ninguna ley!
—Dices entonces que desatornillaste esta tuerca para utilizarla como peso.
—¿Y cómo no? ¡No la iba a coger para jugar!
—Para peso podías, haber cogido una bala, un poco de plomo o un clavo cualquiera…
—¡El plomo no anda tirado por el camino… y un clavo no sirve! Mejor que la tuerca, ¿qué va uno a encontrar?… Pesa y tiene un agujero.
—¡Miren cómo se hace el tonto! Parece enteramente que ha nacido ayer o que se ha caído de un guindo… ¿Es que no comprendes, cabeza de chorlito, las consecuencias que podía haber traído ese destornillamiento?… ¿Que de no haber reparado en él el guardavía, podía haber descarrilado el tren y podía haber habido muertes?… ¡Tú hubieras sido entonces el que matara a esa gente!
—¡Dios nos libre, señoría!… ¿Para qué matar?… ¿Acaso no está uno bautizado o es uno un criminal? A Dios gracias, buen caballero, ya lleva uno vivido bastante…, y de eso de matar… ¡ni siquiera le ha pasado a uno por la cabeza! ¡Dios nos libre!… ¡Virgen Santísima!…
—¿Y por qué entonces, según tú, ocurren los descarrilamientos?… Se destornillan dos o tres tuercas ¡y ya tienes ahí el descarrilamiento!…
Denis sonríe con sarcasmo e incredulidad y mira al juez guiñando los ojos.
—¡Vaya!… ¡Tantos años que lleva el pueblo destornillando tuercas y Dios guardándole a uno, y ahora que si el descarrilamiento…, que si matar a la gente!… Si yo…, pongo por caso…, hubiera levantado un riel…, o plantado un tronco en mitad de la vía…, entonces puede ser que el tren se hubiera desmandado…, pero que porque uno… una tuerca…
—¿Pero no comprendes que con las tuercas se sujetan los rieles?
—¡Eso ya lo comprende uno!… ¡Por eso no las destornillamos todas! ¡Dejamos muchas!… ¡No lo hace uno así…, a lo tonto!… ¡Comprendemos!…
Y Denis, que bosteza, traza una cruz sobre su boca.
—El año pasado, en este lugar, descarriló el tren —dice el juez— y ahora queda aclarado el porqué.
—¿Cómo manda usted?…
—Digo que ahora se explica porqué el año pasado hubo aquí un descarrilamiento. ¡Ahora lo entiendo!
—¡Pa’eso son ustedes instruidos! ¡Pa’entenderlo todo, bienhechores nuestros!… ¡Ya sabe el Señor a quién da conocimiento!… Ahora que… usted aquí juzga el porqué y el porqué no…, mientras que el guardavía, que es un mujik tal como uno que no tiene comprensión…, te agarra por el cuello y te lleva… ¡Primero hay que juzgar a la gente, luego llevársela!… ¡Cuando se dice mujik… es porque así tiene uno la inteligencia!… ¡Y puede apuntar también que me pegó dos veces en la cara y una en d pecho!
—En tu casa, cuando se hizo el registro, se encontró otra tuerca más. ¿Cuándo y en qué sitio la destornillaste?
—¿Qué tuerca dice usted?… ¿La que estaba debajo del baulillo colorado?
—No sé dónde estaba; lo que sé es que la encontraron. ¿Cuándo la destornillaste?
—Yo no la destornillé. Me la dio Ignaschka, el hijo de Semion el tuerto… ¡Hablo de la que estaba debajo del baulillo…, que la que estaba en el patio, en el trineo, la destornillé con Mitrofan!…
—¿Qué Mitrofan?
—Mitrofan Petrov. ¿Acaso no le ha oído usted nombrar?… Hace las redes y se las vende a los señores. Necesita muchas tuercas de esas… ¡Cada red le lleva por lo menos diez!…
—¡Oye!… El artículo mil ochenta y uno del Código penal dice: “Todo desperfecto cometido intencionadamente contra el ferrocarril, cuando constituya peligro para dicho medio de locomoción, ejecutado por el culpable con conocimiento de que sus consecuencias pueden resultar una catástrofe.” ¿Comprendes?… ¡Tú eso lo sabias! ¡No podías dejar de saber a qué conducen esos destornillamientos!… “Está castigado con el destierro y los trabajos forzados.”
—¡Claro! ¡Usted tiene que saber eso mejor!… ¡Uno tiene más cerrada la mollera! ¿Acaso entiende uno de algo?
—¡Lo entiendes perfectamente! ¡Estás mintiendo y fingiendo!
—¿Y pa’qué iba a mentir?… Pregunte por toda la aldea si no me cree…, ¿qué pez le va a uno a picar sin el peso?…
—Bien… ¿Es que vas a empezar a contarme más cosas de los schilispei? —sonríe el juez.
—¡Si en nuestras tierras no hay schilispei!… ¡Si cuando uno va a pescar con mariposas a flor de agua y sin peso… lo más que saca es un pez golav… y pa’eso… muy rara vez!
—Bueno, cállate ya.
Se hace un silencio. Denis se apoya tan pronto en un pie como en otro, mita a la mesa forrada de paño verde y parpadea mucho como si en lugar de una tela fuera el sol lo que tiene delante. El juez escribe deprisa.
—¿Puedo irme? —pregunta Denis después de un cono silencio.
—No. Tengo que ponerte bajo vigilancia y mandarte al calabazo.
Denis cesa de parpadear y arqueando las espesas cejas mira interrogativamente al funcionario.
—¿Cómo al calabozo, señoría?… ¡No tengo tiempo!… ¡He de ir a la feria!… ¡Egor tiene que pagarme tres rublos por el tocino!
—¡Calla y no me molestes!
—¡Al calabozo!… ¡Si al menos hubiera motivo, uno iría, pero así porque sí!… ¿Por qué culpa?… ¡Si no he robado y si al paraca… no me he pegado!… Porque si su señoría se refiere al tributo… no tiene que creer al starasta… ¡No tiene alma de cristiano ese starasta!…
—¡Pero si estoy codo el tiempo callado!… —masculla Denis—. ¡Lo que pasa es que el starasta le ha metido un embuste y esto yo…, hasta por juramento!… ¡Mire…, somos tres hermanos: Kuzma Grigoriev, Egor Grigoriev y yo, Denis Grigoriev!…
—Me inoportunas… ¡Eh!… ¡Semion! —llama en voz bajad juez— ¡Llevárselo!

—¡Somos tres hermanos!… —masculla Denis cuando dos robustos soldados le sacan del cuarto—, ¡Pero el hermano no tiene que pagar por el hermano!… ¡Kuzma no paga y tú, Denis, vas a tener que responder por él!… ¡Vaya jueces!… ¡Lástima que haya muerto el difunto señor general, que en paz descanse!.. . ¡Si no… ya hubiera hecho él ver a los jueces! ¡Hay que saber juzgar… y no juzgar así porque sí!… ¡Bueno que le azoten a uno… pero que sea por algo…, por alguna acción! ¡Por conciencia!…

El delincuente de Antón Chejov




viernes, junio 27, 2014

jueves, junio 26, 2014

Armin van Buuren - Ping Pong

Major Lazer ft. Sean Paul - Come On To Me

Route 94 ft. Jess Glynne - My Love

Tiësto ft. Matthew Koma - Wasted

Martin Garrix & Jay Hardway - Wizard

Clean Bandit feat. Jess Glynne - Rather Be

Pitbull feat. Jennifer Lopez & Claudia Leitte - We are one

DJ Snake & Lil Jon - Turn Down for What

Rita Ora - I Will Never Let You Down

Cash Cash ft Bebe Rexha - Take Me Home

Avicii - Addicted To You

Sigma - Nobody To Love

David Guetta & Showtek - Bad ft. Vassy

Calvin Harris - Summer

El Athletic de Bilbao rechaza la oferta del Manchester United por Ander Herrera


Comunicado oficial:

El Athletic Club desea comunicar que ha rechazado durante esta semana una oferta del Manchester United FC, cifrada en 36 millones de euros, para traspasar los derechos federativos y económicos del jugador Ander Herrera.

Rechazo que al parecer es por... descartar abordar la operación como un traspaso, lo que le convertiría en la parte vendedora y le obligaría a abonar 1,4 millones al Zaragoza por los derechos de formación del jugador.

