viernes, septiembre 11, 2020

Subnormal


Hay que ser muy valiente para hacer lo que ha hecho Iñaki Zubizarreta con este cómic.

Hay que ser muy valiente, y gran persona, para hacer lo que lleva tiempo haciendo Iñaki Zubizarreta por el mundo.

Una vez leída, con el corazón en un puño, sólo se puede alabar a guionista y dibujante, que logran engancharnos en una historia dura, cruda, fea, mala, peor que todo eso, una historia vital, que sucedió y puede estar sucediendo a tu lado, en casa de tu vecino, en tu casa. Contada con oficio, con ritmo, y sin callar nada, pero a la vez sin regodeo, bien, muy bien. 

Tenemos que estar atentos, tenemos que ayudar, entre todos lograr que nadie sufra lo que sufrió Iñaki, simplemente por ser diferente y por pillar con una serie de hijos de puta. De eso va esta obra, y de eso van estas humildes líneas. 

No nos reconocemos, pero entre cómics y basket, alguna vez hemos charlado esta estrella del baloncesto, este buen chaval y yo, aunque el no lo recordará. Del mismo modo, algo de lo que aquí cuenta ya lo había oído, el Gran Bilbao de este Getxotarra es un pueblo pequeño, máxime cuando como él, has triunfado en lo tuyo.

Lo que ahora toca, extensible a todos los artífices de este cómic, pero en especial al jugón, por esta obra, y por sus otras obras sociales, es felicitarle, por lograr lo que ha logrado, y por transmitir lo que transmite, zorionak Iñaki, ta eskerrik asko.

Sin duda, una de las obras más importantes de los últimos tiempos. 

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