miércoles, agosto 25, 2021

Gamonal

 

Interesante obra, que nos acerca, utilizando el magnífico soporte documental que es la novela gráfica, a los hechos que acontecieron hace unos años en este enclave de la capital burgalesa.

Gamonal, barrio de Burgos, o pueblo próximo a la ciudad, según a quién y cuándo preguntes la cosa cambia, teniendo en cualquier caso, el lugar y sus habitantes, personalidad propia.

Interesante decía, bien sea en cuanto al más puro componente histórico se refiere, que nos acerca desde épocas antiguas, hasta el franquismo, la transición, o a la actualidad, tras las conocidas protestas contra las corruptelas político-económicas. Entretenido en cuanto a la parte ficcionada, la vida de la prota y familia, y lo que les acontece o se les aparece, que se utiliza como recurso literario hábil para llevarnos de viaje a través de Gamonal y su leyenda, con los vecinos, los vivos y los muertos, con sus vivencias y recuerdos como protagonistas absolutos.

Bien dibujado, sencillo y eficaz, pulido hasta los extras, destila oficio y cariño por parte de los autores, a los que habrá que seguir en próximas obras.

Un cómic recomendable, que sin duda gustará a todo aquel que, como servidor, quiera saber algo más sobre este lugar y sus habitantes, y como se llegó a que no hace mucho fueran ejemplo mundial de lucha social en busca de la justicia. Y ahí siguen en pié. 

sábado, agosto 21, 2021

La Muerte Rosa

Me ha gustado mucho, mucho, mucho, esta obra visionaria, creada y publicada en dos partes en la época prepandemia Covid-19, ahora recopilada en este tomo único. Tomo que nos cuenta una historia, unas vidas y maneras de vivir, que perfectamente pudieran ser las nuestras cuasiactuales. Rozando el palo hemos estado con mucho de lo que en estas páginas vemos, en otro mucho entramos de pleno y seguimos en ello, y, con todo el respeto para aquellos que peor lo han pasado y/o están pasando, esperemos que siga así por bien del resto, porque podría haber sido, y puede ser, peor. Como en esta Muerte Rosa por ejemplo. 

El autor, reconozco, para mí desconocido hasta ahora, Jaume Pallardó, se saca de la manga una preciosidad de obra en cuanto a dibujo se refiere, tirando por una especie de línea clara, aséptica, fría, distante y precisa, como el mundo que refleja. Mundo que construye con enorme acierto, con un estilo de novela gráfica clásico y actual a la vez, tanto en exteriores como interiores, con diversidad de planos y enfoques, expresivo en rostros, o hábil en silencios. Una delicia.

Como delicia es la lectura que nos propone, en una realidad cercana, en la que un terrible virus nos asoló, y los supervientes viven de aquella manera, gobernados por aquellos que, mientras tratan de llevarlo como pueden haciendo aquello, y recuerdan lo que tuvieron o les han contado que hubo, soñando que tal vez mañana podrán hacer lo otro. Frases extrañas estas últimas que escribo, y es que no quiero desvelar nada, porque creo que parte de lo certero de lo que se nos muestra, de lo mejor de la obra, es entrar como espectadores en el día a día de nuestros protagonistas. Es de primero de voyeur, lo sé, me declaro culpable, pero es que es una gozada en este caso. 

Y por si fuera poco el tema vírico, y lo político, económico o social por ejemplo que conlleva, como buena obra que se precie, los personajes se desarrollan ante nosotros, y sus vidas avanzan, con lo que surgirá la aventura, la amistad, el amor, el desengaño, y demás asuntos no alimenticios que pueden motivar al ser humano. Porque de eso se trata, más allá de los virus que nos afectan la vida es mirar hacia delante, llevando la mochila repleta de la experiencia, de los anhelos, añoranzas y pesáres, de penas y alegrías, pero siempre resilentes.

Una enorme sorpresa, un tebeazo, de lo mejor que he leído ultimamente, desde el principio hasta el final. 

viernes, agosto 20, 2021

El artista de la cuchilla de Irvine Welsh

 

El otro día me leí en una sentada esta obra, con la que podría decirse que tras Porno como segunda y Skagboys como precuela, Welsh retorna al universo de su Trainspotting con lo que sería una suerte de tercera parte. Libro del que también podría decirse que viene a ser lo que hoy en día se denomina "spin-off", al ser prota absoluto ese personajazo que es 'Franco' Begbie. Lo mismo da que da lo mismo, el caso es que es una gozada para el fan. 