Asi que si el United lo quiere ha de poner: 36+1,5+el IVA, que creo es 21%....pasando ellos o Herrera or caja en Madrid.

Fuentes:
athletic-club.net
elcorreo.com

Calderon a los Knicks, ya que Dallas ha querido tener de nuevo a Tyson Chandler, y han realizado cambio multiple para ello


Las piezas intercambiadas en el traspaso por parte del equipo texano han sido Calderón, Dalembert, Larkin, Ellington a cambio de los, hasta ahora, 'neoyorquinos' Chandler y Felton. El equipo de la Gran Manzana recibe además las rondas 34 y 51 del próximo Draft.


Fuentes:
nba.com
cadenasser.com
score.com
espn.go.com

miércoles, junio 25, 2014

Pulcino Pio - El Pollito Pio

Apocalípsis Caníbal (Película completa en español)


En Hope I, una central de investigaciones químicas, ocurre un grave accidente cuando un líquido de extraordinaria potencia se dispersa, causando la muerte a todos los componentes del equipo de la central. Este macabro suceso es seguido de un inexplicable y terrible fenómeno: científicos y técnicos del equipo de investigadores que han encontrado la muerte vuelven a vivir bajo la forma de zombies. Convertidos en muertos vivientes, se alimentan devorando carne de los pocos sobrevivientes de la masacre....


martes, junio 24, 2014

Italia - Uruguay en una (dos) imagen



Vaya temporadón del asqueroso este, otro cabezazo del sucio Godin que es importantísimo, hoy con su selección.

Italia y Uruguay jugaron a la italiana, especulando con el resultado, y pescó el del Atletico.

Asi es el antifutbol, de dos aburridos, sosos, leñeros y amarrategis, pasó uno, porque dos no se pueden quedar fuera.

Encima pillan un cruce asequible en octavos...

PD: Como se le va la pinza al canibal Suarez....

PD2: Del campeón de la liga española tres titulares en Uruguay, ninguno en España...

Imagen del Bocado de Suarez a Chiellini...


Ager Aketxe sube al primer equipo del Athletic


Esta mañana el representante de Ager Aketxe ha sido llamado ha Lezama, para renegociar el contrato y confirmarle que sube al primer equipo del Athletic, debido a la marcha de Ander Herrera al United, donde cobrará 60.000 euros a la semana.

Enrique Iglesias ft. Descemer Bueno, Gente De Zona - Bailando

El Manchester United pagará la cláusula de Ander Herrera


Toda la info en la fuente aqui:
http://www.cadenaser.com/futbol/articulo/manchester-united-pagara-clausula-ander-herrera/csrcsrpor/20140624csrcsrftb_3/Tes


domingo, junio 22, 2014

Domingo de cortos: Juan y la borrega


Corto de J. Xavier Velasco, que nos cuenta como Juan, empleado de una tienda de uniformes, se ha refugiado en la comodidad de una vida rutinaria y sin aspiraciones, hasta que un día, La Borrega se hace presente...

Domingo de cortos: Ministro


Corto de Victor Cerdán con Juanjo Artero a la cabeza, que nos cuenta la historia de un político corrupto al que le tienden una trampa el día de su cumpleaños...

 

Domingo de cortos: Una cuestión de etiqueta


Corto muy de actualidad de David Pareja con una sencilla sinopsis: Nunca te olvidaremos...

sábado, junio 21, 2014

Apareció Caín

Garrish salió del resplandeciente sol de mayo y pasó al frescor del vestíbulo. Le costó un poco enfocar la vista y en un primer momento Harry el Castor no fue más que una voz incorpórea saliendo de las sombras.

—Era una zorra, ¿verdad? –preguntó Castor—. ¿Verdad que era una zorra?

—Sí —contestó Garrish—. Fue difícil.

Ahora pudo fijar sus ojos en Castor. Se estaba frotando los granos de la frente y le sudaban las orejas. Llevaba sandalias y una camiseta con el número 69 y una chapa en la parte delantera que ponía: «Bienvenido es un pervertido.» Los enormes dientes delanteros de Castor se distinguían en la oscuridad.

—Iba a dejarlo en enero —explicó Castor —. Me lo repetí una y otra vez mientras todavía tenía tiempo. Pero pasaron las recuperaciones y ya fue cuestión de volver a intentarlo o dejar el curso incompleto. Creo que he suspendido, Curt. Estoy seguro.

La gobernanta estaba en la esquina, junto a los buzones. Era una mujer muy alta que se parecía vagamente a Rodolfo Valentino. Estaba intentando ajustarse un tirante del sostén por el sobaco sudado de su traje con una mano, mientras con la otra ponía una chincheta a una hoja de salida de dormitorio.

—Muy difícil —repitió Garrish.

—Quise copiar algo de ti, pero no me atreví, aquel tío tiene ojos de águila. ¿Crees que sacaste un diez?

—A lo mejor he suspendido –dijo Garrish.

—¿Crees que Tú suspendiste? —exclamó el Castor —. Crees que...

—Voy a ducharme, ¿vale?

—Claro, Curt. ¿Fue éste tu último examen?

—Sí. Lo fue.

Garrish cruzó el vestíbulo, empujó la puerta y empezó a subir por la escalera. El hueco olía a sudor rancio. Siempre la dichosa escalera. Su habitación estaba en el quinto piso.

Quinn y aquel otro idiota del tercero, el de las piernas peludas, le adelantaron lazándose una pelotita. Un pequeño, con gafas de montura de concha y un incipiente principio de barba, le cruzó entre el cuarto y el quinto, con un libro de aritmética apretado contra su pecho como si fuera la Biblia, y desgranando un rosario de logaritmos.

Tenía los ojos tan vacíos como pizarras.

Garrish se detuvo para mirarle, preguntándose si no estaría mejor muerto, pero el pequeño ya sólo era una sombra móvil en la pared. Volvió a verle una vez más y luego desapareció del todo. Garrish llegó al quinto y anduvo hasta su habitación. Pig Pen se había marchado hacía dos días. Cuatro finales en tres días y adiós muy buenas. Pig Pen sabía arreglar sus cosas. Había dejado únicamente sus cromos en la pared, dos calcetines sucios y una parodia, en cerámica, del Pensador de Rodin sentado en la taza de un retrete.

Garrish metió la llave en la cerradura.

—¡Curt! ¡Eh, Curt!

Rollins, el imbécil encargado del piso, que había enviado a Jimmy Brody a ver al decano porque había bebido, se acercaba por el corredor, haciéndole señas con la mano. Era alto, bien plantado, con el cabello cortado a cepillo, simétrico en todo. Parecía barnizado.

—¿Has terminado todo? —preguntó Rollins.

—Sí.

—No te olvides de barrer tu habitación y llenar la hoja de incidencias, ¿de acuerdo?

—Sí.

—Pasé una hoja de incidencias por debajo de tu puerta el otro día, ¿verdad?

—Sí.

—Si no me encuentras en mi habitación, echa la hoja por debajo de la puerta, y la llave también.

—Está bien.

Rollins le cogió la mano y se la sacudió un par de veces, rápidamente. La mano de Rollins estaba seca y rasposa. Estrecharla era como estrechar un puñado de sal.

—Que tengas un buen verano.

—Gracias.

—No trabajes demasiado.

—No.

Úsalo, pero no abuses.

—Sí y no.

Rollins pareció desconcertado, pero se echó a reír y dijo:

—Cuídate.

Le dio una palmada en el hombro y se volvió, parándose una vez para advertir a Ron Frane que apagara el estéreo. Garrish imaginó a Rollins muerto en una cuneta con los ojos llenos de gusanos. A Rollins no le importaría. A los gusanos tampoco. O te comías el mundo o el mundo te comía a ti, y estaba bien de ambos modos.

Garrish se quedó pensativo viendo alejarse a Rollins hasta que lo perdió de vista; luego entró en su habitación.

Con el desorden ciclónico de Pig Pen desaparecido, la habitación parecía yerma y estéril. De la montaña desordenada que había sido la cama de Pig Pen no quedaba sino el colchón... manchado. Dos portadas de Playboy le contemplaban con dos suculentos pechos bidimensionales.

