martes, octubre 11, 2016

Sesión de tarde, estupendo cómic brevemente


Me ha llegado, ha dado con la tecla en mi caso esta preciosa, simpática y triste historía de Hausdorff y Lara.

Estamos a principios de los 80 en el norte de la España de los inicios de la Transición, en aquella época de cambios y amaneceres, Isaías viaja en busca de si mismo mientras viaja a ninguna parte, con meta y final aunque ni él mismo lo sepa. Viaja con una vieja furgoneta, que fue de un padre que nunca tuvo, con la que va proyectando por los pueblos grandes películas, igual de viejas pero siempre buenas, desarrollando un oficio, el de proyeccionista, que se muere, de viejo, caduco, como su ánimos en el día a día.

Bonito dibujo en blancos, negros y estupendos grises que nos lleva por una narración ajustada, en la que no molesta nada de ruido o estridencias sobrantes. Seguimos pués la vida de este hombre en busca de su pasado, de su presente y de su futuro, mientras pasa por nuestros ojos cuál proyección cinematográfica, en una delicia de historia, tierna, pesarosa y viva a la vez, en la que se disfruta el optimismo, sea en pequeñas perlas como con un encuentro nocturno que tiene nuestro prota con otro vagabundo vital o en un desenlace certero y creíble, pleno de esperanza melancólica.

Puntuación: Una gozada
Muchos buenos y malos momentos son los que componen la vida de cualquierA.

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