Y es que uno de nuestros psicópatas favoritos es ahora, veinte años después, un artista reconocido mundialmente, que vive la gran vida del sueño americano. Exitoso, forrado, casado con una estupenda mujer, con un par de igual de estupendas hijas, codeandose con el glamour y los famosos en Los Ángeles. Da y recibe amor. Jim Francis es otra persona, cuidada y cuidadosa, que mira hacia adelante, habiendo superado su ira, sus fobias, sus temores o deseos más crueles.

Pero claro, la soberbia, divertida y fotográfica pluma de Irvine Welsh, no iba a dejar tranquilo a este hombre, al que hace regresar a un funeral en su Edimburgo natal, el de uno de los hijos que tuvo en su pasado. Asesinado. Ni más ni menos.

Y si el propio Begbie, Franco, ahora Jim Francis, duda sobre como lo va a llevar cuando camine de nuevo por las que fueron sus calles, imaginate las dudas del resto del elenco, o las del Lector Constante, porque Begbie, Franco, ahora Jim Francis siempre ha sido mucho Begbie, Franco, como ahora es mucho Jim Francis, y ni él, ni tú, ni nadie, sabe por dónde va a salir cuando camine de nuevo por las que fueron sus calles. En el funeral de un hijo, no deseado, no vinculado, pero un hijo. Asesinado. Ni más ni menos. 

Calles duras, familias y amigos al límite, situaciones extremas, reflexiones profundas o mitología propia deliciosa, todo ello dentro de un relato cuasidetectivesco breve, ameno, divertido y socialmente comprometido en su magnífica línea marca de la casa. Resumiendo, otra estupenda novela (corta) de Irvine Welsh que da lo que promete y más. 

PD: Cierto viaje en avión deja con ganas de... 

Kraken

"Muy muy en el fondo, en las profundidades abisales del mar, duerme el Kraken, el animal más grande e impresionante jamás creado, y sin duda el monstruo marino más grande del mundo"

Así empieza esta buena novela gráfica/álbum europeo/fumetto, lo que quieras según el lugar de origen o criterio de tu etiqueta, de los italianos Pagani y Cannucciari.

Eligen con acierto los autores un bitono de verdes y grises, que nos "humedece" la historia, atmosférica, en la que se entra rápido, y no se suelta hasta el buen final. Dos o tres pinceladas bastan para definir a los personajes, que sin duda podrían haber tenido mayor desarrollo, pero la verdad es que se siente innecesario, una vez terminada la lectura la obra.

Tiene tiempo Pagani, en su atinado guión, para tocar palos actuales, haciendonos reflexionar sobre algunos temas universales, mientras saca adelante con soltura una intrigante historia de pueblo pequeño, antiguo, cerrado, que vive anclado en un pasado que no volverá, y que recibe visitante molesto con otro punto de vista. Un lugar de misterios, mentiras y supersticiones, secretos y abusos, y por supuesto con la sombra del Kraken que todo lo sobrevuela. (O bucea). Un lugar rebosante de tristeza, de melancolía, de rendición, en el que tanto el visitante en busca de redención, como el especial chaval protagonista, habrán de ser catalizadores de algo, si es que el pueblo lo permite, ya que sabido es que el peor enemigo del ser humano es el ser humano, y la ignorancia de unos o exceso de supuesta sabiduría de otros, nunca ha sido una buena mezcla. 

Algo que plasma a la perfección el dibujo de Cannucciari, muy expresivo en los rostros, exagerando cuando ha de hacerse, bueno en composición y los fondos, detallista, jugando a difuminar líneas, tintas, tonos y marcos, bien sea para llevarnos a otras épocas pasadas, o a observar sueños del elenco. Estupendo.

En definitiva un muy buen cómic, que se disfruta en todo momento, y se devora en un pis pas, como haría el propio Kraken con nosotros, pero dejando un grato sabor de boca, lo que no creo que nos dejase este ser. Porque existir, existe. No? 

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