No había mucha diferencia en la parte de habitación correspondiente a Garrish, que siempre estaba perfectamente ordenada al estilo militar. Si dejabas caer una moneda sobre la colcha de la cama de Garrish, rebotaba. Tanto orden había crispado los nervios de Piggy. Se había graduado en inglés y su sintaxis era perfecta. A Garrish le llamaba el encasillado. Lo único que había en la pared sobre la cama de Garrish era un enorme póster de Humphrey Bogart que había comprado en la librería de la facultad. El actor llevaba una pistola automática en cada mano y lucía tirantes. Pig Pen decía que las pistolas y los tirantes eran símbolos de impotencia. Garrish no creía que Bogart hubiera sido impotente, aunque nunca había leído nada sobre él.

Se acercó a su ropero, lo abrió y sacó el gran rifle Mágnum 352 de culata de nogal que su padre, un ministro metodista, le había comprado por Navidad. En marzo, él había comprado la mira telescópica.

No debían guardarse armas en la habitación, ni siquiera escopetas de caza, pero no había sido difícil. Lo había sacado la víspera de la consigna de armas de la universidad, con una autorización para retirarlo, falsificada. Lo metió en su funda impermeable y lo escondió en el bosque, detrás del campo de fútbol. Luego, de madrugada, a eso de las tres, salió a buscarlo y lo llevó arriba por los dormidos corredores.

Se sentó en la cama con el rifle sobre las rodillas y sollozó. El Pensador, sentado en su taza, le estaba mirando. Garrish dejó el arma sobre la cama, cruzó la estancia y de un manotazo lo hizo caer de la mesa al suelo, donde se hizo añicos. Llamaron a la puerta. Garrish metió el rifle debajo de la cama.

—Entre.

Era Bailey, en calzoncillos. No había futuro para Bailey. Se casaría con una chica estúpida y tendría hijos estúpidos. Después moriría de cáncer o de insuficiencia renal.

—¿Cómo estuvo el final de química, Curt?

—Muy bien.

—Me preguntaba si podrías prestarme tus apuntes. Yo lo tengo mañana.

—Lo siento, pero los quemé con todo lo que no me servía.

—¡Oh, Dios mío! ¿Lo ha hecho Piggy? —Señaló los restos del Pensador.

—Creo que sí.

—¿Por qué lo hizo? A mí me gustaba. Iba a comprárselo.

Bailey tenía facciones como de ratón. Los calzoncillos le colgaban por detrás. Garrish podía ver cómo sería con el tiempo, cómo moriría de enfisema o de algo, metido en una tienda de oxígeno. Tendría un tono amarillento. Yo podría ayudarte, pensó Garrish.

—¿Crees que le importaría si me quedara con sus tetudas?

—Supongo que no.

—Bien —Bailey cruzó la habitación, eludiendo cuidadosamente con sus pies desnudos los fragmentos de cerámica, y quitó las chinchetas de las portadas de Playboy—. Esta fotografía de Bogart es realmente asombrosa —dijo— ¡Sin tetas, pero...!

Oye –Miró a Garrish para ver si sonreía. Al ver que no lo hacía, le preguntó —: Supongo que no piensas tirarla o algo así, ¿verdad?

—No. Mira, pensaba tomar una ducha, si no te importa.

—Bueno. Que tengas un buen verano, Curt.

—Gracias.

Bailey se dirigió hacia la puerta meneando el fondillo del calzoncillo. Se detuvo y preguntó:

—¿Cuatro puntos este semestre, Curt?

—Como mínimo.

—Enhorabuena. Hasta el curso que viene.

Salió y cerró la puerta. Garrish se quedó sentado en la cama por un momento, luego sacó el rifle, lo desmontó y lo limpió. Se acercó el cañón al ojo y contempló el pequeño círculo de luz azul al otro extremo. El cañón estaba limpio. Volvió a montar el arma.

En el tercer cajon de su escritorio había tres cajas de balas Winchester. Las colocó en el alféizar de la ventana. Cerró con llave la puerta del cuarto y volvió a la ventana. Subió las persianas.

La explanada estaba salpicada de estudiantes que paseaban. Quinn y su amigo idiota estaban jugando con una pelota. Corrían de un lado a otro como hormigas huyendo de un hormiguero aplastado.

—Voy a decirte algo —dijo Garrish a Bogart—: Dios se enfureció con Caín porque éste suponía que Dios era vegetariano. Su hermano lo veía de otro modo. Dios hizo el mundo a Su imagen, y si no te comes el mundo, el mundo te come a ti. Así que Caín va y le dice a su hermano; «¿Por qué no me lo dijiste?» Y su hermano contesta: «¿Por qué no me escuchaste?» Y Caín dice: «Está bien, ahora te escucho.» Así que se carga a tu hermano y luego dice: «¡Eh, Dios! ¿Quieres carne? ¡Aquí la tienes! ¿Quieres lomo, chuletas o qué?» Y Dios le dice que se prepare... ¿No es gracioso?

Bogart no contestó.

Garrish abrió la ventana y apoyó los codos en el alféizar, sin dejar que al cañón del rifle le diera el sol. Puso el ojo en la mira.

Lo tenía apuntando al dormitorio de chicas del Carlton Memorial, del otro lado de la explanada. Carlton era popularmente conocido como «la perrera». Situó la cruz de la mira sobre una furgoneta Ford. Una rubia con tejanos y una blusa azul pálido estaba hablando son sus padres, mientras su padre, rubicundo y calvo, cargaba las maletas en el coche.

Alguien llamó a la puerta.

Garrish esperó.

Volvieron a llamar.

—¿Curt? Te daré medio pavo por el póster de Bogart.

Bailey.

Garrish no contestó. La chica y su madre se reían de algo, sin saber que sus intestinos estaban llenos de bacterias que comían y se multiplicaban. El padre se reunió con ellas y se quedaron juntos al sol, un retrato de familia en la cruz de la mira.

—¡Maldita sea! —protestó Bailey, sus pasos se oyeron pasillo abajo.

Garrish apretó el gatillo.

El rifle retrocedió contra su hombro, el retroceso blando y perfecto que recibes cuando has apoyado el arma exactamente en el punto apropiado. La cabeza rubia de la muchacha sonriente se desintegró.

Su madre siguió sonriendo por un instante y luego se llevó la mano a la boca, chillando. Garrish le disparó. Mano y cabeza se desintegraron en un estallido rojo. El padre, que había estado cargando las maletas, echó a correr. Garrish le siguió y le disparó a la espalda.

Levantó la cabeza, abandonando la mira por un momento. Quinn sostenía la pelota y contemplaba los sesos de la chica rubia que habían salpicado el cartel de PROHIBIDO APARCAR que había detrás de su cuerpo tendido. Quinn no se movió. En toda la explanada la gente se había quedado petrificada, como niños jugando a las estatuas.

Alguien volvió a llamar a la puerta y sacudió el picaporte. Otra vez Bailey:

—¿Curt? ¿Estás bien, Curt? Creo que alguien ha...

—Muy bien, buen Dios, ¡vamos allá! —exclamó Garrish y disparó a Quinn, pero el tiro salió desviado. Quinn echó a correr. Bien. El segundo disparo le dio en el cuello y le arrojó cinco metros adelante.

—¡Curt Garrish se está matando! –chillaba Bailey—. ¡Rollins! ¡Rollins! ¡Ven, aprisa!

Sus pasos volvieron a perderse por el corredor.

Ahora todos echaban a correr. Garrish oía cómo gritaban, y el apagado rumor de los pies en la explanada.

Miró a Bogart, que empuñaba sus dos pistolas y miraba por encima de él. Contempló los restos esparcidos del Pensador de Piggy y se preguntó qué estaría haciendo Piggy hoy; ¿durmiendo, viendo la televisión, disfrutando de un maravilloso ágape?

¡Cómete el mundo, Piggy!, pensó Garrish. ¡Hay que tragarlo de golpe!

—¡Garrish! –Ahora era Rollins el que golpeaba la puerta—. ¡Abre, Garrish!

—Se ha encerrado —jadeó Bailey—. Tenía mala cara, se ha matado, lo sé.

Garrish volvió a sacar el cañón por la ventana.

Un muchacho con una camisa a cuadros estaba en cuclillas detrás de un seto, espiando las ventanas de los dormitorios con desesperación. Quería escapar, correr, Garrish lo sabía, pero sus piernas estaban yertas.

