domingo, noviembre 29, 2020

El legado del ron


Pues me ha gustado mucho este fresco de base histórica, escrito con oficio por Roulot, del que hace "ná" he leido Le Convoyeur, que también me gustó. 

Cambia totalmente de registro, para ofrecernos aventurillas documentadas, de corte clásico, allá por el Siglo XVII, cuándo diferentes personas y personajes se aventuraban a cruzar el mundo en barcos, tratando de encontrar su lugar y hacer fortuna de paso. En este viaje nos embarcamos hacia los territorios isleños franceses del Caribe, dónde hombres y mujeres viven trabajando los campos de cañas de azúcar, por aquel entonces muy valorado en Europa.

Lugar este, la Isla Martinica, en el que la crueldad de la esclavitud era el día a día, la normalidad de sus habitantes, especialmente de aquellos con la piel más oscura. Normalidad a la que llegan nuestros protas con su forma de vida de ciudadanos franceses, y... 

Corresponde el arte a Mateo Guerrero, que como ya sabemos los Lectores Constantes lo mismo te hace una cuádriga romana, que a un hijo puta latiguero franco-caribeño, por ahí no había lugar a dudas con la hipotética calidad de la obra. Y así ha sido, un tebeo dibujado a la perfección, sin entridencias ni experimentos que no tocan, que abre ante nuestros ojos un mundo de sueños y traiciones, de nobleza y de dolor, de sudor que se palpa, de seres humanos exprimidos hasta el límite en su trabajo, trabajo que si no realizan...

Y a todo esto, uno de nuestros protas con cononimientos básicos de química y destilería alcohólica, prueba un jarabe de los lugareños con base de azúcar, medicina del diablo conocida como killdevil, o ron, lo que cambiará este suyo, y otros mundos para siempre.

Muy buen primer tomo, claramente sembrando como entrega inicial de una serie, que como el buen ron, quema poquito, deja un regusto dulzón y te calienta el cuerpo, dejándote con ganas de más. 

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