—Buen Dios, vamos allá —murmuró Garrish, y empezó a disparar de nuevo.

Apareció Caín de Stephen King


Defensa de la derrota

Se apoyará, primero, los brazos estirados, las palmas de las manos contra la pared. Respirará hondo y acompasadamente varias veces, hasta que el frío de la pared le llegue. Cerrará los ojos, no mucho tiempo. Sentirá entonces, penetrándole, un reposo húmedo. Será la tristeza. Algo tibio. Íntimo, casi fraterno. Decididamente poético. Eso. Poético. Se sentará entonces, sin mirar a nadie. Le punzarán algunas miradas furtivas. De reojo. No deberá hablar casi. Ni insultar. Deberá callar largamente. Sentirá entonces, creciéndole, un orgullo callado, quieto. Será la dignidad. Lo tomará del hombro, llenado con blandura el silencio que acompaña a los fracasos. No deberá llorar. Nunca. Tal vez apretar fuertemente la mandibula. Un instante. Se pondrá de pie. Sentirá entonces, en el pecho, detrás de los albios, un escozor denso y aguachento. Será el romanticismo, que envuelve en una gasa tenue todas las derrotas. Tomará entonces su frágil fama, su trémulo orgullo antes impecable, se vestirá con ellos cuidadosamente, casi con cariño, y se marchará. No habrá las historias resonantes de las victoria. Estará solo. Y tendrá que caminar lento, pero no muy lento. Una mano en el bolsillo y un gesto vacío en la cara. Apenas una palidez quebradiza en la cara en la piel cubierta paternalmente por la solapa levantada. No habrá ni un solo amigo. Ni uno. O tal vez uno que respetará el momento, el silencio, la tristeza, que dejará caer casi con temor, o con respeto, una palmada leve sobre el hombro, como temiendo romper algo, como temiendo que se le desprenda al vencido ese fino revoque de la melancolía, de la nostalgia.

El vencido sacudirá una vez la cabeza, o dos en agradecimiento, sin hablar, porque una palabra, un gesto amartillado en falso, puede precipitar el llanto. Y el vencido digno no se permitirá llorar ante terceros. Se marchará solo. Se preparará en su casa un café fuerte, negro, espeso y caliente. Se tomará la cara con las manos, para apretarse aun más sobre los párpados esa poesía inútil de las derrotas. Para fijarse sobre los pómulos todo el romanticismo suave e impalpable de las derrotas. Se podrá permitir ahora sí, un gesto nervioso, un puñetazo corto y duro al aire dulzón de la cocina o bien sobre la mesa. Se podrá permitir, ahora sí, llorar con un llanto comprimido, convulsivo, desesperado y hondo contra el marco de la puerta del comedor. Deberá luego lavarse la cara, secarse los ojos con una toalla. Mirarse al espejo preguntándose si tenía realmente necesidad de llorar.

Y se sentará en el sillón de mimbre.

Tomará su café.

No se sentirá tan mal, después de todo. 


Defensa de la derrota, de Roberto Fontanarrosa



jueves, junio 19, 2014

Uruguay - Inglaterra en una imagen


Llevo pidiendo todo el año el Balón de Oro para él, como seguidor del Liverpool. Con su selección se acaba de ver, se perdió el primer partido por lesión y palmaron con Costa Rica, hoy ha jugado, dos goles suyos y victoria ante sus compañeros y rivales ingleses. Sin más. El mejor jugador de esta temporada del mundo, de largo.

PD: Puto Florentino, no fiches a este por favor, no lo asquerosices....

Esne Beltza Ft Mala Rodriguez & Fermin Muguruza - Quien manda (Hemen eta hor)

miércoles, junio 18, 2014

España - La Roja en una imagen


Ya lo he comentado, y por eso pongo su foto, porque refleja la cagada del seleccionador, que no entrenador, (también lo dije hace mucho cuando le dieron un premio como tal, que no se merecía ya que no es lo mismo), Vicente Del Bosque, desde el inicio de su composición de plantilla, en la que ha dejado fuera a 3 o 4 jugadores que han sido mejores que varios de los que ha llevado, (Raul Garcia con el asco que me da, Iturraspe mejor que Busquets ha estado este año sin duda,Alberto Moreno para el lateral zurdo, Llorente con lo tonto que es metiendo muchos goles en una liga, como la italiana, donde hay que meterlos....) que estaban lentos, cansados,(Busquets, Xavi..) directamente lesionados parte o todo el año,(Alonso, Alba...) fuera de este sistema (Costa) o de estas ganas de correr pot vivir ya otra vida (Piqué), o, como Casillas que no ha olido una, suplente las dos ultimas temporadas con dos entrenadores distintos....

Si a estos asuntos claramente influyentes en lo físico, como es hoy en día cualquier deporte de élite, superfisico, le sumas que todas las selecciones se han concentrado en las ciudades de playa, para aclimatarse al calor y la humedad y su influencia en este físico, todas menos una, la española, que se ha ido al fresquito de la montaña....pues eso....

Y eso se notó ante Holanda, y se ha vuelto a notar hoy, contra una selección, La Roja de toda la vida, que desde su sorprendente nuevo central, el zumbao brioso y enérgico que es Gary Medel, hasta su magnífico delantero que es el menospreciado en el Barsa, Alexis, le ha ganado a La Roja de Cuatro, por intensidad, energia y ganas, como ganó Holanda, que además tuvo el buen hacer de Van Gaal, reconocido mundialmente por su disposición táctica que, con sus limitaciones, ha copiado hoy Sampaoli, mister de Chile.

Penaliza a esta España todo esto, y por supuesto el creerse que la cosa se iba a ganar porque si, por llevar una estrella en la camiseta, lo que he visto reflejado estos días en diversas charlas con amigos, amiguetes y demás, que ponían hasta goleadas a favor de España, mientras que servidor y otro u otros dos abríamos los ojos, tras ver la primera media hora de Chile ante Australia, que luego ya no quisieron correr mas, y teníamos claro que España no ganaba a Chile.

Pero bueno, no quiero ser ventajista, que dirán algunos, pese a que llevo diciéndolo desde que Del Bosque, al contrario que el resto de seleccionadores no rejuveneció su plantilla, lo cuál, pués bueno, ha sido su apuesta, erronea para mi, pero suya.

Y así España es la primera selección eliminada de este Mundial de Brasil 2014.

Lo cual oye, tiene también lecturas positivas, en lo social, político y deportivo:

1- Nos ahorramos seguro un pastón en chupópteros varios que se iban a ir sumando a las jamadas y putas según fuesen pasando los días, pagado de nuestro impuestos.

2- Se le jode el chollo al PPSOE, y ahora se volverá a hablar de Podemos, de la crisis y de otras necesidades mucho mas apremiantes e importantes que la selección.

3- España no se cruza en octavos con Brasil

Lo peor, que había apostado por primera vez en mi vida, y será la última, es algo que nunca me ha gustado, y había puesto 1-2 a ganar Chile con gol de Torres, 270 euros me hubiese llevado, pero el puto Del Bosque seguía empeñado en el inmigrante que si puede ser español.

Toquero cedido al Eibar


El futuro inmediato de Gaizka Toquero está en el Eibar. El delantero, todavía con dos años de contrato como león, jugará cedido en el club del que saltó al Athletic en el mercado de invierno de 2009. El acuerdo está más que perfilado y se hará público antes de que comience una pretemporada que el atacante realizará desde el inicio a las órdenes de Garitano.

Los armeros empezarán a trabajar una semana más tarde que los de Valverde, así que podría iniciar la puesta a punto con sus actuales compañeros antes de vestir de azulgrana. La cesión colma a las dos partes: Toquero ganará minutos y el Eibar contará con un futbolista de experiencia.

La contratación de Viguera, pichichi de Segunda, dejaba a Toquero en una delicada situación, porque en los dos últimos cursos, pese a sumar casi 40 partidos en Liga, solo ha sido titular en cinco.

Fuente:
marca.com

Oñati completa con éxito su primera misión espacial con el viaje del 'Txantxiku 1'


Misión cumplida. El ‘Txantxiku 1’ llegó el sábado a la estratosfera sin problemas. Y lo que es más importante, aterrizó sin sufrir daños, y con abundante información que ahora se estudiará detalladamente. «Todo ha salido perfecto», explica el fundador de Ilatargi Astronomia Taldea y uno de los responsables del proyecto, Manu Arregi.

El globo despegó a las 11:38 de Oñati en medio de una gran expectación. Ascendió durante 1 hora y 40 minutos, hasta que explotó a unos 35.000 metros de altura. Luego inició el viaje de regreso a tierra. Unos 40 minutos para acabar aterrizando en unos viñedos a un kilómetro de la localidad navarra de Viana, donde fue localizado gracias a los GPS que llevaba.

Llegaba el momento de la verdad, abrir la caja y comprobar si se había grabado algo y cómo había quedado el instrumental. Y los gritos de alegría de los integrantes de la expedición al ver las primeras imágenes en el ordenador portátil, evidenciaron la ilusión generada por el proyecto.


Una actividad para jóvenes de la ESO de los tres colegios de Oñati organizada en colaboración entre el Gazteleku, Ilatargi, el grupo de divulgación astronómica gasteiztarra ‘La otra mitad’, y la Agrupación Astronómica Vizcaína, en el que participaron mano a mano con los astrónomos doce alumnos. Primero en la preparación, y luego en el lanzamiento y la recuperación.

En el lanzamiento el principal contratiempo era que se rompiese el globo de látex (lleno de helio en el inflado), o que hubiera algún problema con la cápsula/caja (tuneada) que llevaba acoplada, y en cuyo interior colocaron concienzudamente las cámaras de fotos y vídeo ‘Go pro’, y el experimento científico de rayos cósmicos. Así que para asegurar un óptimo despegue trasladaron el despegue de Foruen Enparantza a Errementeri Plaza. Los preparativos se prolongaron casi una hora, y tras recibir el OK desde el control aéreo del aeropuerto de Loiu, la simpática ranita alzó el vuelo.

Todo fue mejor de lo previsto. «El globo subió a unos 5 metros por segundo y gracias a que la brisa era ligera, superó con nota la primera prueba de fuego: la sierra de Aizkorri –explica Arregi–. Sobrevoló Arantzazu, ya a 3.973 metros, y pasó por el sur de Zalduendo a 9.992. A 2 kilómetros al norte de Ancín (en Navarra) perdimos el contacto, y volvimos a recuperarlo al norte de Izki, en la montaña alavesa. Luego surcó la sierra cántabra sobre Meano antes de caer en Viana, 2 horas y 22 minutos después del despegue».

A medida que el globo ascendía, debido a que descendía la presión, se fue hinchando pasando de los casi dos metros de diámetro que podía tener al principio a casi 10. Fue entonces cuando estalló y comenzó a caer. Al principio muy rápido porque la ausencia de atmósfera hace que no se pueda desplegar el paracaídas, y después, ya abierto, con bastante más suavidad.

El aterrizaje fue casi perfecto, porque aunque parezca increíble, el txantxiku llegó, con la ikurriña y el casco en su sitio. También funcionaron a la perfección todos los aparatos: la grabación en vídeo, fotos secuenciales cada 5 segundos, temperatura, presión, radiación de fondo, rayos cósmicos y los sistemas de localización.

«Hemos recogido gran cantidad de datos que habrá que analizar con tiempo. Nos queda mucho trabajo, pero lo hemos pasado fenomenal» sentenciaban desde ‘La otra mitad’.


Lo cierto es que el vuelo del txantxiku astronauta de peluche, no tiene nada que envidiar al de Félix Baumgartner. Y la mascota oñatiarra puede presumir además de haber llevado la ikurriña «a lo más alto».

Fuente:
diariovasco.com

martes, junio 17, 2014

Brasil vs Mexico en una imagen


Vibrante partido, que podría haber tenido un resultado con mas de un gol por bando y que ha tenido un prota claro en indiscutible,Guillermo Ochoa, el primer y único portero de la historia mexicano en jugar en Europa, el portero del bulo de los seis dedos, que ha dejado un paradón para el recuerdo, el de la imagen, y tres o cuatro intervenciones mas de mérito.

Buen partido de los mexicanos, que se confirman como un equipo serio, rocoso, dificil de batir para lo que les queda de torneo, que parece será aún un rato, ya que además saben jugan mirando hacia puerta, como han demostrado ante esta selección brasileña de dos caras, ya que por momentos parece ser del más puro Mourinho, con la mejor pareja de centrales del mundo al mando, y por rafagas juega bien, intensa y con ocasiones, cuando el que manda es este Neymar que en casa disfruta volando libre.

En la redes sociales hierve, medio en coña medio en serio, el Urrutia ficha a Ochoa...visto lo visto, y aunque haya nacido en la Guadalajara mexicana, dado el lobo de su apellido, yo al menos investigaría...

lunes, junio 16, 2014

Bayer de Munich (y 4 o 5 buenos más) - Portugal en una imagen


Equipazo.

Y banquillo largo.

Calidad al toque y potencia alemana detrás [defensa pelín lenta (o mas) y a ver lo que le ha pasado a Hummels, que es muy, muy bueno] y delante, a por el gol, sin especular y aburrir como el Falso Modesto.

Y si encima en rival, te regala un penalty y una expulsión...pues eso....aunque el meneo ya se lo estaba llevando Portugal que, ojo, es un buen equipo, lo que dice mucho del ganador...

Alemania siempre está.

Pepe también. (Que hoy no estaba jugando en el Bernabeu y no se había dado cuenta)

Sobre el décimo y último. y sobre la tempora diría yo, capítulo de la 4ª Temporada de Juego de Tronos.


Estupendo cierre de curso, con este décimo capítulo de la 4ª Temporada de Juego de Tronos, que como sucede con todos los anteriores, aún sabiendo lo que va a acontecer, y aún siendo en ocasiones muchos los matices perdidos, por aquello de la reducción del texto de la novela para acomodarlo a la pequeña pantalla, otros matices son aportados, muchos, muchos, recuerda aquello de que una imagen vale mas que mil palabras, lo que hace que sea un disfrute cada episodio desde la música de su entradilla hasta su final, lo que consigue que ahora toque esperar con ganas, muchas, no solo ya el sexto libro, sino igualmente la 5ª temporada de esta magnífica serie. Y los/las que vengan.

Apocalipsis vikingo


Aquí os dejo este estupendo documental de National Geographic, que nos cuenta como en el sur de Inglaterra, obreros viales excavan el terreno para la construcción de una nueva carretera. Al cortar la roca caliza, los excavadores hacen un descubrimiento escalofriante. En una sepultura poco profunda, hay una masa enmarañada de esqueletos sin cabeza y en otro extremo, una pila de calaveras.

¿Quiénes son estas víctimas? ¿Por qué las mataron?

Este documental reconstruye los acontecimientos que llevaron a la masacre, revelando los secretos de los guerreros escandinavos que alguna vez aterrorizaron a los britanos. Técnicas forenses de última generación combinadas con textos antiguos y sagas heroicas nos cuentan una historia de ambición, traición y venganza, trayendo a los vikingos de vuelta a la muerte....

 

PSY - Hangover feat. Snoop Dogg

Anillo


Más que merecido campeón el equipo de San Antonio Spurs.

Otra soba hoy , contra un inmenso Lebron que nada más ha podido hacer.

Kawhi Leonard, otro partidazo hoy, y, aunque a mi me gusté Diaw y me parezca clave, justo MVP de las finales

Popovich, Ginobili y Duncan no se retiran. Bien...!!

Como decía alguien que todos recordamos, nos vemos en un nuevo curso baloncestístico el año que viene.

I´love this game.

Argentina - Bosnia en una imagen


Vaya tostón en el Grupo de la Mofa...

domingo, junio 15, 2014

Domingo de cortos: No se que hacer contigo


Corto de hace ya unos años del navarro Miguel Campion, con Belen Cuesta al frente,interpretando a una mujer que cuando le dicen que su padre ha muerto, no reacciona: hace tiempo que no sabía de él, desde que abandonó a su familia. Pero se hace cargo de sus cenizas, sin darse cuenta de que luego no sabrá cómo librarse de ellas...

 
No sé qué hacer contigo from Miguel Campion on Vimeo.

De nuevo un auténtico Balón de Oro destaca con Italia,hoy contra Inglaterra


Pirlo, Grande entre los Grandes.

PD: El Candreva este no se como jugará con su club, porque nunca le he visto,  pero siempre que si le he visto con Italia, juega de puta madre, como el que no quiere la cosa...

PD2: Y una vez más para que se repite la historia, al menos de inicio, que queda mucho, Inglaterra tiene buenos equipos pero no acaba de llegar, e Italia siempre, siempre está....

sábado, junio 14, 2014

¡No te enloquesá, Lalita!

El más sorprendido fue Chalo cuando (no iban ni cinco minutos de empezado el partido) el Lalita se cruzó toda la cancha y le entró muy fuerte y abajo a Pascual y Pascual, aún antes de caer pesadamente junto a la línea del área, le preguntó al Lalita por que no se iba a la recalcada concha de su madre puta. Pensándolo bien, recordaba luego Chalo (los brazos en jarra, algo alejado del quilombo) antes de empezar, había escuchado a los muchachos conversando mientras se cambiaban en ese vestuario de mierda y Polenta se había dicho que, seguramente, Pascual y Lalita se iban a cagar a trompadas otra vez. Es más -rememoró Chalo, viendo como los muchachos trataban de separar a los calentones- Salvador lo había cargado bastante a Pascual preguntándole si esa tarde lo iban a echar de nuevo por cagarse a trompadas con el Lalita.
- ¿Será posible? -pasó a su lado el ocho de ellos, buen jugador, callado-. Siempre lo mismo con estos dos infelices.
- Cosa de locos -dijo el Chalo, tocándolo en la panza, en gesto de amistad.
- ¡Aprendé a jugar al fútbol, choto de mierda! -gritaba, ya de pie, Pascual, contenido a medias por Norberto.
- ¡Sí, seguro que vos me vas a enseñar, pajero! -respondió Lalita.
- ¿Ah no? ¿Ah no? ¿No te voy a enseñar yo? ¿No te voy a enseñar yo? Sabes comó te enseño, la puta madre que te parió!
- ¡Seguro! ¡Vos me vas a enseñar, forro! ¡Vos me vas a enseñar a jugar al fútbol!
- ¡Choto de mierda, en la puta vida jugaste al fútbol, sorete!
- ¡Vos me vas a enseñar, maricón!
- ¡Sorete, sos un sorete mal cagado!
Tal vez ese concepto de "maricón" exaltó más a Pascual, que se libró del esfuerzo de Norberto y se le fue encima al Lalita. El Alemán se abalanzó para agarrarlo, con Prado y el flaco Peralta. El referí pegaba saltitos en torno al tumulto como un perro que no puede zambullirse en una pelea multitudinaria.
- ¡Pero dejalos que se maten! -gritó desde lejos el cuatro de ellos-. ¡Dejalos que se maten de una vez por todas esos boludos!
- ¡Así nos dejan jugar tranquilos!
- ¡Vení, vení a enseñarme, maricón! -insistía Lalita, contenido por sus compañeros, viendo como Pascual se debatía entre una maraña de brazos.
- ¡Callate, pelotudo! -se anotó, desde lejos, Hernán, con escaso sentido de la oportunidad en el uso del humor-. ¡Si vos tuviste poliomelitis de chico y no te dijeron!
- ¡Pero pisale la cabeza a ese conchudo! -saltó de pronto Antonio corriendo también hacia Lalita-. ¡Siempre el mismo hijo de puta ese hijo de puta!
Allí Chalo pensó que el conflicto se generalizaría.
- ¡Antonio! ¡Antonio! -trato de pararlo el Negro.
- ¡Agarralo! ¡Agarralo, Pedro!
- ¡Hijo de mil putas, la otra vez hiciste lo mismo! -recordaba Antonio, medio estrangulado por un brazo de Pedro, las venas del cuello a punto de estallar, la cara roja como una brasa.
- ¿Qué querés vos? ¿Qué querés vos? -Lalita se volvió hacia Antonio, estirando el mentón hacia adelante. Dos de ellos lo agarraron de la camiseta y otro de la cintura.
- ¡Te hacés mucho el gallito porque nuncan te han puesto una buena quema!
- ¡Aflojá, Lalita, no seas boludo!
- ¡Te echan, pelotudo, te van a echar!
- ¿Qué querés vos? ¿Qué querés negrito villero y la concha de tu madre?
- ¡Tito! ¡Paralo, carajo, paralo!
- ¡Cortala, cinco, no te metás que es peor!
- ¡Pará, Mario, pará!
- ¡Te voy a reventar, la concha de tu madre! -Pascual se había zafado de los que lo contenían y corría en un movimiento semicircular hacia su enemigo tratando de eludir los nuevos componedores que se le interponían. Chalo se dejo caer sentado sobre el césped sin llegar a entender demasiado bien como se podía armar semejante quilombo cuando incluso algunos no habían llegado siquiera a tocar la pelota (como él). Miró al dos de ellos y enarcó las cejas en señal de complicidad.
- ¿Podés creer, vos? -dijo el otro, parado en el círculo central y acomodándose los huevos. Escupió a un costado.
Prácticamente todos los muchachos, sin olvidar al tío del Perita (fiel y único hincha del "Olimpia") se habían metido en la cancha y estaban separando a los beligerantes. Eran dos grupos que se movilizaban en bloque, hacia atrás o hacia adelante, correlativos unos con otros, como dos arañas negras y deformes, de acuerdo a los impulsos mas o menos homicidas de los contendientes.
- ¡Vos me vas a venir seguro a enseñar a jugar al fútbol, sorete! -la seguía Lalita-. ¡Seguro que vos me vas a venir a enseñar!
- ¡No te enloquesá, Lalita! ¡No te enloquesá! -repetía una voz aguda, desde afuera, como un sonsonete.
- ¡Choto de mierda! ¡Choto de mierda! -Pascual se atragantaba con las palabras y despedía por la boca una baba blanca, casi acogotado por los compañeros-. ¡Claro que te voy...! ¡Choto de...! -obnubilado, no encontraba los mas elementales sinónimos para enriquecer sus agravios y recaía siempre en las mismas diatribas-. ¡Choto de mierda! ¡Chotazo!
El árbitro, apreciando un claro en el tumulto, dió dos zancadas mayúsculas hacia adelante, manoteó el bolsillo superior y anunció a Pascual.
- ¡Señor! -y le plantó una tarjeta roja incandescente frente a los ojos.
Pascual ni lo miró. Después el árbitro giró con la misma aparatosidad, caminó tres pasos hacia Lalita y repitió el gesto de la mano en alto, como dando por terminado el problema. A Pascual ya se lo llevaban hacia el costado. Lalita caminaba medio ladeado, aplastado en parte por el peso de sus compañeros, buscando todavía con los ojos a su rival, respirando fuerte por la nariz, como un toro.
- ¡Dejame! ¡Dejame, Miguel! -pidió, sofocado, y hasta llegó a tirar un par de piñas a sus amigos.
- Ya está, Lalita -le recitaba el cuatro al oído-. Cortala.
El lungo que jugaba al arco le pasó un par de veces la mano por el pelo, comprensivo, pero el Lalita apartó la cabeza, negándose a la caricia.
- ¡Señores! ¡Señores! -gritó el referí-. ¡Miren! ¡Miren! -y mostró la fatídica tarjeta roja casi oculta en la palma de la mano, como una carta tramposa-. ¡No la guardo! ¡No la guardo! ¡La tengo en la mano! ¡Al primero que siga jodiendo lo echo de la cancha! ¿Estamos? -y salió corriendo para atrás, elástico, señalando con la mano donde debía ponerse la pelota-. ¡Juego, señores!
Y decían que no había que joder mucho con ese árbitro. Que era cana. Que siempre andaba con un bufoso dentro del bolso. Así le había contado Camargo al Chalo, porque lo conocía de la liga de Veteranos Mayores, los que están entre los 42 y la muerte.

Ya sentado en la vereda, la espalda empapada contra la pared del quiosco, las piernas extendidas sobre el piso, desprendidos los cordones de los botines, Chalo se apretó fuerte los parpados para mitigar el escozor profundo que le producía el sudor al metérsele en los ojos. Sin decir palabra, el Lito, al lado suyo, le alargó la botella de Seven familiar, casi vacía. Chalo tomó unos seis tragos apurados, puso despues el culo frío y humedo de la botella sobre su muslo derecho, eructó con deliberación y se secó la boca.
- Hay que joderse -exhaló-. Qué manera de correr al pedo -y le extendió la botella a Salvador que esperaba, mirando la calle, las manos en la cintura, a su lado.
- ¡Chau, loco! -gritó Antonio, subiendo al auto de Pedro, yéndose- ¡Chau, Salva!
- ¿Hablastes con el referí? -le preguntó Lito. Antonio se encogió de hombros.
- ¿Para qué?
- Para que no te escrache en el informe.
- Me echó por tumulto.
- Por pelotudo te echo -rió Salvador. Antonio levantó la mano, se metió en el auto de Pedro y Pedro puso marcha atrás cuidando de no caerse en la cuneta.
- Veinte fechas le van a dar a este -dijo Salva, limpiando el pico de la botella de Seven con la manga de la camiseta verde. Chalo no contestó. Apenas si tenía aliento para hablar. Lito, más que sentarse a su lado, se derrumbó, con un quejido animal.
- Parece mentira -dijo Chalo-. Cuando yo jugaba en la "25 de Mayo", donde no hay limite de edad, pensaba que los veteranos serían más tranquilos, que cuando pasara a la liga de veteranos las cosas se iban a tomar de otra manera.
- Nooo... -Lito se reía.
- ¡Pero es peor! Es indudable que las locuras se agudizan cuando viejos. Acá me he encontrado con tipos de cincuenta, cincuenta y pico de años, que se cagan a trompadas, le pegan al referí, se putean entre ellos, más que los jóvenes.
- Y... -dijo Lito-. Las manías, cuando viejo, se agudizan...
- Además, Chalo -Salvador ya había encontrado las llaves del auto entre los mil bolsillos de su bolsón deportivo-. El fútbol es asi. Hay tipos que descargan todas las jodeduras de toda la semana acá en la cancha. Yo he visto a tipos cagarse a trompadas en un partido de papi, en un mezclado, que no son ni por los puntos ni por nada. Un picado cualquiera y se han cagado a trompadas, oíme.
- Sí -aprobó Chalo-. Son calenturas del juego...
- Es así -cerró Salvador. Dijo "Chau muchachos", puso en duda su presencia para el difícil compromiso del sabado siguiente contra el Sarratea y se fue hacia el auto rengueando ostensiblemente de su pierna derecha.
Chalo se inclinó con esfuerzo hacia sus medias, ceñidas bajo las rodillas por dos banditas elásticas, y las fue bajando hasta enrollarlas sobre los tobillos. Recién allí cayó en la cuenta de cuanto necesitaba liberar su circulación sanguínea de tal tortura y se preguntó como había podido sobrevivir hasta ese momento bajo presión semejante. Volvió a recostarse contra la pared caliente.
- De todas maneras -retomó- por más que sean cosas del fútbol, esto de Pascual es difícil de entender.
- No son cosas del fútbol, Chalo -dijo Lito, sin mirarlo.
- Dejame de joder... ¡No iban más de cinco minutos!
- No son cosas del fútbol, Chalo... -Lito hizo un paréntesis largo-. Acá el asunto viene de lejos. Un asunto de guita.
- Ah... Ah... -se contuvo Chalo. Empezaba a comprender. Lito bajo la voz, confidente, como si alguien pudiese oirlo.
- Pascual le salió de garantía de un crédito a Lalita. Y el Lalita lo cagó. De ahí viene la cosa.
- Ahhh... Ese es otro cantar.
- Claro... Eran socios, o algo así. A mí me conto el Hugo, que era cuñado del Lalita en esa época. Tenían una gomería o algo así, no sé muy bien. Y la cosa vino por el asunto del crédito.
- Bueno, ya me parecía -dijo Chalo-. No te digo que uno no vaya a entender que dos tipos se agarren a piñas en un partido, porque es lo más común del mundo... Pero, cuando ya uno ve que un tipo, a los cuatro minutos de estar jugando, se cruza la cancha para estrolarlo a otro, y después se reputean de arriba a abajo... Ya sale de lo común, es sospechoso.
- No -precisó Lito-. La cosa viene de antes. Son cosas extrafutbolísticas -. Con un esfuerzo digno de un levantador de pesas, Chalo se puso de pie.
- Y ahora les van a dar como ocho fechas a cada uno-dijo.
- Lo menos. Porque son reincidentes -aprobó Lito.

Fueron ocho las fechas, o diez, o quince. Lo cierto es que, en la segunda rueda, en el partido revancha contra Minerva, Pascual y Lalita estaban en la cancha. Hasta los veinte minutos del segundo tiempo no sucedió nada e incluso dio la impresión de que habían surtido efecto los reiterados consejos de los compañeros de ambos bandos en el sentido de que los seculares contendientes evitaran la conflagración. Hubo un par de cruces, sí, alguna trabada dura, fuerte pero abajo, pero Pascual y el Lalita ni se miraron después tras el choque, atentos a aquello de "reciba y pegue callado" que tantos futboleros pregonan virilmente. Pero, casi sobre el final, en una jugada tonta que no los tuvo como protagonistas directos, los envolvió esa violencia recurrente que parecía ser su sino. Hubo de nuevo corridas, gritos, insultos y el consabido intercambio de golpes entre Pascual y el Lalita, al punto que todos se olvidaron de los otros dos anónimos jugadores que habían iniciado la escaramuza para ocuparse de ellos. La tarjeta roja en alto, elevada por el árbitro con la firmeza y pomposidad con la que puede elevarse un cáliz, marcó, simplemente, el final de un nuevo capítulo para los duelistas.
Una hora después, sentados a una mesa de "El Morocho de Abasto", Chalo apuraba una cerveza con el Alemán. Y el Alemán no cesaba de preguntarse como podía ser Pascual tan pelotudo.
- Es que... -inició Chalo, consciente de que quien tiene la información tiene el poder-. No es un fato meramente futbolístico, Alemán. Hubo un quilombo de guita entre ellos.
El Alemán lo miró, curioso.
- Me contó Lito -siguió Chalo-. Una cuestión de un crédito. Parece que Pascual salió de garantía.
- No -la respuesta del Alemán fue lo suficientemente breve y segura como para cortar a Chalo- Eso fue después.
- Me lo contó Lito.
- Te lo contó Lito. Pero Lito solamente sabe esa parte porque el llegó al equipo hace tres años recién. Eso fue después. Yo sé la justa, Chalo. El quilombo fue de polleras. Lala, en la facultad, estuvo a punto de casarse con una mina y el Pascual se la chorió.
- ¿En la facultad?
- Y el Pascual se la chorió.
- ¡Entonces se conocen de hace una punta de años!
- ¡Añares! Amigos de pendejos. Entonces Pascual se casó con esa mina, su actual mujer para más datos, sin saber que la mina le había salido de garantía al Lalita en un crédito para una moto.
- ¡Ah! ¡Y ese es el crédito famoso!
- Ese es el crédito famoso. Por supuesto, Lalita, en llamas porque el otro le había choreado la mina, dejó de pagar el crédito, y el Pascual se tuvo que poner rigurosamente hasta el último mango. Eso le hizo un buen buco al Pascual.
- Mirá vos. Así había sido la cosa.
En el camino de vuelta hasta la casa, Chalo no dejó de pensar en las mujeres, en el dinero, temas por siempre conflictivos que pueden llegar a torpedear una amistad, en apariencia milenaria, como la de Pascual y el Lalita. Y siguió cavilando sobre eso casi hasta el final de la segunda rueda, máxime que se había hecho bastante compinche con el Pascual mismo, hombre en el que había descubierto una afabilidad y un certero sentido del humor tras la apariencia rústica y silenciosa del áspero cuevero. Y quiso el destino ("empeñado en deshacer" diría el tango) que en la cuarta fecha del torneo Consuelo, volvieran a encontrarse en el campo con Minerva. Y que volvieran a enfrentarse sobre el campo de juego Pascual y Lalita, quienes, para colmo, no faltaban nunca a sus compromisos futboleros. Como arrastrados por un designio oriental y fatalista, los presentes asistieron puntualmente a las consabidas trompadas, insultos y forcejeos que terminaron, esta vez, con cinco hombres fuera de la cancha.
Suplente de un ocho nuevo que habían traído de "La Cortada", Chalo, recostado sobre un césped que se hacía yuyo, miraba el despelote desde bastante lejos, sin siquiera levantar la cabeza de la pelota que le servía de almohada, propiedad del hijo más chico del Cabezón Miraglia.
- El asunto no es futbolístico, Cabezón -le confío, locuaz, al Cabezón Miraglia, que todavía estaba rumiando su bronca por no haber entrado de titular-. Hubo un problema de mujeres.
Miraglia no contestó. Siguió masticando chicle, mirando como el Pascual, desaliñado, caminaba hacia afuera de la cancha y se tiraba unos veinte metros más alla, en su ya remanido sendero hacia el exilio de la expulsión.
El Cabezón giró hacia Chalo, se acercó un poco más como para que el viento que favorecía al equipo adversario no llevara sus palabras hacia Pascual y, mientras pateaba prolijamente un hormiguero, le dijo al Chalo:
- Eso fue después, Chalo.
- ¿Como después?
- Lo de la mina fue después. La cosa fue política, más que nada...
Chalo frunció el entrecejo sin quitar sus manos entrelazadas de bajo la nuca, sintiendo el roce auténtico y voluptuoso de la pelota a gajos hexagonales. Le parecía mentira asistir a ese relato por capítulos futbolísticos, fecha a fecha, expulsión tras expulsión, que lo iba ahondando en la vida de dos sujetos conocidos casualmente en las canchas de fútbol, abocados a la defensa de una divisa. El Cabezón se agachó para seguir contando.
- En la secundaria, Pascual era dirigente estudiantil de izquierda. Estaba en una de esas agrupaciones como el P.T.P., el R.T. nosecuanto, una de esas. Te estoy hablando de los sesenta. Y el Lalita militaba con él. Y un día, yo pienso que debe haber habido uno de esos clásicos celos por la dirigencia, una cosa así, el Lalita se aparece en la escuela, ya estarían por sexto año, con una foto del Pascual, de traje blanco, bailando en una fiesta del Jockey Club.
- ¡No me jodás! -se asombró Chalo.
- ¡Te imaginás! -se rió el Cabezón-. En esa época, pasabas nomás frente al Jockey Club y ya eras un conservador, un facho...
- ¡Claro! Estaba todo tan politizado...
- Y de traje blanco para colmo el Pascual. En una de esas fiestas a todo culo que se daban ahí.
- Lo crucificaron.
- Lo hicieron mierda. Los compañeros de ruta no se lo perdonaron.
- El Pascual habrá dicho que el puesto que no se ocupa lo ocupa el enemigo -volvió a reírse Chalo.
- No sé, no sé. Pero se le acabó la carrera política. Pasó de golpe a ser un chancho burgués, un enemigo de la clase obrera.
Se quedaron un rato en silencio, mirando el partido. Tatino acababa de perderse un gol increíble.
- Es por eso que, después... -retomó el Cabezón-. Pascual se empecinó en afanarle la mina al Lalita. Porque creo yo que fue un capricho, nomás. En venganza.
- Pero mirá vos -se quedó pensativo, Chalo, mirando al cielo. El Cabezón había empezado a trotar porque Salvador le gritaba "Calentá, calentá!", mientras se agarraba el rebelde aductor derecho que lo tenía loco desde hacía mucho.
Fue Pascual quien le pidió a Chalo que lo alcanzara con el auto. Se había puesto un viejo pantalón de salir sobre el pantaloncito de fútbol y después se había vuelto a calzar pero sin atarse los trabajosos cordones, a los que arrastró hasta que salieron del predio. "Un chico" comparó Chalo, mientras desestimaba la idea de decirle que se atara los cordones porque se podía cagar de un golpe. Y luego, ya en el auto, siguió dando vueltas a los conceptos de dinero, mujeres y política, que entreveraban sus coordenadas y llevaban a dos personas mayores, como Pascual y Lalita, a romperse literalmente la crisma del mismo modo formal y caballeresco con que aquellos románticos personajes cruzaban sus espadas en el relato de Conrad.
-... porque me han dicho que vos, con el Lalita, se conocen de hace mucho -se animó a decirle, por fin, al Pascual, tras un largo silencio en el auto, solo amenizado por el sobrio comentario radial de José Pipo Parattore desde el estadio "Gabino Sosa" de Central Córdoba. El mismo Pascual le había dado pie, tras quejarse de que le ardía una peladura en la rodilla y tambien el piñón voleado que le había acertado Lalita en medio del despelote.
- Mucho. Demasiado -crispó una sonrisa, Pascual, tocándose una ceja-. Es al pedo -concluyó, con esa críptica frase donde no se entendía bien si encerraba un escepticismo existencial frente al misterio de la vida, o una desalentada conclusión ante el inútil acopio de años de amistad, o de la convicción del guerrero de cara a una lucha que adivina estéril e inconducente.
- Pero... claro... -se animó Chalo, quizá ante la ambiguedad de la afirmación de Pascual-. Me contaban que no es un asunto futbolero, ¿no? De lo contrario, sería difícil de entender. Por más que uno entienda perfectamente que te podes cagar a trompadas incluso jugando un cabeza en un pasillo...
Pascual volvió a sonreir, o quizá fue solo la expulsión de un poco de aire de sus pulmones.
- ¿Qué te contaron? -apuró.
Chalo esgrimió la mano derecha en el aire, como espantando una mosca, antes de depositarla de nuevo sobre la palanca de cambios.
- El asunto de un crédito -intentó ser vago-. Un fato relacionado con la política, algo así...
Omitió el detalle de la mujer, temiendo meterse en temas demasiado privados o bien deschavar al ocasional informante. Pascual estiró otra sonrisa apretada mientras se tocaba la nariz. Pareció que iba a sumirse en uno de sus habituales silencios de cuevero. Pero la siguió.
- Te informaron mal -dijo.
- Bueno... te cuento...-mintió Chalo- que no fueron conversaciones formales. Fueron, digamos, comentarios al pasar, opiniones...
- Ya sé, ya sé... Pero te informaron mal.
Ya habían llegado. Chalo puteó para sus adentros. Tal vez hubiese debido retrasar la marcha, pero la maniobra dilatoria hubiera sido demasiado ostensible. Pascual abrió la puerta de su lado, puso el bolso sobre sus muslos y saco el pie derecho como para bajarse. "Me pierdo el final" pensó Chalo.
Pascual se había tomado del borde del techo del auto con su mano diestra para dar el envión de salida. Era muy grandote.
- ¿Sabés de cuando lo conozco yo al Lalita? -dijo, pese a todo-. ¿Sabés de cuando lo conozco yo a ese hijo de puta? -Chalo lo miraba fijo-. De cuando teníamos los dos cinco años y jugábamos en el baby del club Fisherton.
- Mirá vos -dijo el Chalo.
- ¿Y sabés de donde arranca todo? ¿Sabés de donde arranca la bronca?
Chalo negó con la cabeza.
- De un día en que jugábamos contra El Torito y al Lalita le hacen un penal y nos peleamos por patearlo. Mirá lo que te digo. Cinco años teníamos.
Pascual, ya incorporado, medio cuerpo metido dentro del auto, osciló los cinco dedos de su mano derecha frente a los ojos de Chalo.
- ¿Qué? -amagó reirse Chalo-. ¿Lo quería patear él?
- ¡Tomá, patear él! -percutió el puño cerrado como un émbolo, Pascual-. El penal se lo habían hecho a él, pero el que los pateaba siempre era yo. Esa era la orden que yo tenía del director técnico. Pero él ya era un pendejo caprichoso. Y nos cagamos a trompadas -Pascual se refregó la cara con la palma de la mano, como con intención de desfigurarse-. ¡Cómo nos cagamos a trompadas ese día, Dios querido! Y de ahí viene todo...
Se irguió por completo y cerró la puerta. Chalo se inclinó un poco para verle la cara.
- ¿De ahí viene todo?
- De ahí. Lo demás llega por añadidura. Pero el quilombo empieza con aquel penal.

Pascual dijo chau con la mano y se metió en su casa. Chalo puso primera y se fue, pensando. La vida era mas simple de lo que uno suponía, al final de cuentas.

¡No te enloquesá, Lalita! de Roberto Fontanarrosa




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